TORO MATA

Landó

Carlos Soto de la Colina

Toro mata, ahi, toro mata,
toro mata arrrumbambero
¡ay! toro mata.

La color no le permite
hacer el quite a Pititi
¡ay! toro mata.

Toro viejo se murió
mañana comemos caine,
¡ay! toro mata

¡Ay! la pondé, pondé, pondé,
este negro no es de aqui,
este negro es de Acarí.

Hay que matar a ese negro,
¿quién trajo a ese negro aquí?
¡Ay la pondé, pondé, pondé
¡Ay la pondé e e.

MI COMPADRE NICOLAS

Festejo

CUANDO DE LIMA LLEGO MI COMPADRE NICOLAS ( )

CUANDO DE LIMA LLEGO MI COMPADRE NICOLAS

// NOS DIJO EN ALTA VOZ NEGROS TODO A DESCANSAR //

MI AMÁ ACABA DE DECIR ENANTES QUE FUI A ALMORZAR ( )

MI AMA ACABA DE DECIR ENANTES QUE FUI A ALMORZAR

// QUE TODITITO EL POTRERO CON YUNTA VI ACLARAR //

* // AHI TÁ CLARITO COMPADRE QUE NOS QUIEREN ENGAÑAR //

// DICEN QUE RAMON CASTILLA NO HA FIRMADO LA LIBERTAD //

// SÍ NOS QUIEREN ENGAÑAR, PARA HACERNOS TRABAJAR //

YO YA NO TRABAJO MAS, AHORA VOY A DESCANSAR

// A COMERME MIS FREJOLES DEBAJO DEL GUARANGÁ //

// Y CON MI NEGRA TOMASA MI FESTEJO VOY A BAILAR //

PERCUSION ————– ( bis )

// Y CON MI NEGRA TOMASA MI FESTEJO VOY A BAILAR //

YO YA NO TRABAJO MAS

HABLEMOS DE LIMA

por::José Mendoza

Corrientemente se ha considerado que el nombre de Lima fue corrupción española del nombre quechua de su Río: Rímac. Esta voz indígena, ya fundada la ciudad y en virtud de la ley del menor esfuerzo, con el correr de los años, se habría suavizado, trocándose la ere inicial en ele y suprimiendo luego el uso de la letra final, un tanto ruda.

Los conquistadores y sus descendientes, -según la teoría-, acabaron con el tiempo pronunciando Lima en vez de Rímac, tras transferir la denominación a la capital que había surgido con el orgulloso nombre de Los reyes. La tesis parecía aceptable, pero cierta vez no dejó de llamarnos la atención el hecho de que un culto conquistador, Alonso Enríquez de Guzmán, hablara en 1535 «del pueblo de Lima»; y en más de una oportunidad. Con toda evidencia, siendo su crónica una obra tan fresca, no había mediado suficiente tiempo -deducíamos nosotros-, para que se deformara en labios cristianos, y de tal manera radical, una palabra indígena breve y sencilla. Las dudas aumentaron cuando nos fijamos en que su obra estaba escrita a modo de diario de viaje, o sea con tendencia al detalle. Aseveración, ésta, cuya importancia se acrecienta, -insistimos-, al recordar que don Alonso llegó a esta ciudad en septiembre de 1535, apenas unos pocos meses después de fundada la Ciudad de Los reyes: testimonio entonces de primer orden. Aun más, dado el espíritu curioso e inquieto del autor, con toda seguridad trató al cacique del lugar.

Nuestra vacilación fue peor, por último, al leer el título que él mismo dio a uno de sus capítulos: «Cómo partí de esta ciudad de Lima, en lengua de indios y de cristianos de los Reyes». Así pues, -según él-, los indios llamaban Lima a este sitio y no Rímac ni Rima. Hombre perspicaz, ese aventurero deudo de los reyes de España y Portugal, a su paso por estos lares dejó una descripción de lo que era en aquel momento la surgente capital; la cual aunque brevísima es la primera que se posee, sobre la urbe que años después y por mucho tiempo, habría de ser la señora del continente: «Los cristianos como digo aquí, tienen hechas las casas tierra, hechas de adobes pintados y cobertizados como en Castilla, y buenas huertas dentro de ellas».

En cuanto a la residencia del Gobernador Francisco Pizarro, contó que eran «grandes casas y palacios nuevamente hechos»; mezcla seguramente del solar extremeño y del palacete nativo. No está demás acotar que la ciudad por nueva, tenía ya un carácter peculiar: techos planos por ausencia de lluvias; cobertizos contra el Sol; profusión de adobes. Esteras y hamacas debían abundar. Aquellas casas y palacios «nuevamente hechos», revelan por otra parte, que desde un principio los conquistadores se hicieron sus propias mansiones. Actuaron pues, diferentemente de cómo lo habían hecho en otras comarcas del país, como en Cuzco, Cajamarca o Jauja, donde al inicio se contentaron con los palacios de los vencidos. Por otra parte, al lado de la nueva urbe, un pueblo de indios continuaba existiendo; el antiguo de Lima, modestísimo caserío de quincha, en torno a la residencia del curaca. Asiento aquel de un obscuro régulo que nada era al lado de los altivos caciques de Maranga, Surco y Carabayllo, opulentos señores de lo más y mejor del valle. Lugarejo al fin, el de Lima, tan discreto que en él no reparó Hernando de Pizarro ni su Veedor Miguel de Estete, durante la primera travesía hispánica por el valle del Rímac allá por enero de 1533.

Pero retornemos al nombre de nuestra capital. Lo antedicho por Enríquez de Guzmán se conjugaba con cuanto afirmó Bernabé Cobo en su «Fundación de Lima». Este asegura, claro que tardíamente, pero con más erudición que retraso, que a la Ciudad de los reyes «se llamaba también Lima, nombre que se le pegó del sitio y pueblo de indios en que se asentó, el cual es al presente mucho más común y usado que el primero». Cobo observó ya la variación del quechua en esta zona y dijo «no sólo nosotros -al quechua-, lo pronunciamos diferentemente que ellos, más también entre ellos mismos hay diferencia». Y menciona el jesuita, además de Lima, el caso de Lunahuaná, corrupción yunga Runahuanac. Agregaríamos nosotros Lurigancho de Hurinhuanchos, Limatambo de Rimactampu, Linche hoy Lince y Lurín de Huarín. Era la ele la letra favorita del quecha de esta faja marítima y en general del usado en gran parte del norte. Así mismo,conviene recalcar que otro sabio sacerdote, Martín de Morúa, a fines del XVI anota diferencias entre el río Rímac y el paraje o valle de Lima.

Por último, resta el testimonio reciente de Aurelio Miró Quesada quien en su «Costa, Sierra y Montaña», transcribiendo un documento de la conquista, saca a relucir que «el asiento del cacique de Lima» fue el que más agradó a quienes Francisco Pizarro encomendó la búsqueda de un sitio para fundar la nueva ciudad. También queda el acta misma de la fundación, fechada el 18 de enero de 1535, «en el dicho pueblo de Lima». Así pues, esa fundación en el pueblecito yunga de Lima y aunque entonces se recalcó solemnemente que se manda llamar «desde ahora para siempre jamás la ciudad de los reyes», a la postre primó el nombre nativo que a la vuelta de dos generaciones tomaron los nacidos en este suelo, ya fuesen indios, mestizos, españoles o negros. Por último, quizás la más valiosa de todas las pruebas. El dato de un cronista indio: Santa Cruz Pachacuti Yamqui. Este nos dice que al norte de Pachacámac, estaban los «pueblezuelos» de los «Limacyungas», que fueron conquistados por Pachacútec al retorno de su campaña contra los Chancas en Ancash.

Canterurias

Lando

Escrito por Chabuca Granda

Cantéro, cantéra de cantérurias
Cantéro, cantéra de cantérurias
Que sino me cantérearas con tu cantéruriarias
Que sino me cantérearas con tu cantéruriarias
(cajón y guitarra)
Que cantan, cantan, cantándo, cantánteruriando
Que cantan, cantan, cantéro, canturriando
Cantárero, teriria, cantéro cantéruria,
Cantéro, cantérame cantáreria
(cajón y guitarra)
Cantéro, cantéro, cantéro, canta
Cantéro, cantéro, cantéro, canta
Para que ..sueñes cantéro, cantéras, cantáreareras
Cantéro, cantéro, cantéro, cantéro, canta…
(cajón y guitarra)
Tódas las puertas cerradas, tódas perdidas

Tódas las calles ajénas, sordas
Tódas sómbrias, para qué picar la piedra, cantéro,

sí está dormida…

Cantado por Cecilia Barraza

Enviado por: Marycaty

Lima

UBICACION, EXTENSION Y POBLACION

El departamento de Lima se encuentra ubicado en la zona central occidental del país. Por un lado lo bañan las aguas del Océano Pacífico y por el otro se encuentran Los Andes de la Sierra.

Tiene una extensión de 33 mil 820 kilómetros cuadrados y su población supera los 7 millones de habitantes, casi un tercio de todos los habitantes del Perú.

Su capital es la ciudad de Lima, una de las más importantes de Sudamérica y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Tiene un clima suave y fresco durante todo el año, debido a su proximidad a las playas y ausencia de lluvias.

 


BREVE RESEÑA HISTORICA
 
La Ciudad de Lima, más conocida como «La Ciudad de los Reyes» fue fundada el 18 de enero de 1535, a orillas del río Rímac, por el conquistador Francisco Pizarro, debido a las magníficas condiciones estratégicas y geográficas. La palabra Lima, proviene de Rímac – vocablo quechua, idioma oficial en el imperio incaico, que significa «hablador»-.

Durante el virreynato, entre los siglos XVI y XVII, se convirtió en la ciudad más importante y poderosa de esta parte del continente, siendo centro de todas las actividades comerciales y culturales.

El 28 de julio de 1821, tras la decadencia del virreynato, y luego de una serie de movimientos políticos y de emancipación, el general José de San Martín proclama en la localidad de Huaura, la independencia del Perú y se inicia desde entonces la etapa republicana.

 

 

Iglesias y Conventos de San Francisco, Santo Domingo, La Merced, Las Nazarenas, San Pedro, San Agustín, Los Descalzos, San Marcelo y Santa Rosa, muchos de los cuales tienen más de 300 años de antigüedad y albergan en su interior restos de santos limeños, hermosas esculturas, tallados y obras pictóricas de incalculable valor.

Museos y Casonas como Torre Tagle, Casa de Pilatos, Palacio de Osambela, Museo de la Nación, Museo Nacional de Antropología y Arqueología, Museo Nacional de Historia, Museo de Oro del Perú, Museo Amano, Museo de Arte Italiano, Museo de Arte, Museo Larco Herrera, que muestra no sólo la belleza de su arquitectura colonial y son sede de instituciones públicas sino que también permite al visitante apreciar la historia completa del país, desde el imperio incaico hasta nuestros días. En los diferentes locales se muestran cerámicas milenarias, textilería, orfebrería prehispánica, platería colonial y republicana.

Zonas arqueológicas como Huallamarca y Pucllana enclavadas en el centro de modernos distritos como San Isidro y Miraflores, con museos de sitio de gran atractivo para los visitantes.

Distrito de Miraflores, moderno, comercial con una intensa actividad cultural y artística todos los días. Aquí se encuentran ubicadas numerosas discotecas, restaurantes y salas de juego.

Distrito de Barranco, que mantiene aún los rasgos de los primeros años de la etapa republicana. En él viven prestigiosos artistas y escritores y se ubican típicas tabernas y restaurantes.

La Costa Verde, la zona de playas que une a 6 distritos de la capital. De fácil e inmediato acceso para quienes gustan del mar y desan bañarse, hacer surfing o practicar parapente y alas delta.

 

PRINCIPALES ATRACTIVOS CERCANOS A LA CAPITAL
 
Balneario de Ancón
, ubicado a 38 kilómetros, pueblo de pescadores., ubicado a 38 kilómetros, pueblo de pescadores.

Reserva Nacional de Lachay, en el kilómetro 105 de la Panamericana Norte, con variedad de microclimas, abundante vegetación, animales silvestres y áreas arqueológicas de culturas prehispánicas.

Fortaleza de Paramonga, ubicada en el kilómetro 209 de la panamericana norte, construida durante el imperio incaico con material de barro.

Ruinas de Puruchuco, a 10 minutos del centro de la ciudad. Es una antigua casa preinca que nos da una idea de cómo se vivía hace 2 mil años. Tiene un museo de sitio.

Marcahuasi, impresionante bosque de rocas erosionadas por el tiempo con formas humanas, de animales y fácilmente identificables. Los estudiosos de los misterios extraterrestres lo sindican como punto de encuentro con ovnis. Está ubicada sobre los 4 mil metros sobre el nivel del mar y llegar hasta ahí demanda varias horas, incluyendo una caminata.

Pachacámac, Templo Preinca construido de adobe con varios niveles, pasadizos y laberintos. Tiene un moderno museo de sitio donde se exhiben piezas arqueológicas halladas durante sus excavaciones. Se encuentra a 33 kilómetros de la capital y está muy cerca a las más bellas playas del sur.

Cañete, provincia perteneciente el departamento de Lima, ubicada a una hora, con hermosas playas, caletas de pescadores y zonas arqueológicas. A esta provincia pertenece Lunahuaná con impresionantes áreas naturales para practicar el canotaje, la pesca y la caza.

 

PLATOS Y BEBIDAS TIPICAS
 
Por su cercanía al mar, los principales potajes limeños son a base de pescados y mariscos. Sobresalen entre ellos el famoso cebiche, el escabeche, las conchitas a la parmesana y el cocktail de camarones.

Otros platos limeños muy conocidos son el cau-cau, los anticuchos y el ají de gallina. Asimismo hay típicos postres como la mazamorra morada, picarones, suspiro a la limeña, arroz con leche y el turrón de Doña Pepa.

Entre las bebidas refrescantes se recomienda la chicha morada y entre los aperitivos el internacional pisco sour, cocktail en base al pisco y limón peruanos y azucar.

 

CALENDARIO TURISTICO
 
Del 12 al 19 de enero
 se celebra la Semana de Lima, en recuerdo a su fundación realizada el 18 de enero de 1535 por Francisco Pizarro, con actividades culturales, artísticas, pasacalles y diversos espectáculos al aire libre. se celebra la Semana de Lima, en recuerdo a su fundación realizada el 18 de enero de 1535 por Francisco Pizarro, con actividades culturales, artísticas, pasacalles y diversos espectáculos al aire libre.

Cuarta Semana de marzo. Vendimia en Surco. En este distrito de gran tradición vitivinícola se eligen a reinas, y se organizan diversas actividades.

Semana Santa. Durante esos días Lima muestra un espíritu de recogimiento en recuerdo a Jesucristo. Se realizan diversas procesiones y actos religiosos en diferentes partes de la ciudad.


Tercera semana de mayo
. Concurso Nacional del Caballo de Paso Peruano en el centro turístico de Pachacámac. Exhibición de estos ejemplares descendientes de los finos caballos árabes y que en el Perú adquirieron una estilo muy especial en su andar.

28 y 28 de Julio. Fiestas Patrias con actividades oficiales como Paradas Militares, Te Deum, importantes carreras de caballos en el Hipódromo de Monterrico. Simultáneamente se realizan las Ferias del Hogar y la Feria de la Molina con la presentación de los más renombrados artistas del extranjero y exposición de diversos productos.

Del 20 al 30 de agosto tiene lugar la Semana de Cañete en conmemoración al aniversario de la provincia. Se festeja con festivales folklóricos, competencias diversas y actividades de aventura.

30 de agosto. Santa Rosa de Lima. Peregrinación a Quives, distrito de la provincia de Canta, donde viviera la santa limeña. En la capital se visita el monasterio y los fieles escriben un deseo para lanzarlo a un pozo.


Octubre.
 Mes del Señor de los Milagros, patrono de la ciudad. Los días 18, 19 y 28 de octubre tienen lugar las procesiones más multitudinarias de todo el mundo. El fervor religioso se pone de manifiesto ante la sagrada imagen pintada en 1650 y que permaneciera intacta pese al peso de los años, terremotos y otros cataclismos. También se efectúan otras procesiones en diferentes días, llevando las andas sobre un trailer a lugares alejados del centro de la ciudad.

Entre finales de octubre y mediados de noviembre tiene lugar la Feria del Señor de los Milagros, temporada de toros en la bicentenaria Plaza de Acho, mandada construir por un virrey a su amada hace más de 200 años, en la que participan los mejores toreros del mundo.

LA CONCHEPERLA

Marinera

Texto: Abelardo Gamarra

Acércate preciosa
que la luna nos invita
sus amores a gozar, a gozar.
Acércate preciosa
conch’e perla de mi vida
como no brota el mar.

//Abre tu reja, abre tu reja
un momento, un momento,//
Si oyes benigna, si oes benigna,
si oyes mi inspiración.
Si la crees digna, zamba de tu atención.
ahora no te vas, si tu me quieres,
mañana te irás…
si no me quieres, mándate mudar.

/Abre tu reja, abre tu reja
un momento, un momento,//
Si oyes benigna, si oes benigna,
si oyes mi inspiración.
Si la crees digna, zamba de tu atención.
Recibe prueba la fineza de mi amor,
de mi amor, de la luna al resplandor,
la fineza de mi amor.

Nota:
A los 14 años de edad, Doña Rosa Mercedes Ayarza de Morales
escribe la música de esta marinera, la primera en ser interpretada
por la Orquesta Sinfónica Nacional en el Teatro Municipal de Lima.
La letra es de Abelardo Gamarra «El Tunante»,
y la música compuesta por José Alvarado.
También conocida como «La Decana» por ser la primera marinera
escrita en partitura, y una de las más conocidas
e infaltable en los concursos tradicionales peruanos.

Eusebio «Pititi» Sirio

Para muchos, y razón no les falta, Eusebio Sirio, mejor conocido como «Pititi», es el mejor cajoneador peruano. Y es que entre él y la madera hay un comercio ancestral, que se remonta al batir y retumbar de los tambores africanos. De sus manos surge primero el ritmo, que luego irá aderezando con velocísimos repiques, inesperadas síncopas, tresillos perfectos en su barroquismo y un swing que parece propio de alguien poseído por el mismo diablo (un demonio bueno en este caso, valga la aclaración). «Pititi» es maestro por partida doble. Es decir, no solamente porque ejerce pleno dominio sobre su instrumento, sino también porque imparte lecciones de cajón tanto en el Museo de Arte de Lima como en la Escuela Nacional de Folklore José María Arguedas. Hace unos años, «Pititi» perdió la vista, pero en él la vida puede más y esa desafortunada circunstancia no ha sido óbice para que siga demostrando por qué, a la hora de acariciar el cajón, es el mejor. Aquí, la voz del maestro. Oído a la música, señores.

Yo nací en la avenida Francisco Pizarro cinco veintiocho, interior número doce, en el Rímac. Ese barrio se llamaba Malambo. Ahí nací, te digo, posiblemente el veinte del ocho del cincuenta y uno, hermano. Mis padres son Eusebio Sirio y Adela Castillo. Mi papá era músico de los Barrios Altos, tocaba guitarra. Mi mamá era una persona muy conocida, ya que era sobrina del señor Manuel Quintana Aldón, a quien llamaban «El Canario Negro». Oigame, yo vengo de una estirpe así, callada. De mi infancia recuerdo sobre todo a la gente que se reunía para jaranear y cosas por el estilo. Por la casa caían, te voy a contar, hermano, el señor Elías Ascues, el señor Augusto Ascues, el señor Pancho Caliente, mi tío Francisco Flores, el señor Arístides Ramírez, También llegaban el señor Huambachano y el «Chino» Soto, hermano, y qué te digo, un montón de gente más. Yo de chico me apegaba mucho a las piernas de mi tío Augusto Ascues; él cantaba y al mismo tiempo me tenía en sus brazos. También recuerdo las sorpresas. La sorpresa era la fiesta que se hacía sin que se enterara el dueño de casa, pues. A veces venían temprano y decían hoy es santo de Eusebio, vamos a hacer una sorpresa. Bueno pues, decían, y se ponían de acuerdo en qué traía cada uno, y cada uno llegaba en la noche con su sorpresa, ¿me entiendes? Entonces el señor Eusebio llegaba a su casa con la idea de acostarse y en eso se prendía la luz y todo estaba listo para la fiesta, con cadenetas y todo. Hasta el otro día era la cosa.

Fui a un colegio, llamado Experimental Villacampa, y luego al colegio España en la Alameda de los Descalzos. Llegué a tercero de media y luego terminé en una nocturna de Comas. Mi papá me decía que yo tenía que seguir estudiando, que no tenía inquietudes para tocar; pero yo seguía tocando, me acuerdo. Ponía un disco de cuarenta y cinco en el pick up, que así se llamaba antiguamente, y yo acompañaba. Hasta que un día mi tío Ernesto Soto me dice: «sobrino, acompáñame a la casa de César Lévano, hoy es su cumpleaños». Yo le dije bueno pues, vamos, ya que estamos acá… Acá en La Florida fue el asunto. Yo tenía en ese tiempo, hermano, catorce o quince años. Y bueno, llegamos a la casa de César Lévano. Y en eso vimos que en la casa estaban la señora Alicia Maguiña y don Carlos Hayre. Entonces mi tío Ernesto me pidió que lo acompañara en un tema. Mandaron sacar uno de los cajones de un ropero, y me puse a tocar junto a él. ¿Y sabes qué, hermano? Eso le cayó a la señora Alicia Maguiña como pera en el agua. La señora se quedó encantada y me pidió que le dejara mi dirección, que ella viajaba y que a su regreso quería que tocara con ellos. Para ese entonces, ya no vivía en Malambo, sino en Limoncillo, por el mercado; ahora se llama Prolongación Tacna, creo. Eso habrá sido el año sesenta y ocho más o menos. Cuando menos pensé, me fue a buscar don Carlos Hayre para que fuera a su casa. Así comenzamos a trabajar, hicimos un long play, se llamó «Alicia y Carlos». La señora Alicia no me decía Pititi, me decía Eusebio Sirio. Lo de Pititi fue una ocurrencia de mi señora madre. Cuando yo estaba muy chico, había una radionovela y uno de los personajes era Pititi. Entonces un día yo pasaba por ahí y escucho que mi madre dice Pititi y yo volteo y entonces me dice Pititi, Pititi, ven, ven, Pititi. Ahí me quedé con lo de Pititi.

 

Te hago saber, para que sepas bien claro. Mira, yo he visto a diferentes percusionistas, pero no llegué a ver a Monserrate. Sí vi tocar al «Gancho» Arciniegas. Y había un señor al que yo paraba viendo y seguramente molestando, pidiéndole que me enseñara algunas cosas, era el señor «Morocho» Contreras, que tocaba con el conjunto Los Trovadores del Norte, donde estaba también Rafael Otero López, el compositor de «Odiame». Ellos tocaban en Radio Victoria y yo iba a cada rato, pues, para ver al «Morocho» Contreras. Yo lo observaba atentamente, cada movimiento, cada golpe, su misma presencia. Esas tardes me enseñaron mucho, hermano, me ayudaron a conocer un poco más a profundidad este maravilloso instrumento de percusión.

 

Un día la señora Alicia y don Carlos me dicen para ir a Buenos Aires. Tenía ella que cantar una muliza. Mira hermano, era la primera vez que iba a pisar un avión. Acá no subo, me dije, acá retrocedo yo con esto. Pero al final subí y fuimos en el avión, además, con César Altamirano y Lucho Neves. Llegamos a Buenos Aires y nos fuimos al City Hotel. Tenía dieciséis años no más, hermano. Y andaba solo, porque me levantaba temprano para buscar a la señora Alicia y a don Carlos y no estaban, y César y Lucho estaban como locos trabajando en unos arreglos. Al tercer día me empecé a desesperar, porque ¿qué hacía yo solito en esa ciudad inmensa? En eso, paseando por el hotel, veo a un patita que pasa con una etiqueta en la solapa que decía Perú. Me acerqué. ¿Tú eres peruano?, le dije. Sí, me contestó. Yo también soy peruano, le dije otra vez. ¿Con quién has venido? Yo he venido con un grupo que está acá, el grupo Perú Negro. Oye, no sabes el alivio. ¿Y dónde están?, llévame por favor. Cuando entramos a la habitación me encuentro con el grupo completo ahí. Dicho sea de paso, yo no conocía a nadie del grupo, sólo a Rodolfo Arteaga, el hijo de Valentina, que me reconoció de inmediato y me presentó a todos. Estaban ahí Ronaldo Campos, Caitro Soto, Lucila Campos, en fin. Así, de casualidad nomás, encontré compañía, y más trabajo, porque me hicieron bailar en el Luna Park mientras Césear Calvo recitava unos versos.

También tuve la suerte de conocer a la señora Chabuca Granda, y es más, la suerte de trabajar con ella. Recuerdo una vez que nos invitó a su casa para formar el grupo Matalaché. En esa reunión estuvo también Cecilia Barraza. De Chabuca aprendí mucho, hermano. Lo más importante: convencerme de que las cosas las tienes que hacer cada día mejor. Trabajé con ella cerca de ocho años, junto con Alvaro Lagos y Caitro Soto. Ensayábamos en su casa, allá en la esquina de Veintiocho de Julio con La Paz, en Miraflores. En Buenos Aires grabamos un disco precioso, titulado «Cada Canción con su Razón». En ese disco participó también Lucho Gonzales.

 

En la vida uno nunca sabe, ¿no?, ¿qué me iba a imaginar yo que me iba a quedar ciego? Pero perdí la vista. Yo no sabía qué me pasaba, todo comenzó con unos dolores de cabeza terribles, pero nadie sabía qué tenía yo dentro del cuerpo. Ya vivía en Comas con mi madre. Ibamos a un médico y a otro, y nada, nadie daba con lo que tenía. Hasta que descubrieron que tenía un tumor en el cerebro que me estaba afectando la vista. Y un día, en mi propia casa, perdí la visión. Me deprimí terriblemente, me alejé de la música cerca de un año, paraba recluido en mi casa. Me había quedado completamente solo. Una persona que me ayudó mucho fue Enriqueta Rotalde, que es ahora directora de la Escuela Nacional de Folclore. Ella me fue a ver al Hospital de Collique. De ahí me pasaron al Hospital Obrero. El doctor Esteban Roca y el doctor Polo Sabogal me operaron. De ahí me fui a neoplásicas para un tratamiento de baños de cobalto y para que me hicieran un par de tomografías de las que salí limpiecito, hermano. Después de haber pasado por eso, me di cuenta de que había perdido a Dios, así que me apegué a Nuestro Señor Jesucristo, y con él camino. Lo que tengo ahora es lo más bello que puede tener un hombre: paz, por la gracia de Dios.

 

«Pititi» vive ahora en olor de serenidad. Recién casado hace ocho meses con Elizabeth Urquiza, profesora de arte, la vida en él ha vuelto a florecer. La ceguera ya no es problema ni carga para nadie. El propio «Pititi» baja los cinco pisos que lo separan de la calle 6 de Agosto, en Jesús María, para hacer sus compras en la bodega o en la farmacia, o para abordar algún taxi en las noches de trabajo. De hecho, hay algunos taxistas que lo conocen y lo esperan en la puerta. Lo demás es accesorio. Cuando dicta sus clases de cajón, ningún detalle se le escapa y conoce perfectamente el sonido de cada uno de sus alumnos. Y cada vez que toca, según nos confesó, es tal el éxtasis que se apodera de él, que ve pasar su vida como una película y recuerda esas jaranas aurorales, los tiempos en que era acólito en las iglesias de San Lorenzo y San Alfonso, las tardes en que miraba extasiado al «Morocho» Contreras o al «Gancho» Arciniegas. A golpe de cajón, para suerte de todos, «Pititi» ha vuelto de las tinieblas.

NO,NO, NO

– Andre Soto

La vida que me ha tocado
desde niño me ha engañado

Dicen que el maiz se ha partido
en un lado y en su opuesto
uno se pudre esperando
y otro se nutre exigiendo
La cebada le dice al trigo
donde esta el pan del mendigo
y el trigo replica en morse
en la panza del vecino
Señores yo les prometo(bis)
la solución a su pliego
aunque me quede sin medio
No No No las verduras
no no no que lisura
No No No lo exijo y lo siento
sin hombre sol agua y viento
yo no preparo el alimento
Cuando el cultivo y la siembra
pierden toda su vigencia
por la necedad del hombre
No No No
Interviene entonces la papa
el rabanito el camote
y todos preguntan donde
está la tierra labrada
Señores yo les prometo (Bis)
la solución a su pliego
aunque me quede sin medio
No No No las verduras
no no no que lisura
Que situación
la que le ha tocado
vivir a mi pueblo
tan inmaduro y tan necio
NO No No las verduras
No No No que lisura.

Aporte de Mercedes Mendoza

Juan Gonzalo Rose

Juan Gonzalo Rose
Juan Gonzalo Rose

Juan Gonzalo Rose nació en la ciudad de Tacna, pequeña ciudad de provincia y de vida apacible que ni aun el continuo tránsito de viajeros y los avatares de un comercio dinámico, consecuencia de su condición fronteriza, han podido turbar. La infancia de Rose transcurre allí, en su tierra natal, circundada por el desierto costero, alguna playa cercana y unos cuantos valles cálidos y hermosos que aportan a cualquier espíritu sensible, la cuota de naturaleza y toque rural. Rose debió haber recorrido muchas veces las diversas comarcas tacneñas, por la huella innegable que sus textos transmiten de ellas. Estudio el ciclo primario en una escuela en la que su padre era a la vez profesor y Director, y luego la secundaria, hasta el tercer año, en un colegio nacional. Hacia 1942 ó 1943 Rose se traslada a Lima donde concluye su escolaridad. En 1945, año crucial en la historia peruana, Rose –que tiene entonces 17 años- ingresa a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos. En las elecciones generales de ese año (uno de los pocos comicios verdaderamente libres en la vida política nacional) resulta elegido como presidente José Luis Bustamante y Rivero y este hecho significó el inicio de un período de ejercicio democrático pleno que grandes sectores de la población y en especial los jóvenes viven con intensidad y pasión. La universidad desde luego es uno de los centros principales de la actividad política y de la prédica ideológica. Nuestro poeta entra en el torbellino de la acción y asume con claridad la opción revolucionaria al mismo tiempo que su vocación poética empieza a manifestarse. Poemas suyos aparecen y su figura se hace presencia habitual en los recitales poéticos de entonces. De otro lado, vibrantes manifestaciones, agitadas asambleas, debates y enfrentamientos cuentan también con su presencia de militante convencido. Rose además hace periodismo y se desempeña durante algún tiempo como auxiliar de cátedra.

El 12 de Abril (sabado) se cumplen 20 años de la desaparicion fisica del poeta Juan Gonzalo Rose, orgulloso tacneño, que escribio bellos versos que musicalizados por Victor Merino estan en la historia de la musica ciudadana del Peru…»Tu Voz», «Por tu ventana dormida» y «Si un rosal se muere» son los poemas que escribio especialmente para darlos a conocer en genero de vals peruano.

Un recuerdo para este gran poeta peruano que fue ganado por la musica criolla del Peru.

Enviado por Raúl Alvarez-Russi