Lista Música Criolla

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Un Adiós de 20 Años

El 8 de marzo de 1983 se apagó la voz de Chabuca Granda. Pero sus canciones siguen contando al mundo la magia y la leyenda de lo que fue su gran amor: el Perú.

Escribe DANIEL ROCA ALCAZAR

PROLOGO.- Hace treinta años yo vivía en Buenos Aires, eran los tiempos del retorno al poder del caudillo Juan Domingo Perón. Un período muy difícil en la historia argentina. Asistía a la escuela y debo confesar con total vergüenza que no me interesaba en absoluto la música peruana, al tener por entonces una acentuada preferencia por la ópera y el tango.

Una noche mis padres me llevaron al “Embassy” de Buenos Aires a ver un espectáculo titulado “Tres mujeres para el show”. Desfilaron Julia Elena Dávalos, Susana Rinaldi y Chabuca Granda, que cerraba el programa.

Cuando salió Chabuca al escenario, observé asombrado que el público, que colmaba la sala, se puso de pie y le brindó un aplauso interminable, mientras le gritaba frases de afecto y de admiración con tal entusiasmo que tuvo ella dificultades para comenzar a cantar. Por primera vez en mi vida sentí orgullo de mi música. A través de cincuenta minutos, ella cantó y contó muchas historias de Lima, “mi ciudad”, y de sus tradiciones.

Y ¿cómo era posible que yo no la hubiese descubierto antes? Su voz, discutida y discutible, me parecía por momentos un extraño violín sentimental y al mismo tiempo una queja desgarradora que brotaba desde las entrañas mismas del Perú. Hablaba de callecitas encendidas, de balcones y noches de interminable bohemia, de ficus, jazmines y jacarandá, de una Lima señorial de casonas enrejadas y zaguanes, de Barranco y su tradicional Puente de los Suspiros. Pero también nos explicaba en una canción el ideal de Bolívar, evocaba el continente americano a través de la figura romántica de María Sueños y nos acercaba a personajes como Pancho Graña, Manuel Solari Swayne, Violeta Parra y Javier Heraud.

Desde ese momento comencé a investigar su obra maravillosa y a través de ella empecé no sólo a amar nuestra música sino a comprender mejor la “geografía sentimental” de mi país y de su gente.

PRIMER Y UNICO ACTO.- Ha pasado mucho tiempo desde entonces y durante los largos años que he vivido en el exterior he vuelto a sentir ese mismo orgullo y esa misma admiración por esta genial artista. Y es porque donde quiera que se escuchen las notas de “La Flor de la Canela”, “Zeñó Manué”, “Fina Estampa”, “Gallo Camarón” o “José Antonio”, se piensa en nuestro país y en nuestro muy rico patrimonio artístico y cultural.

Chabuca Granda ha sido, más que una cantante, una compositora, y más que una compositora, una personalidad insustituible dentro del mundo cultural latinoamericano. Nadie como ella supo recrear y salvaguardar, con inteligencia, inspiración y refinada vena poética, nuestras más puras tradiciones: los caballos de paso, las peleas de gallos, las corridas de toros, la trilogía de esos tres personajes tan limeños: El río, el puente y la alameda. En este último caso Chabuca pareció hacerse eco de las palabras de don Raúl Porras Barrenechea, quien suplicaba “piedad para el puente y la alameda”.

No es mi intención analizar la historia del vals peruano, pero sin lugar a dudas existe un “antes” y un “después” de Chabuca. Con esta maravillosa artista, la música peruana comenzó a recorrer el mundo, con enorme aceptación, en las voces extraordinarias de Los Morochucos o de Edith Barr, por ejemplo. Chabuca ha sido llamada poetisa o poeta por algunos, juglar y cantautora por otros. Pero fue además una extraordinaria intérprete de innegable carisma, aunque ella como cantante se autodefinía irónicamente “un San Bernardo con swing”.

Creo que su mejor descripción la hace el artista y arquitecto Fernando Guembes, cuando nos dice: “… cada tema de Chabuca Granda nos vuelve cómplices de sus anhelos. Es ella la que se convierte en la gran escultora que, mediante sus versos, nos talla el alma de la patria presente para dejarla así… con eterno aire de modernidad”.

EPILOGO.- Chabuca Granda nos dejó tempranamente el 8 de marzo de 1983. Hoy estamos conmemorando veinte años de su viaje sin retorno. En una ocasión como ésta debemos reflexionar sobre la trascendencia de este personaje, síntesis de peruanidad. Ella es patrimonio indiscutido e indiscutible del Perú. Su nombre, ya elevado a la categoría de mito popular, ha pasado a integrar, para orgullo nuestro, ese grupo legendario y exclusivo de los más grandes exponentes de la música continental que conforman Libertad Lamarque, Agustín Lara, Ernesto Lecuona, Carlos Gardel, Pedro Vargas, Lola Beltrán, Rafael Hernández, María Grever. Me atrevo a preguntar y ¿qué es lo que hemos hecho hasta hoy para recuperar y salvaguardar la totalidad de su obra creativa?

La cultura de este país está forjada en gran medida por sus artistas. Chabuca Granda es una columna inquebrantable sobre la cual se ha edificado el prestigio musical de nuestro país en el exterior. Los peruanos le debemos un monumento de gratitud: comencemos a construirlo respetando su legado artístico, parte de nuestra historia pasada y presente y, por cierto, valioso patrimonio nuestro que tenemos la obligación de preservar, como ejemplo e inspiración para las generaciones futuras. Chabuca Granda, de auténtica alcurnia limeña, simboliza ese orgullo por lo nuestro que no debemos ni podemos perder.

Los Romanceros Criollos

(Trio formado por Guillermo Chipana, Julio Alvarez y Lucas Borja)


La última jarana


Sólo la muerte, con su silencio, pudo amenazar a Los Romanceros Criollos. Un paro cardiaco acabó el miércoles 25 con la vida del guitarrista y cantante Guillermo Chipana, y dejó sin futuro musical a sus entrañables amigos Julio Álvarez y Lucas Borja, el director y la primera voz del trío, respectivamente.
“No pude ir a visitarlo en Navidad, porque tengo una fisura en la pierna y debido a un desarreglo se me ha complicado. En la última conversación le comenté a mi compadre que teníamos que cuidar nuestra salud, porque ya no éramos los mismos de antes. Recién me entero de que él se ha ido primero”, comenta, dolido, Julio Álvarez.
Desde hace 49 años compartían su gusto por la música criolla y la bohemia. La amistad influyó en sus vidas, los convirtió en compadres y permitió que el trío se mantuviera unido. Esto no es usual en el mundo artístico. Por eso, el Libro de Récords Guinness lo consideró un hecho insólito.
Los Romanceros Criollos debutaron en un programa de radio El Sol, el 24 de noviembre de 1953. “Nos conocimos en la calle Tigre, de los Barrios Altos, y decidimos formar el trío en la casa de la familia Manos Alva”, comenta Álvarez.
Han grabado 13 long plays e innumerables 45 RPM. Antes de la muerte de Chipana preparaban un disco compacto recopilatorio y de temas nuevos con el que iban a celebrar las Bodas de Oro artísticas. Gracias a ellos, hoy son populares los temas China hereje, Engañada, Por nuestro amor, La que se fue, Amorcito y Mi serenata.
El trío siempre participó en los certámenes importantes, como la inauguración de los canales de televisión. Asimismo, efectuó giras por todo el país, aunque el sueño era además actuar en los escenarios del exterior, sólo se presentó en locales de las fronteras de Perú-Ecuador y Perú-Chile. La anunciada gira por Estados Unidos es hoy incierta.
La última vez que se les vio juntos fue el día en que celebraron su 49° aniversario, el 24 de noviembre, en la peña Amistad y Criollismo, de jirón Áncash, en Lima Cercado. Aquella oportunidad, Chipana fue el primero en llegar a la reunión de agasajo y saludó uno a uno a los invitados. Después se unieron a él Álvarez y Borja, con quienes brindó un espectáculo para el recuerdo.
Ayer, amigos músicos y familiares velaron los restos de Guillermo Chipana en su domicilio de Mangomarca, Zárate. Hoy, a las 12.00 horas, lo sepultan en el cementerio Campo Fe, de Huachipa. Así, nos deja otra gloria del criollismo. (Jesús Raymundo)

Rímac, Barrio Tradicional

Una de las zonas más tradicionales de Lima es el distrito del Rímac, conocido también como “Abajo el Puente”. El Rímac celebra el aniversario de su creación política como distrito, el 2 de febrero, y las jaranas en las peñas y restaurantes típicos del distrito serán más largas y movidas en este barrio que es bastión del criollismo.
 
El Rímac está lleno de mucha historia y conserva construcciones que son atractivos turísticos como la Alameda de los Descalzos, el Paseo de Aguas, el Mirador de Ingunza, la Quinta de Presa, las Iglesias de San Lázaro, Los Descalzos, Santa Liberata y Nuestra Señora de Patrocinio. También cuenta con los siguientes museos como atractivos del distrito: Museo de Sitio del Mirador del Cerro San Cristóbal, Museo Taurino de la Plaza de Acho, Museo del Convento de Los Descalzos, Museo del Virreinato y Museo Geológico de la Universidad Nacional de Ingeniería.
 
La Iglesia de Santa Liberata alberga al Señor Crucificado del Rímac, Patrón del distrito, Patrón de la Guardia Republicana y Patrón de la Compañía de Bomberos Rímac No. 8. La imagen del Señor Crucificado del Rímac es sacada en procesión, por la Hermandad del mismo nombre, por las calles del distrito cada Semana Santa.
La Plaza de Acho en el Rímac, es una de las primeras plazas de toros de América y escenario de la famosa “Feria Taurina del Señor de los Milagros”. El coso de Acho se viste de gala a fines de octubre ya que se da inicio a la feria taurina más importante de Sudamérica donde los mejores toreros del mundo se disputan el Escapulario de Oro del Señor de los Milagros.
 
El Rímac fue cuna de un gran equipo de fútbol, el “Sporting Tabaco”, que tenía su local en el Jr. Trujillo. La cervecería Backus y Johnston pasaría luego a comprar dicho club y lo convertiría en “Sporting Cristal”, equipo que ha dado lustre al fútbol peruano llegando a ser subcampeón de la Copa Libertadores de América.
 
En el Rímac crecía antes una flor atractiva que es emblema de la ciudad de Lima, el amancay. Dicha flor puede ser admirada sólo tres semanas al año brotando alrededor del 24 de junio para luego desfallecer a mediados de julio. La Pampa de Amancaes debe su nombre a la flor, y fue escenario de una de las fiestas costumbristas que formaba parte de las tradiciones de la ciudad de Lima, “La Fiesta de Amancaes”. Hoy en día el amancay ha desaparecido por completo del Rímac y la Pampa de Amancaes queda sólo en el recuerdo y en la letra de algunas canciones criollas que la mencionan.
 
Las noches en el Rímac son frescas y están llenas de romanticismo y calor humano que hacen despertar a “La Perricholi” llevándola a pasear desde su antigua casa en la Quinta Presa hasta su Paseo de Aguas que fue construido para que ella contemple su belleza ante un espejo de agua.
 
Recorrer el Jirón Trujillo en el Rímac es una experiencia agradable ya que no sólo podrán apreciar la Iglesia de San Lázaro que fue durante siglos parada obligatoria de todos los virreyes que llegaban a Lima; sino que también encontrarán una variedad de balcones e inmuebles históricos de primera importancia. Y si de tanto caminar les da sed, pues la podrán aplacar con una espumante “Cristal” o una deliciosa “Inca Kola”, la bebida de sabor nacional, siendo ambas del Rímac.
 
El Rímac, ha visto nacer a grandes figuras de la música criolla, entre ellas “Luciano Huambachano” quien le compuso un bello vals a su barrio querido, “Barrio bajopontino”.
 
Barrio bajopontino
Autor: Luciano Huambachano
 
Barrio bajopontino
de locas mocedades,
de El Peral, El Molino,
de lejanas edades.
Viejo barrio de vergel,
de poetas y cantores,
de pintores al pastel
y de guapos bebedores.
 
De Malambo, Las Leonas,
Pedregal, La Condesa,
de regias comilonas,
de santos y de sorpresas.
Del San Cristóbal, La Cruz,
Cabrera y Cantagallo,
del hogar con mucha luz,
de María Eugenia Gallo.
 
De Vilela, el fondero,
de baños, Piedra Liza,
del cholo guarapero
y de campanas a misa.
Barrio mío, de velorios,
de juerga y sana alegría,
de los alegres casorios
y de la fiesta bravía.
 
Barrio de mocedades
que ya no volverán,
de morenas beldades
que nunca te olvidarán
 
Con esta pobre canción,
viejo barrio querido,
este tu humilde cantor
te entrega su corazón.
 
De Malambo, Las Leonas,
Pedregal, La Condesa,
de regias comilonas,
de santos y de sorpresas.
Del San Cristóbal, La Cruz,
Cabrera y Cantagallo,
del hogar con mucha luz,
de María Eugenia Gallo.
De Vilela, el fondero,
de baños, Piedra Liza,
del cholo guarapero
y de campanas a misa.
Barrio mío, de velorios,
de juerga y sana alegría,
de los alegres casorios
y de la fiesta bravía.
Dario Mejia
Melbourne, Australia

EL VALS PERUANO COMO GENERO MUSICAL

Por: Raúl Alvarez-Russi

 

El vals peruano como género musical surge a fines del siglo antepasado al tomar el pueblo el waltz vienés llegado de Europa como en otros países, Argentina, México y Venezuela entre los significativos pero es en el Perú donde adopta sus raíces más fuertes y se nutrió de sabor local con una melodía y armonías especiales en su manera de ejecutarlo que lo hacen muy peculiar y particular y se le puede diferenciar de los demás valses, como no sucedió en ningún país latinoamericano.

 

Originalmente se le ejecutó con guitarras, y nos refiere un grande de la guitarra de Perú como es el maestro Félix Casaverde, hoy radicado en México que al 3×4 de todos los valses se le introduce el 6×8 a ese mismo compás que vendría a ser una negra con puntillo y se le llama tiempo binario y es ahí donde se incorpora muy bien el acompañamiento del cajón, instrumento de percusión netamente de origen peruano, recientemente nombrado Patrimonio Cultural del Perú, y se bailó con movimientos de caderas sincopados.

 

A partir de la década de 1940 comienza su internacionalización con clásicos como “El Plebeyo” de Felipe Pinglo Alva, “Estrellita del Sur” de Felipe Coronel Rueda; “Nube Gris” de Eduardo Márquez Talledo; “Alma, Corazón y Vida” de Adrián Flores Alván y luego “La Flor de la Canela” de Chabuca Granda; “Cuando LLora mi Guitarra” de Augusto Polo Campos; “Historia de mi vida” de Mario Cavagnaro.

 

Ese es el vals que el Perú adquirió como música ciudadana y que se conoce por el mundo con páginas inmortales en las décadas de los 40′ y 50′ del siglo que acaba de terminar, artistas de talla mundial lo han difundido y grabado alrededor del mundo.

 

Este vals peruano como género musical al cual también hicieron un gran aporte compositores tales como: Alicia Maguiña “Indio”; Lorenzo Humberto Sotomayor “Corazón”; Serafina Quinteras “La Muñeca Rota”; José Miguel Correa “Extravío”; César Miró “Todos Vuelven”; Amparo Baluarte “Secreto”; Manuel Raygada “Mi Perú”; Luis Abelardo Núñez “Engañada”; José Escajadillo “Jamás Impedirás”; Juan Mosto “Qué Importa”; Félix Pasache “Nuestro Secreto”; Manuel Acosta Ojeda “Madre”; Leonor García “Si te vas que me Queda”; Pedro Pacheco “Así lo quieres tú”, entre otros. La lista sería interminable pues sólo hemos dado algunos ejemplos.

 

También hay destacados autores y compositores de otras nacionalidades quienes, sin perder el sabor que lleva el vals peruano, han escrito páginas importantes como los argentinos Enrique Dizeo y Angel Cabral “Que nadie sepa mi sufrir”; Belisario Pérez y Margarita Durán “Amarraditos”; el maestro Ariel Ramírez y Félix Luna renombrados autores de la clásica Zamba argentina “Alfonsina y el Mar” dedicaron el vals peruano “Acércate al Perú” que fuera éxito en las voces de Mercedes Sosa y Patricia Sosa; los mexicanos Alvaro Carrillo “El Andariego”; Roberto Cantoral “Quiero huir de mí”; Modesto López “Propiedad Privada”; José Espinoza “Ferrusquilla” ” El Tiempo que te quede libre”; el italiano Paolo Beccaria con el seudónimo de “Pablo de los Andes” compuso “Te toca a ti”; los chilenos Armando González Malbrán, autor del famosísimo tema “Vanidad”, quien escribió el vals peruano “Clavel Marchito” y Vicente Bianchi “Peruanita Bonita”; los españoles Alejandro Jaén, quien dedicó a la peruanísima cantante Fetiche “Soy del Perú” y Manuel Alejandro escribió “Chabuca Limeña” en memoria de la destacada compositora, estos son algunos ejemplos, sin perder ese gusto y sabor de valses peruanos porque así fueron creados.

 

Como el tango y el bolero, que ya traspasaron la barrera de los 100 años de creados, también el vals peruano está en esa categoría y figuras como Julio Iglesias, Raphael, Dyango, Celia Cruz, Plácido Domingo, Maria Dolores Pradera, Caetano Veloso, Cristian, Armando Manzanero, Marisela, María Marta Serra Lima, Ginamaria Hidalgo, Daniela Romo, Paloma San Basilio, Ana Gabriel, Emmanuel, Charlie Zaa, de Chile Palmenia Pizarro, Los Vargas, Los Hnos. Silva, Rosamel Araya; de Ecuador Julio Jaramillo, Patricia González; de Cuba Olga y Tony, Las Hnas. Lago, Ignacio Vila “Bola de Nieve”, Celio González , Los Rufino, Olga Guillot; de Colombia Luis Alberto Posadas y Helenita Vargas “La Ronca de Colombia” y el legendario Trío Los Panchos, Libertad Lamarque, Pedro Vargas y Pedro Infante tienen el vals peruano en sus discografías.

 

Entre los casos más recientes se encuentran el de Emilio Estefan Jr. y el músico argentino Jorge Calandrelli que escriben el vals peruano “Luna Mía” que conjuntamente con otro tema del mismo género compuesto por Roberto Blades “Mi Consejo” están en el CD que este renombrado productor cubanoamericano le produjera a la joven y exitosa cantante argentina Soledad.

 

Este es un claro ejemplo de como se compone en el mundo en género de vals peruano sin ser oriundo del país, aunque hay algunos casos aislados que quieren quitarle el adjetivo de país y esa es una de las razones por la cual presento la conferencia “Al rescate del vals peruano”.

 

De argentina el excelente joven cantor Daniel Bouchet en su segundo CD ha grabado el vals peruano “Historia de mi vida” radicado actualmente en Miami refiere que escogió el tema porque le traían muchos recuerdos de su niñez y es que las típicas argentinas con sus cantantes y los conjuntos folklóricos los tenían en sus repertorios como suyos sin dejar de mencionar que venían del Perú.

 

Es que en Buenos Aires se grabaron los primeros discos con canciones peruanas en las voces e instrumentos de Los Trovadores del Perú, el dúo Los Morochucos, María de Jesús Vásquez, Alicia Lizárraga, Delia Vallejos y el maestro Jorge Huirse y su Orquesta, quienes vivían unas temporadas en la capital argentina, grababan y hacían conocer los primeros valses peruanos en la década de los cuarenta.

 

De los intérpretes peruanos que ganaron fama internacional y siguen triunfando en el mundo esta la recordada Ima Summac quien fuera la que grabara en los Estados Unidos para la Capitol Records “La Flor de la Canela” en 1957 en un L.P. dedicado a valses Peruanos, el mismo año Rosa Gutiérrez “Fetiche”, otra triunfadora, lo estrena en México y lo graba siendo un éxito en su voz…recuerdo como anécdota en Buenos Aires me contaba que le costó aprenderse la letra porque era kilométrica y difícil de recordar…como será de popular ahora después de 44 años que todos recordamos con relativa facilidad la letra del vals peruano más difundido y grabado en el mundo.

 

En España Betty Missiego triunfó cantándolos y grabándolos en sendos L.P. hoy editados en CD. Otra triunfadora Tania Libertad que actúa por el mundo aunque resida en México, comenzó su carrera con valses peruanos grabando más de treinta L.P. ahora en su carrera internacional dedicó uno a recordar a Chabuca Granda y está planeando grabar otro con clásicos del Vals Peruano.

 

Radicado en Miami el cantautor peruano Gian Marco siendo un ídolo de la juventud peruana realizó un trabajo con valses peruanos que fue muy bien recibido, acaba de ser el autor y compositor del tema “El Ultimo Adiós” producido por Emilio Estefan Jr. y que servirá para los fondos de las familias de las víctimas de los recientes atentados terroristas en la ciudad de New York.

 

Este es un artículo de una serie dedicado al género del vals peruano y es bueno que nosotros sepamos defender lo nuestro, nos ha pasado con el pisco y la Chirimoya que ahora la quieren rebautizar con el nombre de chilemoya, el cajón peruanísimo con los andaluces y ahora ¿qué viene?… le quieren quitar el adjetivo de país a nuestro vals y llamarlo vals latinoamericano o solamente vals criollo o valse…¡NO!… hay que llamarlo ¡VALS PERUANO!

 

¿Qué hacer?…preocuparse e interiorizarse en nuestros temas, difundirlos, porque si nos callamos y no salimos al frente es como aceptar que lo que dicen es verdad, concientizar y cada vez seremos más los que defendamos todas nuestras costumbres, músicas, comidas y bebidas que también son símbolos de identidad nacional.

 

 

Un Barrio con Historia

Muchas personas desconocen realmente los límites de los Barrios Altos y quizás ni cuenta se han dado que transitan o trabajan en esa zona. Los Barrios Altos está limitado por el Río Rímac, la Avenida Abancay, la Av. Grau y su prolongación. El Congreso de la República está dentro de su área por lo que bien harían nuestros padres de la patria en elaborar leyes que protejan y sobre todo reconstruyan o rehabiliten esa zona muy tradicional de nuestra Lima que tiene una plaza que fue considerada por muchos años como la segunda principal de Lima, después de la Plaza Mayor, me refiero a la Plaza Bolívar.

El Congreso tiene dos plazuelas. La del frente es una plazuela o plaza con mucha historia, “Plaza Bolívar” y la que está en su parte posterior es una Plaza que fue construida junto con el local del Congreso, “Plaza del Congreso”.

Como de niño viví a sólo una cuadra de la Plaza Bolívar, fui testigo de ciertos cambios que en ella ocurrieron y descubrí también a través de la lectura que dicha plaza es histórica y fue por mucho tiempo el centro cultural e intelectual de la vieja Lima ya que entre otros, ahí estuvo ubicada la Universidad de San Marcos que fue demolida para dar paso a lo que ahora es el Congreso. De ahí se desprende que la cuadra dos del Jirón Ayacucho se llamaba antiguamente “Calle de la Universidad” y fue cercenada cuando se construyó el local del Congreso.

La Plaza Bolívar es también conocida como “Plaza de la Inquisición” ya que allí quedaba el local de la Santa Inquisición, muy temida por muchos durante la época de la colonia. En su museo se exhiben los instrumentos y aparatos de tortura que utilizaba dicha institución. Con el crecimiento de Lima se perdió gran parte de dicho local ya que se tenía que dar paso a la construcción de la Avenida Abancay. Lo que siempre tuve curiosidad fue el saber si en las noches penaban las almas al interior de la Bomba Roma que se construyó a su costado y sobre terreno que había sido de la Santa Inquisición. Tal vez algún bombero que haya pasado la noche en ese local pueda contarnos si se podía dormir bien ahí.

Ricardo Palma, en sus “Anales de la Inquisición de Lima”, contó una anécdota sobre la tan temida Santa Inquisición: “Premunidos en sus privilegios, llegó ocasión en que los inquisidores se atrevieron a llamar a juicio hasta el representante de la corona. Citado a comparecer ante el Tribunal el marqués de Castelfuerte, se hizo escoltar hasta la puerta por una compañía de sus guardias y dos piezas de artillería. Penetró en la sala de audiencias, colocó su reloj sobre la mesa y previno a sus señorías que, si antes de sesenta minutos no había terminado la sesión y salido él a la calle, sería cañoneado el edificio. Dicho esto, tomó asiento y contestó a las futilezas que se le preguntaron. Inútil es añadir que media hora después el virrey se retiraba tranquilo”.

Por estar la Universidad de San Marcos ahí ubicada, la Plaza Bolívar fue conocida también con el nombre de “Plaza de la Universidad” y ahí solían reunirse los intelectuales de la Lima antigua, siendo también el centro de las ceremonias más importantes de aquella época.

Ramón Castilla fue quien inauguró la estatua de Simón Bolívar que tiene dicha plaza y que fue mandada a construir en Europa. Desde esa fecha, dicha plaza adoptó el nombre de “Plaza Bolívar”. En la ciudad de Caracas, Venezuela, hay una plaza que tiene una estatua idéntica a la que hay en la Plaza Bolívar de Lima, y es que ellos maravillados por la belleza de dicha estatua pidieron permiso a las autoridades peruanas de entonces para utilizar los moldes con que se construyó dicha estatua.

Durante la época militar de los 70s el Congreso de la República estuvo cerrado y ello originó que se descuidara dicha Plaza. Durante la noche dicha plaza era invadida por los “peloteros” de diversas partes de los Barrios Altos y se organizaban allí partidos de fulbito hasta la madrugada. Toda la plaza fue dividida en canchas de fulbito.

Con el retorno de la democracia, se le hicieron trabajos de reparación y embellecimiento y ya no permitían que se juegue fulbito allí de noche, así que se volvió un poco solitaria. Ciertas mujeres de la noche se aprovecharon de dicha soledad en que se encontraba la plaza y la convirtieron en su centro de operaciones y de “trabajo”. Años después alguien tuvo la horrible idea de cercar dicha plaza y hasta ahora se encuentra cercada, habiéndosele quitado parte de la estética con el cerco de hierro que tiene.

La historia del Perú, en parte, se desarrolló alrededor de la Plaza Bolívar en los Barrios Altos. Del mismo modo hay otras plazas y lugares en los Barrios Altos que están llenas de historia por lo que es deber de nuestras autoridades el rehabilitar dicho barrio tradicional de nuestra querida Lima.

Dario Mejia
Melbourne, Australia

TRANVIAS LIMEÑOS

HISTORIA DE LOS TRANVIAS EN LIMA

En 1862 se inician los planes que, luego de varios intentos, culminan en 1877 con la construcción del tranvía urbano de Lima (con tracción animal). La empresa que lo construyó estaba dirigida por Mariano Antonio Borda, quien había firmado un contrato con el Municipio en 1876. Para ello Borda fundó la EMPRESA DE TRAMWAYS, cuya gerencia desempeño hasta 1898. El 7 de febrero de 1878 se realizó el primer viaje por la línea que partía del Paseo de las Aguas, en el barrio de Bajo el Puente (hoy Rímac). La dirección técnica de los trabajos estuvo a cargo del ingeniero Manuel Marca (a quien se le considera el introductor de los tranvías en el Perú), quien trabajó en esta empresa desde su origen hasta 1905.

El servicio fue inaugurado oficialmente el domingo 24 de marzo de 1878. Se trataba de un tranvía de coches sobre rieles jalados por caballos (¿mulas?). En 1890 esa empresa ya tenia tres líneas que atravesaban la ciudad. Así en 1877 se estableció un servicio de tranvías de tracción animal. Su línea principal, debido a la falta de un número adecuado de carros, después de una década, cubría de manera deficiente el recorrido desde los Descalzos hasta la Exposición. Existían también más de un centenar de coches de alquiler, unos cincuenta coches de uso particular y unas quinientas carretas de dos y cuatro ruedas, jalados por caballos. En ese entonces Lima contaba con alrededor de 100 mil habitantes.

Tranvia jalado por caballos en el centro de Lima

Cabe recordar que después de la terminación de la Guerra con Chile, (la ocupación y el saqueo), nuestra Capital de la República seguía presentando un lamentable estado de crisis y atraso.

Las comunicaciones con el Callao y los Balnearios eran atendidas por el Ferrocarril Inglés de Lima, Callao y Chorrillos y por el Ferrocarril de la Magdalena que ofrecían cinco viajes diarios al Callao, siete a Chorrillos y cuatro a la Magdalena, dos de estos en coches abiertos. En ese entonces se utilizaban locomotoras a vapor.

En 1898, la EMPRESA DE TRAMWAYS cambió de propietarios, quienes unieron capitales para incrementar las líneas e introducir mejoras. Así se crea la COMPAÑIA DEL FERROCARRIL URBANO DE LIMA, con un capital de ese entonces de 50,000 libras peruanas. A inicios del siglo esa compañía contaba con cuatro líneas.
1 Descalzos – Exposición
2 Monserrate – Cercado
3 Camal – Acequia de Islas
4 Malambito – Santa Rosa
El transporte público de Lima se fue modernizando aceleradamente a inicios de este siglo. Entre 1902 y 1906 el tranvía de Lima (que se había inaugurado en 1877 con tracción animal) inició su conversión a la tracción eléctrica y fueron contruidas dos nuevas líneas de tranvía eléctrico: a Chorrillos, en febrero de 1904, y al Callao, en junio de 1904.

 

Lima, Calle la Merced hacia 1890

Lima, primer tranvia urbano electrico, 1906

En 1903 fue iniciada la construcción del TRANVIA ELECTRICO LIMA CHORRILLOS. Su construcción fue culminada en 1904 y se inauguró el 17 de febrero de ese año. Fue el primer tranvía eléctrico del Perú. Inicialmente sólo llegaba hasta Barranco, pero el 3 de marzo del mismo año el servicio fue extendido hasta Chorrillos. En 1906 la empresa del TRANVIA ELECTRICO LIMA CHORRILLOS tenía un total de 26 kilómetros de vías férreas. En 1904 la COMPAÑIA DEL FERROCARRIL URBANO DE LIMA suscribió un contrato con el Municipio para electrificar el tranvía mediante el sistema trolley. Los trabajos de conversión estuvieron tambien a cargo del ingeniero Manuel Marca. La primera línea de tracción eléctrica fue puesta en servicio el 1 de junio de 1906 (Descalzos – Exposición, Tranvía urbano). Sucesivamente fueron convertidas las otras líneas hasta que, en 1918, la extensión total de la red de tranvías urbanos de tracción eléctrica era de 39 kilómetros.

El comienzo de la electrificación

Tranvia en la “calle del Tren”, Chorrillos


Tranvia recorriendo la Escuela Militar de Chorrillos

 

El tunel de la Heradura fue construido para los Tranvias

Si bien sus primeras y eventuales manifestaciones comenzaron a partir de 1886, sólo a comienzos del siglo XX el empleo de la electricidad aumentaba relativamente rápido en el Perú.

En 1895, a fin de electrificar sus instalaciones (movidas hasta entonces con fuerza hidráulica proporcionada por el río Huatica), la Sociedad Industrial de Santa Catalina (empresa textil) fundó la Empresa Transmisora de Fuerza Eléctrica (que el 1ro de enero de 1900, cambió su razón social por la de Empresa Eléctrica de Santa Rosa) cuya central de instaló en el lugar en que hasta ahora se halla la Central Térmica del mismo nombre de propiedad hasta hace poco de Electrolima.

La Empresa Eléctrica de Santa Rosa adquirió la concesión que la Municipalidad de Lima había otorgado en 1896 a la “South American Light Power and Traction Co.” para la instalación del alumbrado eléctrico en las calles de Lima en reemplazo del alumbrado a gas que se utilizaba desde 1855. Para cumplir con sus nuevas obligaciones, la empresa amplió la potencia de su central instalando alternadores movidos por vapor en tanto que completaba los estudios para la instalación de una central hidroeléctrica en Chosica.

La Empresa Eléctrica de Santa Rosa no era la única de su clase en Lima pues, al poco tiempo de su fundación, el industrial molinero Juan B. Peral procedió a electrificar las instalaciones de su molino y en 1899 formó la Sociedad de Alumbrado Eléctrico y Fuerza Motriz de la Piedra Liza, instalando su central frente a la de Santa Rosa en la margen opuesta del Rímac.

En 1901 se sumó a las anteriores la Compañía Eléctrica del Callao que tuvo vida autónoma muy corta pues en 1904 la Empresa Eléctrica de Santa Rosa adquirió todas las acciones de sus competidoras al igual que la mayoría de aquellas de la Empresa del Gas de Lima, echando así las bases de la que luego serían las Empresas Eléctricas Asociadas.

En 1906 la Compañía del Ferrocarril Urbano de Lima, que hasta la fecha había utilizado la tracción animal, había dispuesto la electrificación de sus servicios. En el mismo año la Empresa Eléctrica de Santa Rosa obtenía la concesión para la instalación de una línea de tranvías eléctricos de Lima y Callao; En 1903, bajo la razón social de Tranvía Eléctrico de Lima y Chorrillos, se había constituido una nueva empresa que instaló una central térmica en Limatambo.

En 1910 Lima y balnearios contaba con 220,000 habitantes y “Empresa Eléctricas Asociadas” debía abastecer a toda la ciudad de luz y fuerza motriz. Ese año dejó de ser un trust de empresas para tener una sola personería jurídica. Ese fue el segundo paso luego de la fusión empresarial. En los nuevos estatutos, aprobados el 25 de agosto de 1910, introdujeron cambios en el directorio.

A lo largo de las décadas del 10 y 20, el servicio de tranvías de la empresa se efectuó en cuatro líneas: la línea urbana de Lima y las líneas interurbanas del Callao, Chorrillos y Magdalena. En 1923 el conjunto de estas cuatro líneas tenía un total de 166 kilómetros. El plan de expansión aprobado en 1922 contemplaba la reforma de este servicio. En efecto, fueron construidos nuevos tramos y renovados otros, así como se renovaron los tranvías. Una innovación de esos años fue el tendido de rieles y durmientes sobre un material llamado “balastro”, que era de piedra chancada elaborada en una planta especialmente construida por la empresa.

Sin embargo, y a pesar de esas mejoras, desde 1925 la operación de los tranvías se vio fuertemente afectada por la competencia de los nuevos ómnibus introducidos. Un hecho que afecto el servicio de los tranvías fue la suspensión del servicio eléctrico durante varios días seguidos, en el verano de 1925, a causa de las inundaciones y huaicos que inutilizaron temporalmente las centrales de Chosica y Yanacota. Durante los días de paralización del suministro eléctrico los tranvías dejaron de circular. Ello ocasionó la aparición del aún incipiente servicio público de ómnibus que empezó a atender la demanda de transporte desatendida por los tranvías. En realidad se trataba de que la empresa tenía costos que los ómnibuses no tenían. Se trataba de una competencia desigual ya que los tranvías debían pagar el costo de sus vías, talleres e instalaciones, mientras que los ómnibus utilizaban gratis las vías pagadas por el Estado y sólo pagaba las reparaciones efectivas realizadas en talleres particulares o en la vía pública. Los ómnibus aumentaron su número y cada día restaban al tranvía de un numero apreciable de pasajeros.

El resultado de esta competencia fue que desde fines de la década del veinte la operación de los tranvías comenzó a ser deficitaria. El número de pasajeros transportados tendió a disminuir.

 


Tranvia de fabric. nortamericana marca Brill, la Colmena, 1935


La Colmena adornada con Tranvias “Brill” en la ruta a la Punta, 1935

Ante esta situación la empresa debió rebajar sus tarifas, gracias a lo cual en 1933 el número de pasajeros transportados se incrementó a casi 27 millones. Sin embargo, esa recuperación no fue suficiente para lograr un superávit en el ejercicio tranviario. Por ese motivo, en 1934 la empresa decidió transferir las líneas de tranvías y dedicarse exclusivamente a la generación y distribución de energía eléctrica. La operación de transferencia de los tranvías fue aprobada en la junta extraordinaria del 28 de abril de 1934. El nombre en inglés de la empresa eléctrica, que era “Lima Light, Power & Tramway Co.”, pasó a ser “Lima Light & Power Co”.


Tranvia de fabric. Italiana – Breda- en el centro de Lima


Tranvia Breda en los tallleres de mantenimiento

Hacia la mitad del siglo XX una implacable campaña del diario La Prensa, vocero del neoliberalismo, se trajo abajo a la compañía de tranvías sólo porque era una empresa pública, una de las muy escasas que existían entonces. Se acabo entonces con un transporte barato, limpio y eficiente. Luego escuchamos durante años los proyectos para construir un Metro que era descartado con el argumento del costo, mientras en ese lapso otras ciudades de menor tamaño como Caracas o Santiago, lo construían.

En lugar de repotenciar a los tranvías la ley 15786 liquidó el transporte eléctrico de las calles de Lima. Los tranvías dejaron de circular en 1965.

Si uno visita cualquier país medianamente desarrollado, se da cuenta inmediatamente de la importancia y la calidad del transporte masivo, normalmente de propiedad estatal o municipal y bajo estricta supervisión de los usuarios. Europa ha cimentado una conciencia de esto. En cualquier ciudad norteamericana es un tema de primer orden y cuando existen concesiones privadas, las regulaciones son muy severas para garantizar el interés social.

 

Tranvia Breda recuperado por el Museo de la Electricidad, Barranco

 
Nota: Recomendamos la visita al Museo de la Electricidad, que se encuentra en la calle Pedro de Osma 105- Barranco- Lima, en el cual se encontrara una exposición dedicada a los tranvías, asi como el “Tranvía del Recuerdo” en funcionamiento. Tel: 477-65-77

 

*** Información recopilada por César Jiménez

Suspiro de Limeña

Por Dario Mejia

Una vez más, se pasaron;

a nuestra zamacueca
la convirtieron en cueca,
al Pisco lo registraron
y con ello lo usurparon,
quisieron tomar Cusco
para un vino chusco,
la peruana chirimoya
la hicieron chilimoya,
así dicen que yo busco.

De un postre de bandera
se quieren ahora adueñar,
dizque solamente prestar
y con astucia ligera
que sólo es una quimera
lo pretenden apropiar
y como marca registrar,
sin pensar de donde venga
ni que como nombre tenga
la gracia limeña sin par.

Manjar real delicioso
con alma de tradición,
cargado de mucha sazón
y con dulzor grandioso,
que se presenta cremoso,
es “Suspiro de Limeña”,
como la mujer limeña
tan llena de hermosura
que derramando lisura
a todo hombre ensueña.

Su sabor es exquisito
de buena cocina criolla
que hace querer la olla
para calmar el apetito
de ese postre bendito,
blanco como alma pura,
dulce, suave, con mixtura,
cual Suspiro de Limeña
que al hombre le enseña
a quererla con ternura
…y también con locura.

Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au

Santa Rosa de Lima

Una tradición peruana de más de 300 años es la celebración de la fiesta de Santa Rosa de Lima cada 30 de Agosto. Patrona del Perú, América y Filipinas, Santa Rosa de Lima es la primera santa de América Latina que haya sido canonizada. Santa Rosa de Lima es también Patrona de la Policía Nacional del Perú, Patrona de las Enfermeras y los Mineros del Perú.

Nació en Lima, su nombre era Isabel Flores de Oliva y fue llamada Rosa por una india encargada de su crianza, debido a la hermosura de su rostro. Cuando fue confirmada por el gran obispo Toribio de Mogrovejo, se le agregó el nombre “Rosa”, en honor a su belleza, y desde entonces todos la llamaban Rosa.

Son conocidas sus aficiones por el canto y la vihuela. Según Don César Miró, Santa Rosa fue la primera cantante criolla por haber interpretado con guitarra, y sin cajón, las “Seguidillas del Guadalquivir”.

Hay una especie de milagro que antecedió al nacimiento de nuestra santa en el lugar donde estaría su casa. El Padre Cobo, historiador de la fundación de Lima y escritor de obras sobre plantas y semillas traídas a América y especies americanas, contó en su “Historia Natural del Nuevo Mundo” como en una huerta prendió el primer rosal en Lima y reventó el primer botón en el lugar donde poco tiempo después se levantó el Hospital del Espíritu Santo. El Padre Cobo dio esa referencia, del hospital, porque por esos tiempos Isabel Flores de Oliva aún no era santa, así que era lógico que tome el hospital como referencia.

El hecho es que la noticia sobre la primera rosa que tuvo Lima corrió rápidamente por la ciudad y el pueblo la llevó en procesión, a la rosa, hasta la Iglesia donde el primer Arzobispo la consagró a la Virgen. La ciencia, sin saberlo, contó esa coincidencia, o milagro, sobre el lugar donde nacería y viviría nuestra Rosa de Lima.

En Lima y el Perú entero su nombre está impreso en pueblos, puentes, avenidas, calles, jirones, pasajes y asentamientos humanos. El pueblo de Lima, especialmente, la tuvo siempre consigo desde tiempos de la colonia. En la Lima antigua su nombre figuraba en dos calles que hacían recordar a la santa limeña, la calle donde nació y la calle donde estaba la casa donde falleció.

Hay que tener en cuenta que una de las características de las calles de la Lima de antaño era de que las cuadras tenían nombres que las diferenciaban unas de otras. La calle donde nació se llamaba “Santa Rosa la Vieja”, después pasó a ser “Santa Rosa de los Padres” o “Santuario”. A mediados del siglo XIX y hasta parte del siglo XX, la gente la llamaba, indistintamente, “Santa Rosa de los Padres” o “Santuario”, como figura en los mapas y las crónicas de la época. Se le llamaba “Santa Rosa de los Padres” porque allí se formó un Convento de Padres Dominicos en el año de 1676. Como la casa donde nació nuestra santa conservó algunas características que tenía, cuando vivió ella allí, la gente empezó a llamar “Santuario” a la calle aquella. Dicha calle es la que actualmente viene a ser la quinta cuadra del Jr. Conde de Superunda.

En la casa donde falleció estuvo los tres últimos meses de su vida. La calle donde estaba dicha casa se conocía como “Santa Rosa la Nueva” y después pasó a ser “Santa Rosa de las Monjas”. Tomó el último nombre debido a que en la casa donde falleció se formó un monasterio de monjas. En la actualidad, dicha calle es la que viene a ser la quinta cuadra del Jr. Ayacucho.

Escritores, pintores y cantores se han ocupado mucho de ella habiéndose escrito cientos de biografías sobre ella y su rostro pintado al óleo más de mil veces. Santa Rosa de Lima es muy mencionada en nuestro acervo popular; Augusto Rojas Llerena le dedicó el vals “Rosa de América”. Hay unas cuartetas que solían escucharse en las jaranas de inicio del siglo XX y que todavía, con alguna variante, se escuchan de vez en cuando:

Santa Rosa de Lima
¿cómo consientes
que un impuesto le pongan
al aguardiente?
———————————-

Santa Rosa de Lima
¿cómo consientes
que los enamorados
vivan ausentes?

Su fiesta en el Perú es celebrada el 30 de agosto. En Argentina también lo celebran ese mismo día, pero en Filipinas y otros países del mundo, que la han adoptado, lo celebran otro día, algunos el 23, otros el 24 de agosto.

En la ciudad de Lima, cada 30 de Agosto, miles de fieles visitan la ermita donde nació Santa Rosa. Allí se forman largas colas de fieles deseosos por depositar sus plegarias en el tradicional “Pozo de los Deseos”. Lo que se pretende es hacer que Santa Rosa de Lima interceda ante Dios para que se les cumpla lo que escribieron en el papel depositado en el pozo. Niños y adultos acuden anualmente ante Santa Rosa, algunos para pedir trabajo y salud, otros para agradecerle por el deseo cumplido. El Servicio de Correos del Perú tiene a disposición del público, en todas las provincias, un servicio especial para que la carta que cualquier devoto, en cualquier rincón del Perú, desee enviar a Santa Rosa de Lima, sea depositada en el Pozo de los deseos el mismo 30 de Agosto. El diario “El Comercio”, en los últimos años, ha puesto en su página web un servicio gratuito para que los internautas de cualquier parte del mundo hagan llegar su deseo a Santa Rosa. Ellos imprimen los mensajes y los depositan en el “Pozo de los Deseos” el mismo 30 de agosto.

Otra tradición del día de nuestra santa limeña es que en Lima, por ser también el Día de la Policía Nacional del Perú, el tránsito vehicular es dirigido por policías escolares y scouts, quienes, previamente, son capacitados para desempeñar esa labor.

Fechas importantes que nos recuerdan a Santa Rosa de Lima son las siguientes:

* El 30 de abril de 1586, fecha en que nació. Hay que tener presente que algunos de sus biógrafos han dado otra fecha diferente.

* El 24 de agosto de 1617, fecha en que falleció.

* El 13 de abril de 1630, se presentó ante el Arzobispo las cartas compulsoriales para la información de la santidad, vida y milagros de la bienaventurada. Ese día repicaron las campanas de todo Lima anunciando el acontecimiento.

* El 14 de abril de 1630, contando con la presencia del Virrey y de la Real Audiencia, en la Catedral de Lima se procedió a leer las cartas presentadas un día antes al Arzobispo.

* El 12 de marzo de 1668, fue beatificada por el Papa Clemente IX. Con esta fecha también hay otras versiones.

* El 11 de agosto de 1670, el Papa Clemente X la declaró Patrona de América, Indias y Filipinas. Un año antes, el anterior Papa, Clemente IX, la había declarado Patrona del Perú.

* El 12 de abril de 1671, el Papa Clemente X canonizó a Isabel Flores de Oliva pasando a ser “Santa Rosa de Lima”. Se fijó el 30 de agosto para su veneración.

* El 30 de agosto de todos los años, día en que se celebra en el Perú la fiesta de Santa Rosa de Lima, la cual es una tradición peruana de más de 300 años.

Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au

Día de la MADRE

El segundo domingo del mes de mayo se celebra el “Día de la Madre” en el Perú y muchas partes del mundo. Esa fecha es muy importante para todos, ya que ese día se lo dedicamos al ser que nos trajo al mundo, brindándole más amor, cariño y devoción.

Desde que nacimos, nuestra madre nos brindó su calor y devoción… nos abrigó, con su pecho nos alimentó, de amor y cariño nos llenó, que poder tenerla a nuestro lado fue una bendición. Su esfuerzo y dedicación son nuestro mayor aliciente, por enseñarnos y educarnos nada era suficiente… y aunque la vida o el destino de ella nos tenga ausente, en nuestro corazón y mente, siempre estará presente.
La Madre es el ser más maravilloso de la tierra. Ella no sabe de cansancio ni le importa tener que esperar largas horas por los hijos para atenderlos. Es la persona más tolerante, comprensiva y cariñosa que pueda haber. Todos los días del año debemos demostrarle nuestro amor y cariño. No esperemos que nuestra madre ya no esté en este mundo para darnos cuenta de lo mucho que ella hizo por nosotros y de que pudimos hacerla sentir más feliz con tan sólo demostrarle día a día nuestro cariño, amor y agradecimiento hacia ella.

El compositor y estudioso de la música criolla, Don Manuel Acosta Ojeda, tiene más de mil composiciones de entre las cuales destaca una que por su mensaje y a quien va dirigida se ha convertido en una de las canciones clásicas de la música criolla, “Madre”. El vals “Madre” fue escrito por Manuel Acosta Ojeda el sábado 12 de mayo de 1951, víspera de Día de la Madre.

El periodista Jesús Raymundo, en el artículo titulado “Homenaje a Manuel Acosta Ojeda”, publicado en el diario “El Peruano” de Lima el 28 de junio de 2002, nos relata la historia de ese hermoso vals que la recogió del mismo compositor:

‘En una de sus madrugadas de mayo, después de cantar en El Botellón, visitó con sus amigos el bar El Silletazo. Era víspera de Día de la Madre, en 1951. “Mareado escribí sobre la envoltura de una cajetilla de cigarrillos algunos versos para mi madre, que me había dado todo. Sentí pena y remordimiento. A las diez de la mañana, cuando terminé mi autoconfesión, fui a mi casa”. En 1956, el tema Madre fue grabado por el grupo Los Cholos. Pero fueron Los Chamas quienes lanzaron a la popularidad el valse de la sinceridad’.

El vals “Madre” es considerado, tanto por su letra como por su música, como un excelente aporte hacia nuestra música criolla, y en el Perú es tema obligado en toda actuación en homenaje al Día de la Madre. A mi madre, hermanas y todas las madres, les deseo, ahora y siempre, un ¡Feliz Día de la Madre!

MADRE
Autor: Manuel Acosta Ojeda

Madre, cuando recojas con tu frente mi beso
todos los labios rojos, que en mi boca pecaron
huirán como sombras cuando se hace la luz.

Madre, esas arrugas se formaron pensando
¿Dónde estará mi hijo, por qué no llegará?
Y por más que las bese no las podré borrar.

Madre, tus manos tristes como aves moribundas
¡Déjame que las bese! Tanto, tanto han rezado,
por mis locos errores y mis vanas pasiones.

Y por último, Madre, deja que me arrodille,
y sobre tu regazo, coloque mi cabeza.
Y dime: ¡Hijo de mi alma!, para llorar contigo.

Dario Mejia
Melbourne, Australia

Los 90 años de Lorenzo Humberto Sotomayor

Lorenzo Humberto Sotomayor Lishner, notable pianista, autor y compositor, nació el 10 de agosto de 1915 en Lima. Hijo de José Francisco Sotomayor, natural de Lima, y Leonor Lishner, natural de Cajamarca, estudió en el colegio de los Hermanos Maristas del Callao (Colegio San José), luego pasaría al Colegio Guadalupe a terminar la secundaria. 
La música lo envolvió tanto que decidió abandonar sus estudios de letras en la universidad. Dirigió el conjunto “Los Chalanes del Perú” por los años 40′s, el cual estaba integrado por Gonzalo Barr, Manuel Campos, Ernesto Samamé, José Ladd, Samuel Herrera y Lorenzo Humberto Sotomayor en el piano.
En el año de 1945 compuso el vals “Corazón”, el cual se convertiría en uno de los temas clásicos de nuestro cancionero criollo. Jesús Vásquez hizo una grabación memorable de “Corazón” con el acompañamiento, en el piano, de Lorenzo Humberto Sotomayor, siendo hasta ahora una de las canciones preferidas del repertorio de Jesús Vásquez.
El periodista Alex Hartley Sotomayor en el artículo “Una vida dedicada a la música peruana”, publicado en el diario “El Comercio” de Lima el 11 de agosto de 2000, recogió la historia del hermoso vals “Corazón” del mismo compositor a quien había entrevistado: “Un día mi señora se encontraba muy grave de los nervios, allá por 1945, y salí del hospital con un amigo, para tomar un café mientras a mi mujer la operaban. Mi amigo me dijo: ‘Lorenzo, hay que mirar hacia delante, hay que reír’, y yo le contesté, ‘Reír, quién habla de reír…’ que es como comienza la letra de la canción. En ese momento tomé una servilleta y empecé a escribir. Después de unos días, cuando mi esposa ya estaba recuperada, escribí la música. Fue inspiración del momento.”
“Corazón” es una canción que varias generaciones de intérpretes la han cantado. Del mismo modo, son varias las generaciones que han sentido, vivido y su corazón se ha acelerado al escuchar la letra y melodía de tan hermoso vals que enriqueció, aún más, a nuestra música criolla.
A Lorenzo Humberto Sotomayor le pertenece, también, los valses: ”Si me amaras”, “Cariño mío”, “Burla”, “El solitario”, “Pasión”, “Lima de mis amores”, “Mi tesoro” y ”Mi pena”. Con el músico argentino Rodolfo Coltrinari compuso “Un vals y un recuerdo”, que sirvió para inmortalizar al intérprete Néstor Chocobar.
Don Lorenzo Humberto Sotomayor vive en el distrito de Santiago de Surco, en Lima, pero sus 90 años los recibirá en el Hospital Rebagliati donde se encuentra internado hace más de una semana por problemas de salud. De todas maneras, la APDAYC le rendirá un homenaje por sus 90 años, de los cuales la mayor parte los ha dedicado a engrandecer la música peruana. Su vals “Corazón”, tan igual como en su aparición, sigue haciendo que nuestros corazones aumenten su palpitar y que los recuerdos invadan nuestra memoria.
CORAZÓN 
(Vals Peruano)
Letra y Música: Lorenzo Humberto Sotomayor

Reír…

¡quién habla de reír!
si en la vida todo es
sólo sufrir, sólo llorar.
Creer…
en la felicidad,
sólo es un sueño loco,
imposible realidad.
Lo digo,
porque todo para mí
fue angustia y penar.
Lo digo,
porque nunca en mi vivir
tuve felicidad.
Gozar…
jamás pude en la vida,
pues ella siempre ha sido
perseguida por el mal.

Corazón,
¡hasta cuándo estás sufriendo,
hasta cuándo estás llorando,
hasta cuándo corazón!

Yo confío que ésta ha sido
una prueba corazón,
una de las tantas pruebas
que nos suele mandar Dios.

Corazón,
ya bastante hemos sufrido,
ya la vida nos ha dado
muchos golpes, corazón.

Y confío que algún día
no habrá más fatalidad
y ese día gozaremos corazón.

Dario Mejia
Melbourne, Australia

SEMANA SANTA EN LA LIMA ANTIGUA

La Semana Santa es una festividad religiosa en que la Iglesia recuerda el Sacrificio del Hijo de Dios para la Redención de la Humanidad. 

Con la llegada de los españoles al Perú, esta costumbre, al igual que muchas otras, se trasladó al Perú y caló muy pronto en el espíritu del hombre andino, no sólo asimilándola sino también dándole un sabor muy característico, ejemplo de ello son las diferentes manifestaciones de estas fiestas en todo el territorio.

En el caso de Lima, las celebraciones se llevaban por todo lo alto y se preparaban desde el Miércoles de Ceniza que marcaba el fin de los tres días de desenfreno de los Carnavales y el inicio de un periodo de arrepentimiento y ayuno: la Cuaresma, ocasión para múltiples procesiones y manifestaciones de piedad cristiana, como la procesión de la Penitencia de Cuaresma que salía de Santo Domingo o la procesión de la Amargura, que incluso sirvió para denominar así a todo el actual Jr. Camaná, en cuyos paredones de su última cuadra -hacia la Recoleta- estaban pintados los pasos de la Pasión.

Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos, en la Lima de antaño, se efectuaba una muy popular procesión, con la que se daba inicio a la Semana Santa propiamente dicha. Esta procesión salía entre las 5 y 6 de la tarde, muy pintoresca no sólo por sus bellos motivos religiosos, sino también por la gran cantidad de gente que la acompañaba: en un anda iba Jesús montado en burro, con sus apóstoles y Zaqueo trepado en una palma; en otra, la Virgen Dolorosa con el corazón traspasado por siete puñales de plata. 

El vestido de Zaqueo llamaba la atención, pues cada año cambiaba de ropaje: marino, militar, diplomático, bombero, seminarista, torero, o algún personaje de actualidad. La misma curiosidad despertaba la burrita, finamente enjaezada; cuentan de ella que venía sola desde su potrero a pararse frente a la iglesia a que la preparen para tan solemne acto.

Desde la mañana acudía la gente a misa también llamada de Ramos, por las muchas flores que cubrían los altares y porque se regalaban ramitas de palma y olivo bendecidas, las cuales servían para seguir la procesión. Era familiar también los pregones de los cholos de Corongo, que ofrecían sus golosinas en su media lengua de castellano y quechua, causando gran alboroto en la chiquillada: al buen pan de dulce de regalo; uva blanca, zambita y mollarita, pera-perilla, lúcuma y helados de leche, piña.

La Banda de la Artillería llegaba del cuartel para acompañar la procesión, que anunciaba su salida con repiques de campana y cohetes. Gran revuelo y general contento.

El tráfico de coches y tranvías quedaba suspendido. En la Plaza Mayor se sentía el fervor religioso que desbordaba entre las miles de personas ubicadas, desde horas antes, en los portales y balcones, en la desembocadura del Callejón de Petateros y en el atrio de la Catedral. En los balcones encajonados del antiguo Palacio aparecía el Presidente, sus familiares, edecanes y Ministros, mientras que los mayordomos salían a vaciar sobre las andas grandes azafates de jazmines y azucenas. 

En las bocacalles de la Plaza, carruajes descubiertos de familias adineradas; negras sahumadoras saturaban el ambiente con humo del incienso; los niños querían ver el traje de Zaqueo y sus padres los subían a sus hombros. La vuelta alrededor de la Plaza se hacía dentro de un marco de esplendor formado por luces que se destacaban por todos lados, rutilando al compás de la música. En los balcones del anterior Palacio Arzobispal aparecía el Arzobispo rodeado de canónigos, para impartir la bendición episcopal.

De regreso al templo, las dos andas escuchaban junto con la multitud que abarrotaba la iglesia, el laudamus de rigor y la concurrencia se retiraba a sus casas por lo general más allá de las diez de la noche.

SEMANA SANTA

Así amanecía el lunes, primer día conmemorativo de Pasión y Muerte, cuando Cristo empezaba a padecer y en los corazones de los Cristianos se acababan las alegrías dejadas por las flores y palmas del Domingo. El amor y temor de Dios era tal que la mayoría de los hogares se entregaba al más místico recogimiento. En ninguno, por más pobre que fuere, faltaba la repisa con el Crucifijo o la Virgen velándose, delante de la cual se rezaba el rosario día y noche. 

Hasta los más palomillas se sabían al dedillo los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos con sus letanías, padrenuestros y avemarías consiguientes. Toda la semana, a la hora en que el Ángel del Señor anunció a María, los muchachos se sentaban por lo general alrededor de una de las abuelas con misal y rosario en ambas manos, para iniciar el rezo. En seguida del rosario, el lunes la explicación sobre el Paso de la Cena; el martes la Oración del Huerto, y el miércoles la Prisión.

JUEVES SANTO

El jueves, estos ejercicios tomaban un cariz más solemne. Se celebraba la última misa de Pasión y había que confesarse y comulgar obligatoriamente. Después, chocolate con pan de dulce para el desayuno y de ahí hasta el almuerzo, que consistía por lo común, según cuentan los antiguos, en una buena sopa de yuyos con bonito. En este día, también a partir de las doce, cambiaba por completo el aspecto de la ciudad: teatros y cantinas cerrados, tránsito paralizado, los trenes no tocaban pitos ni campanas, no se escuchaban ruidos de ninguna clase.

Acabado el almuerzo, se salía a visitar las Siete Estaciones: la gente luciendo sus mejores ropas negras en señal de duelo, lo hacía hasta altas horas de la noche. Las mujeres de mantilla y sin adornos. De regreso a casa, el rosario y la explicación dolorida del paso de Jesús por la calle de Amargura camino al Calvario.

También se solía llevar a lo niños a la Plaza Mayor a ver la Formación de Semana Santa que duraba todo el tiempo de los Oficios Divinos de la Catedral, en los cuales el Arzobispo oficiaba acompañado por los canónigos. Concurrían como hoy, el Presidente, los Ministros, Vocales de las Cortes, funcionarios públicos, con ligeras variantes.

Era de ver al Ejército dispuesto en las cuatro alas, con sus cañones y ametralladoras relucientes, uniforme de gala con pompón y luto al brazo, rindiendo honores al Altísimo. En el desfile final, los soldados marchaban con el estandarte cubierto de negro crespón y con los rifles a la funerala, apuntando al suelo.

En Palacio Arzobispal, a las doce del jueves eran llevados 12 ciegos mendicantes a quienes el Arzobispo les lavaba los pies en una palangana de plata, como lo hizo Jesús con sus discípulos. Acto seguido pasaban al comedor donde el mitrado almorzaba con ellos, igual también que Jesús con sus apóstoles en la Cena postrera, un gran plato de bacalao.

En Palacio de Gobierno también había almuerzo presidencial los jueves y viernes santos, después de los Oficios en la Catedral. Cuando terminaba el almuerzo salía el presidente a visitar las Estaciones a pie, acompañado de ministros, edecanes y otros funcionarios. Una compañía del Regimiento Escolta, con banda de músicos, marchaba detrás de la comitiva.

Según se cuenta, allá por 1906, en la época del presidente José Pardo, se sirvió uno de esos almuerzos, cuyo menú fue confeccionado por monjas de conventos famosos: cebiche de corvina, por Santa Clara; chupe a la limeña, por la Concepción; arroz con conchas atamalado; por Santa Catalina y torrejitas, el cronista no recuerda de qué, por la Encarnación. Dulces y frutas al escoger, rociado por discreta cantidad de vino.

VIERNES SANTO

El viernes, mayor solemnidad. Ayuno forzoso en todos los hogares; el pescado subía de precio y carne no se veía en los mercados sino para enfermos con licencia del cura. Otra vez sopa de yuyos o chupe cimarrón. En la tarde, Sermón de las Tres Horas y luego la famosa procesión del Santo Sepulcro, que salía de la Basílica del Rosario, en Santo Domingo, bajo la dirección de la Archicofradía conocida con el nombre de la “Vela Verde”. Este era otro de los momentos de mayor atracción, en especial para gentes de etiqueta, pero sin el resplandor popular del Domingo de Ramos. Recorrido siempre por las calles adyacentes a la Plaza Mayor, regresando a su templo ya de noche.

La explicación evangélica abarcaba la flagelación, la Cruz a cuestas, la crucifixión y la agonía y muerte de Jesús. Pobre de aquel muchacho que se atreviese a juguetear, a regañar o a hablar fuerte siquiera.

SÁBADO SANTO

El sábado olía a gloria desde que salía el sol. Todos se acostaban la víspera pensando en la gran misa de ese día que se celebraba a las diez. La iglesia de San Pedro era la más concurrida por fieles de las diversas clases sociales. Los altares presentaban sus imágenes engalanadas con múltiples y olorosas flores.

Finalizada la misa, el grito de gloria se lanzaba a los cuatro vientos por el repique de campanas, cohetes, camaretazos y hasta disparos de armas de fuego, alegrados por la música de las bandas militares que duraban varias horas, mientras que en las puertas de los templos se repartía agua bendita. La ciudad nuevamente volvía al bullicio característico. El menú casero variaba, con la reaparición de la carne después de dos días de suspensión: se servía el sempiterno sancochado en el almuerzo (una taza de caldo sustancioso, espesado con arroz y garbanzos bien cocidos, rajitas de pan frito y aderezo de perejil, cebolla y ají verde bien picaditos y entremezclados, luego un buen pedazo de pecho o cadera, media yuca, un camote entero, col, zanahoria, pellejo de chancho y su trocito de cecina; un pan de los llamados cemita y de postre un plátano de la isla y su porción de ranfañote).

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Luego, a dormir temprano para levantarse el domingo a la Misa de Resurrección de las 4 de la mañana en San Francisco, que concluía con la Procesión del Señor Resucitado precedido de San Juan Evangelista. Buena parte de los asistentes a la procesión, que servía además como refugio a los trasnochadores, se iba por las calles de Lima en busca de buen desayuno, apuntando las narices hacia los sitios donde más rico olor a tamales y chicharrones despedía y que quedaban en las calles Santo Toribio (2a. de Lampa), Arzobispo (2a. de Junín), Polvos Azules (Jr. Santa) y Pescante (1a. de Camaná). Sobre todo esta última, famosa por sus cocinerías criollas, siempre llenas de comensales alegres y aficionados al buen plato y a la chicha. Atraía también su infaltable música jaranera. 

Así era una Semana Santa en la Lima de inicios del siglo XX. 

El espejo de mi vida

La obra de Felipe Pinglo, el filósofo de la canción ciudadana, es tan grande y hermosa que se sigue, y seguirá, estudiando y entonando a pesar de haber pasado muchísimos años de haber sido creada. En ella podemos encontrar poesía, romanticismo, una manera especial de narrarnos lo que sucedía alrededor de la gente, la sociedad, las costumbres y el amor. También nos hace reflexionar, como es el caso del vals “El espejo de mi vida” que fue compuesto hace 70 años por nuestro inmortal bardo criollo.
Con “El espejo de mi vida”, Felipe Pinglo nos hace meditar y que veamos nuestra vida como reflejada en un espejo para que si no supimos aprovechar de ella en forma positiva, despertemos ante la realidad de la vida y nos demos cuenta, de una vez, que los años no pasan en vano ni que toda la vida seremos los mismos, luciendo bien o con la misma fuerza de la juventud. A través de “El Espejo de mi Vida”, Pinglo nos mandó su mensaje para que cambiemos a tiempo y sembremos valores que perduren a través del tiempo y de la muerte.
El músico, cantor y compositor Alcides Carreño fue quien, a pedido de Pinglo, estrenó el vals “El espejo de mi vida” en el Teatro Apolo, situado en la Calle del Chirimoyo 941 (actual novena cuadra del Jr. Puno), Barrios Altos. Carreño conservaba el apunte de puño y letra suscrito por Felipe Pinglo, dedicándole su vals “El espejo de mi vida”, el cual tenía la firma de Pinglo y tenía la fecha 14 de setiembre de 1935. Dicho apunte fue apreciado por Roberto Martín quien entrevistó a Alcides Carreño, apareciendo dicha entrevista, “El Pentadrama de Alcides Carreño”, en la página 11 del suplemento VSD de La República del viernes 1 de octubre de 1982.
Según Aurelio Collantes, cuando Pinglo se encontraba guardando cama debido a los primeros espasmos asfixiantes, desde su lecho de enfermo pidió un espejo para peinarse. Al contemplar su rostro demacrado Pinglo comenta: “Ya estoy viejo, hay arrugas en mi frente”. Tomando su cuaderno de apuntes que guardaba bajo la almohada escribe la letra del valse (Pinglo Inmortal, Lima 1977).
Pero Collantes también señala de que en torno a este maravilloso vals, el sastre Jorge Lázaro Loayza, que tenía su sastrería en la Calle Trinitarias (actual séptima cuadra del Jr. Ancash), ha sido objeto de reportajes donde declara tener la guitarra del maestro y que en su espejo de prueba brotó repentista la evocación de los años mozos.
A pesar de haber transcurrido 69 años de la desaparición física de Felipe Pinglo, el inmortal bardo criollo sigue siendo el más grande compositor de música criolla del Perú, por ello se mantiene siempre presente en la memoria de todos los que gustan y aman nuestro acervo criollo.
El espejo de mi vida
(Vals Peruano)
Autor: Felipe Pinglo Alva
Ayer tarde me he mirado en el espejo,
pues sentía por mi faz curiosidad,
y el espejo al retratar mi cuerpo entero,
me ha brindado dolorosa realidad.
Ya estoy viejo, hay arrugas en mi frente,
mis pupilas tienen un débil mirar,
y mis labios temblorosos y arrugados
saboreando están los besos
que ayer dieron y hoy no dan.
Tuve amores y mujeres a porfía,
fui mimado y halagado con afán,
mas aquella juventud que yo tenía
fue muy loca y no la supe remediar.
Con los años huyeron mis privilegios,
uno a uno mis idilios vi fugar,
y hoy tan sólo de este apogeo me quedan
bucles, retratos, pañuelos,
cartas de amor y nada más.
El espejo en que me vi hoy es mi amigo
porque mudo me ha mostrado la verdad,
yo conozco el secreto del olvido
y comprendo el porqué de mi orfandad.
¡Pobre viejo! dirán todos al mirarme,
¡pobre viejo! el eco repetirá;
y este viejo ensayando una sonrisa,
una mueca de desprecio
con orgullo ofrecerá.
Dario Mejia
Melbourne, Australia