El Llanto de un Criollo

Desde muy niño aprendí a querer y admirar la música que escuchaban mis queridos padres, no solo eso, recuerdo bien que en mi casa la radio se encendía desde las tempranas horas de la mañana. Recuerdo a mi papá alistándose para ir a al trabajo y a mi mamacita preparándonos el desayuno mientras nos planchaba la ropa del colegio….me acuerdo como si fuera ayer!!!!

Ahora que soy un hombre maduro me pregunto ¿Como hacia mi madre para criar, cuidar y amar a tanto muchacho?, éramos ocho y dábamos lata duro. Creo que era por eso que mi mamacita se entretenía escuchando música en la radio y los fines de semana viendo los show criollos de la TV. Recuerdo también estar siempre presente en todas las actividades escolares, creo que era yo el primero en apuntarse para las actuaciones de las fiestas cívicas y era mi madre la que nos preparaba, enseñándonos las canciones o poemas….. Recuerdos que no volverán pero que vivirán por siempre en un rinconcito de mi corazón.

Por mucho tiempo las canciones mas populares del cancionero criollo, eran cantados por la afinada voz de mi señora madre a quien yo le preguntaba: “Mami ¿de quien es esa canción? Y a lo que ella contestaba: “Oh! ese es un gran compositor hijito, se llama Felipe Pinglo Alva”. Fue esa la primera vez que escuche ese ilustre nombre y desde ese entonces NUNCA se me olvido.

Siempre indague sobre la vida e historia del mas grande compositor que ha dado el Perú y busque ansiosamente por sus canciones, al comienzo sin mucho éxito. Hoy por hoy cuento en mi colección con casi todos sus temas, que además están muy bien interpretados por un sin numero de catantes criollos de primera línea. También cuento en mi haber con un par de buenos libros que hablan de la vida y obra del gran “Bardo Inmortal” de quien me convertí en acérrimo admirador y seguidor de su basta obra.

A mi viejita gusta de la buena música y los buenos interpretes. Mi padre siempre me hablo de grandes cantantes criollos que el había visto en persona como los hermanos Govea, los Hnos. Ascue y muchos otros. Mi viejito era chalaco, pero se iba hasta Lima para disfrutar de las jaranas de rompe y raja que por esos lares se desarrollaban. Con esta reseña familiar trato de decir que desde muy niño siento gran apego por el cancionero nacional patrio y lo simplifico así: “Soy Peruano, Soy Chalaco, Soy Criollo y de mi Tierra canto el Vals”

Hace exactamente dos años (2001) viaje una vez mas a mi Perú querido, lo hice en esta ocasión acompañado de mi amada esposa. Entre los planes habíamos previsto pasear Lima y el Callao (de punta a punta) ya que vivimos hace 24 años en los EE.UU. y en viajes anteriores me había dedicado exclusivamente a la familia. En este viaje recorrer la capital y nuestro primer puerto eran una prioridad. Así uno de esos días de nuestras vacaciones, emprendimos nuestro hermoso paseo, les cuento que entre las atracciones que quería conocer estaba la casa donde nació y se crió el gran Felipe Pinglo Alva. Creo que mi esposa no se imaginaba el tremendo interés que tenia por pisar dicho lugar, un lugar que muchas veces soñé con conocer y así fue. Eran aproximadamente las dos de la tarde cuando uno de mis sueños se hacia realidad. Conocer la vivienda del compositor mas grande de nuestro cancionero nacional era algo que mi emoción contenida en mi pecho no daba mas. Mi esposa me decía: “Pareces un niño”, les juro que no sabia que hacer, trataba de preguntar a cuanta persona que pasaba por los alrededores si alguien sabia mas acerca de tan importante personaje de nuestro cantar, me tome fotos, mi esposa filmaba, etc. Hasta que la euforia o la adrenalina se normalizaron y pude ver la realidad, esa realidad que empaño mi alegría…..Quizás para mi esa realidad era mucho mas trágica, ya que aun a la distancia yo amo nuestras costumbres y tradiciones,

me siento tan orgulloso de ser peruano y de todas esas cosas que el Perú

sabe dar, fue por eso que mis ojos se llenaron de lagrimas, esas lagrimas que muchas veces la impotencia y el dolor hacen que un hombre con “H” llore.

Como era posible que la casa en donde nació y se crió “El Maestro” estuviera convertida en una fabrica de soldadura. No solo eso, se hallaba en un estado deplorable y de abandono. Mi pregunta era entonces ¿por que las autoridades correspondientes no han hecho absolutamente nada por preservar ese histórico lugar? En otro país seria algo así como una reliquia. Es que acaso las autoridades de nuestro país no saben el significado de “Patrimonio Nacional”.

Echarse la culpa los unos a los otros a estas alturas no soluciona nada, hablemos de la forma que el municipio ha permitido que esto suceda, no hay excusas que valgan, lo primero es lo primero. Creo que el gobierno debería impulsar una ley de protección y conservación de nuestros patrimonios culturales en la nación.

Después de seguir caminando e indagando mas sobre el “Bardo Inmortal”,

segui mi paseo, pero con un dolor que me tenia de mal humor, dolor que tenia que callar para no arruinarle el paseo a mi esposa. Pero mi indignación no tuvo limites cuando llegando a la “Plaza de Armas” me doy cara a cara con un monumento eregido al “Conquistador” Francisco Pizarro…..que ironia!!!!…que veguenza!!!!…y que desgracia!!!!!.

Recuerdo que cuando also mi voz de protesta, alguien dijo por allí: “no te molestes hermano, eso es parte de la historia”, que parte de la historia ni que ocho cuartos!!!, alguien me puede decir ¿en que parte del mundo se le hace un monumento a un criminal?, hay que llamar las cosas por su nombre, ese hombre no fue ningún “conquistador”, en todo caso lo que fue es un vil ladron y un asesino, que llego a nuestra patria, humillo, robo, avasallo y acabo con lo que fue nuestro “IMPERIO” o es que ¿acaso ya se nos olvido?.

Historia!!!, lo mismo digo cuando nunca he estado de acuerdo con eso de que Cristobal Colon “descubrio” America,…. una vez mas, llamemos las cosas por su nombre, Cristobal Colon no nos “descubrio”, en todo caso nos “encontro”.

Cuando su expedición llego a nuestras tierras, nosotros ya eramos una civilización bien constituida, a la cual nunca los “Conquistadores” supieron respetar, por que lo unico que quer¡an era apoderarse de nuestras riquezas.

Si la cosa fuera tan simple, diganme entonces “¿Acaso los judios le han levantado un monumento a Hitler?”, no me venga nadie a decir ahora que una cosa nada tiene que ver con la otra, por que claro esta que los dos aparecen en la historia entre los criminales mas grandes del mundo.

Victor Hurtado
Victor Hurtado

Victor Hurtado posando frente a la entrada de la vivienda en

donde naciera el maestro Felipe Pinglo Alva (18 de Julio de 1899)

Calle del Prado en los Barrios Altos en Lima.

Como es posible que nos obliguen a tener presente a ese individuo que causo tanto dolor en nuestra patria y lo exhiban como si fuera un “heroe” en un lugar que deberia ser ocupado por algún verdadero heroe peruano que reúna los meritos suficientes para estar engalanando nuestra bella “Plaza de Armas”.

Hagamos un examen de conciencia, los invito a que se sientan peruanos de verdad y que veamos y llamemos las cosas por su nombre. Permitir estas irregularidades constituye falta de amor por lo nuestro,…. se imaginan la casa de Felipe Pinglo Alva convertida en un museo donde nuestra juventud pueda ir y enterarse de quien fue “El Bardo Inmortal”, de conocer sus canciones, sus anecdotas, y lo bello de su obra. Todo nuestro pueblo, en especial las nuevas generaciones, deberian de saber del “padre del criollismo”.

Si el “Maestro” pudiera escucharme, le pediria disculpas en nombre de los criollos que nos enorgullecemos de que el halla nacido en nuestro Perú, de los criollos que como yo siempre lo recordamos e interpretamos sus canciones.

Le pediria que nos ayude a iluminar la mente a nuestros gobernantes para que le presten atención debida al significado de “Patrimonio Nacional” para asi poder tenerlo en el alto lugar que el se merece, como “El Bardo Inmortal”.

Este escrito y la canción que incluyo a continuación, son el humilde homenaje póstumo al mas grande compositor peruano de música criolla-costeña, orgullo de nuestra nación. Para el incomparable Felipe Pinglo Alva “El Maestro”.

Por: Víctor A. Hurtado Riofrío

ALGUIEN FALTA EN NAVIDAD

(vals Peruano)
Juan Mosto

Navidad, ya llegó Navidad
y con ella los recuerdos
de mi vieja niñez
esperando feliz
el regalo pascual.

A las doce en la cena.
se oía el rezo de la abuela
dándole gracias a Dios
y era inmensa la alegría
que todos compartían
la noche de Navidad.

Navidad que en un tiempo mejor
tu me hiciste feliz
y me diste amor
y me hiciste soñar
con un mundo especial
de ternura y paz

Mas el tiempo ha pasado
y en mi vida ha dejado
una inmensa tristeza
cuando miro la mesa
cada vez mas vacía
al llegar Navidad.

MIS CELOS

Vals

perteneciente al compositor barrioaltino don

Angel Aníbal Rosado,

quien fuera guitarrista de Maritza Rodríguez,

«La Princesita de la Canción Criolla».

LA ANGUSTIA DE NO VERTE ME ATORMENTA

ME HIERE CON EL DARDO DE LA DUDA

MIL COSAS, MIL SOSPECHAS ME DEVORAN

HACIENDO DE MI VIDA UN MARTIRIO

TE VEO EN OTROS BRAZOS EN MIS SUEÑOS

DESPIERTO EN SOBRE SALTO NOCHE A NOCHE

// Y CUANDO ESTOY CONTIGO ME ARREPIENTO

DE TODAS ESAS COSAS EN QUE PIENSO //

// TODA, TODA MI TERNURA

MI ESPERANZA PURA, TE VOY A ENTREGAR

NADA, NADA DE TEMORES

YO DE MIL AMORES, TE VOY A ADORAR //

—————— ( bis )

Pasito a Paso otra vez

Música: Juan Castro Nalli
Letra: Isabel «Chabuca» Granda

No se siquieres volver ni se si puedas,
ni si te puedo esperar, ni se si sabes
que Lima quedó inmovil y en sosiego,
y que puedes volver, es casi como fue.

Mis ilusiones serán locura de mis sueños.
Pues será como volver a todo lo perdido,
es como soñar en que nada ha cambiado
y todo lo vivido empieza a comenzar.

Mira que había que volver a viajar en tranvía otra vez
de esquina a esquina, un balcón
y en cada paradero soñar
que el tiempo vuelve a esperar, que se llegue a destino
y que todo el camino está, está por recorrer.

Pasito a paso otra vez,
por las veredas quietas y al sol,
la madreselva, el pacae, ñorbos, nísperos y melocotón,
tu corazón antañón viajará de regreso
al ritmo ya olvidado de la vieja ilusión.

Y dejaremos pasar las horas sin apremios,
la sobremesa vendrá, sabia y tranquila,
y luego tal vez te escuche reposada
abrigando el silencio ya dormido.

No se si quieras saber que empieza la mañana
como las vieras nacer, como tu las traías,
que todo el ayer se prepara al regreso
y que nuestra ciudad se ha detenido.

JIRONEAR

Libro: CHARLAS DE CAFÉ
Autor: Vicente González Montolivo
Jironear es un verbo de conjugación exclusivamente limeña. Sólo los limeños salíamos a jironear, aunque en los últimos años esto ha sido poco menos que imposible. Jironear era pasearse por el jirón de la Unión. Salir de compras al Centro, aunque no se tuviera con qué ni se comprase nada, constituía toda una fiesta cuyo clímax se alcanzaba de 7 a 9 de la noche en el «Jirón por excelencia». El único que adornaban con iluminación de colores para Navidad y Fiestas Patrias. Nadie entraba al «Jirón» si no estaba bien vestido y con sombrero. Era el paseo reglamentario para estrenar chuzos.
Bautizado como Jirón Unión, en homenaje a la conocida provincia de Arequipa, el uso y los años le han agregado el distintivo nobiliario (y muy arequipeño por cierto) del «de la» y ahora es el Jirón de la Unión, tal vez porque en él se unen o confluyen todos los jirones transversaleso, más bien, porque de él parten esos jirones. La calle más alegre de nuestra Lima Cuadrada y de la depositaria de su Flor y Nata.
Las chicas «en edad de emrecer» si no salían al Centro se quedaban a vestir santos. Y las madres consentían en estos paseitos por aquello de: «hay que exhibir la mercadería para que no se quede».
Las niñas armaban sus paquetitos en casa para simular que iban de tiendas y, aparentando mirar vitrinas recibían los piropos de todos aquellos que pululaban por allí. Contertulios permanentes del Jirón, se apostaban en los dinteles de las confiterías como la Fuente de Soda Castillo, o en las puertas de antiguas casas comerciales, famosas por la calidad de sus productos.
Era el Jirón una cale con vida propia y fulgurante. Allí funcionaba el Ministerio de Hacienda y junto a él, rodeando al monumento a don Ramón Castilla, se desparramaba la «Pampa del Hambre», con sus mesitas en la calle para que pudiesen tomar asiento y hasta café la legión de «indefinidos»: militares en retiro y empleados jubilados, a la espera del pago: pensión provisional o sueldos devengados. Cuando cobraban algo pasaban de la «Pampa al café Leons, que estaban al fondo, para comer más formalmente.
Al frente, la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced para los ruegos y arrepentimientos y más abajo, hacia la esquina de Baquijano, el Palais Concert, confitería de lujo, y reunión de intelectuales, que daban lustre al periodismo; y mentidero político del primer orden.
Por el «Jirón» se dirigían a Palacio los Embajadores con su disfraz de gala y en calezapara presentar sus credenciales. Por allí se hacían los «Desfiles» militares y el del Corso de carnaval. Hasta el Presidente cuando era «macho», salía a jironear. Ahora salen en el carro blindado y a toda viada. Salir del jirón era innecesario porque hasta se contaba con el más simpatico o íntimo de los teatros, el Campoamor, con sus largas temporadas a cargo de la Compañía de Emestina Zamorano y el Cholo Carlos Rebolledo. Cuando uno no estaba pije, prefería caminar por los jirones laterales, le daba vergüenza entrar al jirón.
Ahora es al revés: entrar al jirón es una vergüenza.Para algunos sociólogos el de ahora es el verdadero Jirón de la Unión: la unión de vivanderas, vendedores ambulantes, descachalandrados y maleantes. Hemos vuelto a los albores de la República, en que os bandoleros se aventuraban hasta la Plaza de Armas o se parapetaban en la Plaza de la Merced. Allí han sentado sus reales suerteros y picaroneras. Dicen que así es una síntesis del Perú.
Antes pasear por las noches era una obligación. Se cumplía el viejo precepto higiénico: después de almorzar, reposar y después de comer, pasear. Además era un pretexto para que las pollonas de entonces salieran en grupo a tomar aire y a encontrarse con su «peor es nada». Para el efecto los mocosos servíamos de «correo sin estampila» y a veces nos caía un propinón de a peseta o de cincuentón. Ahora las parejitas tienen que amartelarse por los rincones de los by-pass, pegadas a las paredes coco lapas. Ya no pueden pasear porque los jardines tienen rejas, en los parques solitarios los asaltan y como «atracos son atracos», el jovencito puede perder la vocación matrimonial de por vida. Lo más seguro es la calle. Ya no se trata del amor libre, sino del amor al aire libre.
Ya no hay «Jirón», ni parques, ni paseos. El de «Aguas» está definitivamente seco, el de los Descalzos, sin estatuas ni banquitas y el de las Flores, junto al Estadio, huele a choncholí.
Jironear fue un neologismo hermoso que tuvo vigencia, elegancia y esplendor, pero que murió antes de llegar al diccionario.
Cecilia Nuñez

ZAMPOÑA

La zampoña es un aerófono de soplo y de filo, formado por una serie de tubos contiguos, monófonos, sin canal de insuflación y de posición vertical, que forma un solo cuerpo, cada tubo con su propia altura de sonido según su largo, por lo común de 7 a 60 cm; así como su diámetro varía entre 1 a 2,2 cm, por lo general, pero sin que esta medida influya en su dicha altura de sonido. El número de tubos fluctúa entre seis a ocho por hilera, en circunstanacias de que hay zampo&mtilde;as de una y dos hileras, y que habitualmente en las de una, los tubos están cerrados en su extremo inferior y que en las de dos,los de la anterior están abiertos en ese extremo y los de la posterior, cerrados; en este segundo caso, los tubos de la hilera anterior son más cortos que los de la posterior, ésta, vale decir, la más cercana a la boca de ejecutante.

NOMBRES QUE RECIBE


Este aerófono recibe así mismo el nombre de siku en la localidades altiplánicas de mayor ancestro ancaico, y también el de laca y de pusa, aunque con menor frecuencia en ellas y en otros lugares no tan conservadores de la cultura tradicional andina.

Las zampoñas de tubos más cortos suelen denominarse licos, caracterizadas, en consencuencia, por su tisura más aguda, y de tubos más largos se llaman zanjas, poseedoras, obviamente, del registro más grave.

LA ZAMPOÑA EN LA ANTIGUEDAD


La arqueología ha descubierto que en épocas prehispánas estos instrumentos eran también de piedra y arcilla, y la etnohistoria ha comprobado que hasta el siglo XVI se construyeron con el segundo material, y que, además, en los primeros ciento cincuenta años de la dominación española los hubo de madera y de metal, aunque en escaso número. Desde el siglo XVII se habrían usado sólo los de caña, lo que ha persurado en la cultura folclórica hasta hoy, tanto respecto de los tubos como de las piezas que con forma de delgadas láminas se emplean de a par, una por delante y la otra por detrás de las hileras de ca¤as, perpendicularmente a éstas, como trabas, para unirlas y sujetarlas, amarradas entre sí con lana de llama. Cuando la zampoña es corta lleva un par de estas piezas en su parte superior, y cuando es larga, un par arriba y otro, o una amarra de esta lana, más abajo, para darle adecuada firmeza a la unión de todos los tubos del instrumento.

USO DE LA ZAMPOÑA


En cuanto a su uso, por su estructura acústica que determina la peculiar afinaciún de sus tubos, no puede ejecutarse una zampoña sola para obtener una melodía entendida como propiamente tal según el concepto occidental actual de ella. Si una persona persona sola desea tocar una melodía, no podrá hacerlo, porque el instrumento «en que está soplando, no es un instrumento, sino la mitad. La otra mitad que la falta está en poder de otra persona que se dispone a coloborar, pues un ejecutante solo no puede obtener melodías de la zampoña.

En efecto la escala está repartida entre los cuerpos instrumentales independientes. Este tiene la primera nota, aquél la segunda, éste la tercera, aquél la cuarta, etc. De modo que si yo y mi compaño queremos ejecutar una melodía necesitamos colocarnos cerca del otro y tocar alternadamente las notas que nos corresponden.

Las alturas sonoras de los distintos tubos se ordenan por intervalo de tercera mayor y menor, lo que tubo por medio, produce intervalos de quinta aproximadamente justa, aunque si se miden los intervalos con instrumentos de presición, muy a menudo aparecen fallas en su afinación a causa del rústico método de los artesanos en la construcción de la zampoñas.

FUNCION

Su función presominante es la ceremonial, relacionada especialmente con homebajes a santos patronos de localidades rurales, en los cuales su ejecución más completa y orgánica la efectúan las llamadas tropas de zampoñeros, o de laquitas, etc., compuestas por doce ejecutantes siempre masculinos, con complementación de un bombo y dos cajas. Estos conjuntos poseen una destreza muy versátil, que les permite desarrollar hasta complejas líneas melódicas, conservando el característico timbre susurrante del instrumento, y dominando un variado repertorio que comprende melodías pentatónicas, híbridas, coloniales así como europeas comunes para bandas.

Como es bien sabido, la flauta de pan tiene una dispersión muy amplia en el mundo, por lo que algunos estudiosos creen que ella podría ser resultante de una poligénesis de un centro social que no se ha descubierto aún; pero lo más significativo en su proceso temporal para los países americanos donde se mantiene vigente, lo contituyen su procedencia prehispánica y sus peculiaridades acústicas y musicales, con el predominio del uso de un sistema pentáfono.

LA ZAMPOÑA

NOMBRE Y TAMAÑOS.

Es uno de las instrumentos más representativos de toda la región andina, conocida también como FLAUTA DE PAN, tiene una gran variedad en tamaños y varían por la cantidad de tubos que la forman.

En el idioma Aymara se denomina SICU, en quechua ANTARA y en español se denomina ZAMPOÑA

La familia de la zampoña está formado por cuatro tamaños, del más grande al más pequeño reciben los siguientes nombres:

TOYOS de sonido grave o bajo

ZANKAS Una octava más alta que los toyos

MALTAS Una octava más alta que las zankas

CH’ULIS Una octava más alta que las maltas

La zampoña común o la más empleada se denomina MALTA. En nuestro curso emplearemos esta zampoña

La diferencia que existe entre una y otra zampoña es de una octava y todos ellos están conformados por 2 amarros o 2 hileras de tubos, una de 6 tubos denominada IRA y la otra de 7 tubos denominada ARKA. Por lo tanto, para interpretar una melodía se tiene que combinar entre el 6 y el 7. Tradicionalmente se interpreta entre dos personas, quienes dialogan musicalmente tocando la melodía.

Hoy en día se toca en forma solista agarrando las 2 zampoñas (6 y 7).

Que Viva Chiclayo!

Marinera Norteña del ferreñafano compositor
Luis Abelardo Núñez :

Que viva el departamento
de Lambayeque,
con su capital Chiclayo,
Monsefú y Reque!
Qué rica que está la chicha
de doña Juana,
la causa ferreñafana,
rica y sabrosa!

Chiclayano soy
a mucha honra, señores!
Chiclayano soy
y bailo la marinera,
y no de cualquier manera!

Que viva Chiclayo,
tierra generosa!
Cualquiera se goza
mamita, con poca cosa!

Enviado por Walter Huambachano Icaza

Chinita Rica

Autor: Don Luciano Huambachano

I
Chinita, chinita rica,
rica como golosina
en labios de campesina
o cantar de «Pilarica».

II
Eres ensueño embriagador,
agüita de surtidor,
sol puro de mañanita
da caminar menudito.
Tu mirada rasgadita,
tus cabellos colgaditos
son como caperucita,
Así eres, chinita rica!

Chinita, chinita rica,
rica como golosina
en labios de campesina
o cantar de «Pilarica».

Tienes juventud pujante
y tu andar es ondulante;
pues, si de mí dependiera,
de mil besos te comiera.

Eres ensueño embriagador,
agüita de surtidor,
sol puro de mañanita
da caminar menudito.
Tu mirada rasgadita,
tus cabellos colgaditos
son como caperucita,
Así eres, chinita rica!

Aporte de Walter Huambachano

EMBRUJO

Vals

Luis Abelardo Núñez

No se que encanto posee la tierra mía

será quien sabe el embrujo de sus mujeres

o acaso las dulces notas de mis canciones

que toda América canta con alegrías

de mi guitarra brotan notas que cantan

penas que muchas veces nos da el amor

son como golondrinas que al cielo vuelan

huyendo despavoridas del cruel dolor

el indio canta sus penas en un huaynito

añorando el pasado de su gran raza

y entre los andes suenan quenas y antaras

cuando se escuchan las cuerdas de un charanguito.

1.- Ya se oyen los compases así, así, de un valsecito

la coquetona polka así, así y el tonderito

el pañuelo en el aire traza un hechizo

cuando con elegancia así, así, baila un mestizo

surge el ritmo peruano y en sus compases

parece que dijeran así, así ahora como antes,

las manos de un moreno repiquetean suave madera

a bailar se ha dicho hermano que aquí esta la marinera (rep. 1)

Enviado por: José Antonio «El Chalán»

Hay golpes en la vida…

César Vallejo
César Vallejo
César Vallejo, el más grande poeta peruano, falleció en París el 15 de abril de 1938. Con los versos de su poema «Piedra Negra sobre una Piedra Blanca», predijo su muerte: «Me moriré en París con aguacero / un día del cual tengo ya el recuerdo. / Me moriré en París -y no me corro- / talvez un jueves, como es hoy, de otoño».
Quizás resulte extraño empezar a hablar sobre alguien mencionando primero su muerte, pero creo que ese estilo le hubiese gustado a César Vallejo, quien en su obra poética, que es única, expresa las experiencias del dolor cotidiano y la muerte. Por ello, al cumplirse 65 años de su fallecimiento, los peruanos debemos tener más presente a ese gran poeta peruano que revolucionó el lenguaje poético hispanoamericano con un estilo que se apartó de lo tradicional.
César Vallejo nació el 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco, Departamento de La Libertad, Perú. Creció en un hogar pobre, pero lleno de calor humano, lejos del cual se sentía solitario. Estudió en la Universidad de Trujillo, donde frecuentaba periodistas, escritores y políticos rebeldes. Fue en Trujillo donde empezó a escribir poemas y en el año de 1917, decidió trasladarse a Lima.
En 1918 fue impreso su primer libro «Los Heraldos Negros», el cual entró en circulación recién al año siguiente. Estando de visita en su pueblo en el año de 1920, se ve envuelto en una revuelta popular que le llevó a la cárcel por tres meses. Esta experiencia tuvo una crítica y permanente influencia en su vida y obra, la cual se reflejó de modo muy directo en varios poemas de su libro «Trilce», impreso en 1922.
Un año después se traslada a París, desde donde realiza esporádicos viajes a la Unión Soviética, España y otros países europeos. Su vida en París estuvo rodeada de grandes problemas económicos y de un intenso sufrimiento físico y moral. Allí conoció a Mariátegui, con lo cual se mantuvo al corriente del marxismo peruano.
Se dedicó al periodismo y participó en política, dentro del comunismo, lo cual le costó el que fuera expulsado de Francia. En España siguió de cerca las acciones de la Guerra Civil y fue allí donde escribe: «España, aparta de mí este cáliz».
Vuelve a París residiendo en la clandestinidad y fue en ese entonces en que conoce a Georgette, con quien se casa en 1934. Ella lo acompañaría en medio de penurias económicas hasta el final de sus días.
Los golpes de la vida lo siguieron después de su muerte ya que César Vallejo fue injustamente definido por algunos críticos y comentaristas, aquellos que creen saberlo todo, como un tipo colérico, enfadado con el Perú, al cual no quería volver. Lo cierto es que Vallejo es uno de los más grandes poetas que haya dado latinoamérica, siendo su obra estudiada a nivel mundial y quienes vivimos en el extranjero podemos quizás entenderlo un poco más. César Vallejo murió enfermo y en la miseria, él quiso mucho al Perú y la nostalgia fue quizás su grande compañera, lamentablemente, él no podía regresar a su patria.
LOS HERALDOS NEGROS
Autor: César Vallejo
Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Dario Mejia
Melbourne, Australia