LA LIMA DE ANTAÑO

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Casa Torre Tagle en Lima - Coco Martin - Archivo de PromPerú
Casa Torre Tagle en Lima - Coco Martin - Archivo de PromPerú
Balcones Coloniales de Casa de Osambela  Domingo Giribaldi - Archivo de PromPerú
Balcones Coloniales de Casa de Osambela Domingo Giribaldi - Archivo de PromPerú

La ciudad de los Reyes, después de las guerras civiles entre los conquistadores, se estableció como el Virreynato del Perú, cabeza de la gobernación de Nueva Castilla y Arquidiócesis principal en el nuevo mundo. Ya establecido el gobierno virreynal, la vida de la sociedad limeña en esa época se caracterizaba por la convivencia ya de muchas razas, dando lugar el mestizaje racial.

El virrey dirigía el gobierno de España desde el Palacio de Gobierno, mientras que en las calles caminaban

Casa Goyeneche - Domingo Giribaldi - Archivo de PromPerú
Casa Goyeneche - Domingo Giribaldi - Archivo de PromPerú

españoles, indios, negros y mestizos en general. Lima guarda entre sus calles y jirones una rica tradición colonial que no se ha perdido completamente, a pesar de cumplirse ya 468 años de existencia. Aquellas viejas casonas, los lujosos y elegantes balcones que adornaban las calles, además de varias iglesias que datan aún de ese período virreynal, entre otros elementos, han venido a formar parte de una colección invalorable de tesoros históricos que rememoran aquella vieja Lima, la Lima de antaño, «que aún conserva el garbo altivo de los Virreyes».

Caminaban intelectuales, nobles, pueblerinos, campesinos, soldados, pregoneros, comerciantes, mercachifles. Lima se convertía así en la cuna del mestizaje peruano. Y su población crecía aceleradamente. Uno de los personajes simbólicos de Lima era la Tapada, la famosa mujer limeña. Es zalamera, coqueta, risueña. Su vestimenta, su forma de andar, su arrogancia y picardía la caracterizaban de cualquier otra mujer en el mundo. Se cubría el rostro dejando ver sólo uno de sus ojos, sombreado, brillante. Mostraba la mitad de la pierna y su dócil y menudo pie de moza. Caracteriza a la época, de mentalidad frívola y cortesana.

Calesa frente a Catedral de Lima - Domingo Giribaldi - Archivo de Promperú
Calesa frente a Catedral de Lima - Domingo Giribaldi - Archivo de Promperú

Vestían de Saya y se cubrían la mitad del torso con un Manto, sea para la ida a misa o el paseo en la Ciudad de los Reyes. Cabalgaban para ir de fiesta a la pampa de Amancaes, y en el paisaje campestre adornaban sus sombreros o sus moños con lazos de colores. También los cholos con usuttas (ojotas) o arrieros, negros nicaraguas y angoleños, indios de Jauja o Morococha, que van siguiendo a las morenas nodrizas o amas de leche, que amamantan a los hijos de los señoritos.Otros escenarios y estampas, comunes de la época son los huasos y las lavanderas. A las seis de la mañana, las lecheras, las biscocheras, el zanguitero, el florero de jazmines y mixturas,(flores secas perfumadas en el regazo) las chicheras, las fruteras, las tamaleras de uva, los lanceros de escolta y los clérigos entre rezos y mercados.

 

 

 

 

 

 

 

LA TISANERA

LA TISANERA
LA TISANERA

La vendedora de tisanas ofrecía una bebida con pequeños trozos de cáscaras de piña o de limón. La tisanera ocupaba la segunda escala de los vendedores de refrescos.

La tisanera se ubicaba en plazas, plazoletas, mercados y lugares públicos, al lado de una enorme olla de barro metida en una canasta de caña entretejida.

Habían tisaneras ambulantes con la olla encanastada en la cabeza y otras jaladas por un borrico; y se anunciaban con su pregón:

«¡¡la tisanera se va!….tiisaaana con nieve!!»

 

LA CHAMPUCERA

La champucera se estacionaba en las puertas de las tiendas, solares y callejones, con todos los enseres propios de su oficio, como el bracero, la olla, las cucharas de palo y el farolito colgado con una vela de sebo encendida.

En las noches de invierno se expendía el champuz de agrio y un niño a pedido del dueño entonaba esta estrofa:

 

«Champuz caliente,
vamos con el café limeño muchacha;
el que se come medio, se come un real,
para el colegial:
venid, venid, que ya está:
El cuartillo por delante
y la taza por detrás»

 

 

LA LECHERA

Cabalgando en un viejo caballo trotón y llevando a su derecha e izquierda los porongos de lata, la lechera recorría los caseríos en las primeras horas de la mañana, trayendo su producto a Lima desde las haciendas algo distantes, y gritando con voz atiplada :

«¡¡la lechera !!..¡¡la lechera!!»

 

EL AGUADOR

Antiguamente el pueblo de Lima dependía del aguador, para conseguir este líquido de primera necesidad.

Los aguadores iban a pie o en burro. Los primeros cargaban una pipa pequeña al hombro y los segundos, dos pipas en los lomos del animal.

El sonido de una campanilla anunciaba a las criadas que había agua disponible, quienes respondían:

«¡¡aguador, écheme usted un viaje!!».

 

 

EL MERCACHIFLE

El mercachifle era un comerciante de menor cuantía, quien salía por las calles con sus atadillos al hombro y gritando:

«¡¡Coca a medio y cuartillo la vara…Damasco para manteles y servilletas…Bramante para sábanas..!!»

A Lima no sólo se le aprecia por su historia, sus calles, sus plazas y la calidez de su gente, sino también por sus platos típicos y bebidas exóticas que degustaban los limeños y foráneos, encantados con tan exquisitos manjares como los siguientes: el ajiaco -guiso criollo a base de ají-, el bizcocho «chancayano», los buñuelos, el champuz de agrio -especie de dulce parecido a una mazamorra-, la chicha de garbanzos -bebida espirituosa elaborada con garbanzos-, la chicha terranova, las humitas -pasta dulce hecha de harina de maíz aderezada con pasas-, la pachamanca -manera criolla de cocer los alimentos dentro de un pozo abierto en la tierra y tapado con piedras calientes- y los picantes -elaborados con carne, pescado, charque y papas. Pero los aficionados gustaban más del cebiche, vendido por las picanteras, que anunciaban sus viandas:

«¡¡la picantera…ajiaco, charque, cebiche!!…¡¡motecito pelado!!»

EL CALLEJÓN DE LIMA

“Alegre taconear hace crujir el cuarto dieciséis

a la voz varonil de un buen cantor que sabor

en pleno jaranear pide un cajón antes de amanecer

y empieza la sabrosa marinera.”

Callejón de un solo caño

Victoria y Nicomedes Santa Cruz.

El callejón ha sido el lugar ideal para las jaranas limeñas. Quién sabe si por la estrecha vecindad de sus habitaciones, que se apiñan en fila india. Ello determina una obligada familiaridad, para bien o para mal.

Porque el habitante del callejón limeño no tiene privacidad y comparte penas y alegrías con el vecino del costado o del fondo. El Callejón es entonces, un mundo aparte, con leyes propias inquebrantables.

La jarana de Callejón tuvo resonancia, justamente, por esa confraternidad humana que la música y el baile convocan. Cada Callejón de Lima (El Buque, las Siete Puñaladas, El Falco, Del Fondo) se cerraban para determinado cumpleaños o efemérides. Mudos testigos eran el caño de agua, único y compartido por los que habitaban el predio, y la gruta de cualquier Virgen o santo al cual rendía culto la vecindad.

NOBLEZA DE CALLEJÓN

No ha merecido el Callejón glosas de elogio y sí un adjetivo despectivo muchas veces aplicado injustamente: “callejonero”. Se entiende por él a una persona de baja estofa, incivil, y de mal hablar.

Afortunadamente, algunos compositores como Serafina Quinteras han reivindicado el Callejón en su nobleza y por haber sido cuna de ciudadanos ilustres y honrados ( en los años cuarenta, la pieza teatral “Callejón” de Serafina Quinteras, logró gran éxito radial y escénico).

Los años han tugurizado los callejones hasta extremos inconcebibles.

Muchos de ellos sobreviven casi en ruinas pero siguen en pie, amenazados por sismos o polilas.

Muertos los bardos, han quedado silenciosos, como mudos escenarios de las jaranas de ayer.

Lima : Paseos por la ciudad y su historia

Editado por el Diario Expreso

BONGO TAMBORES GEMELOS

Material: Naranjillo madera

Dimensiones

Tambor(Bidón) Más grande
Diámetro: 10 en.
Altura: 7.5 en.

Más pequeño Tambor(Bidón)
Diámetro: 8.5 en.
Altura: 7.5 en.

Bongo tambores(bidones) ofrecen una conexión rica a la historia colonial de Perú.
Sus ritmos al principio fueron presentados por esclavos negros, a menudo acompañando la música Chango realizada sobre plantaciones costeras.
Una adquisición inspiradora para el alma mundana y de percusión.

Un suspiro

Vals

Vals de Pedro Bocanegra

Un suspiro de mi pecho a ti
te dí en prueba de cariño
por el amor que te tengo a tí
hoy te adoro cual un niño
Juro en este mundo serte fiel
por la fé del corazón

y si algún día yo muero
te amaré en otra mansión ( bis)

Por ti mi dulce bien, me siento morir
por que mi loco delirio cruel
ha jurado serte infiel
al no ser así, por que yo te quiero

y te juro eternamente la dicha y felicidad
de amarte así( bis)

Yo quiero que sepas
encanto de mi alma
que te amo y te adoro
con el amor puro
de haber gozado
por que yo llevo
en mi mente grabado
los seres que gozan ahora
de dicha y felicidad ( bis)

Yo quiero que tus ojos
que son dos luceros
constantemente alumbren
a mi corazón
en medio de tal dicha
y gran frenesí
yo te juro eternamente
la dicha y felicidad
de amarte así (bis)

Yo quiero que sepas
encanto de mi alma
que te amo y te adoro
con el amor puro de haber gozado,
por que yo llevo
en mi mente grabado
los seres que gozan ahora
de dicha y felicidad (bis)

Enviado por Mercedes Mendoza

Amparo Baluarte

La gran poetisa peruana Amparo Baluarte nació en la ciudad de Moquegua el 24 de setiembre de 1921. Fue a fines de la década de los 30’s cuando el talento de esa gran poetisa se incorpora a la canción popular convirtiéndose en una de las más fecundas entre las mujeres peruanas. Autora de aproximadamente 200 canciones entre valses, polcas y otros, como pasillos y boleros, vivió inmersa en un mundo de versos, rimas, poemas y canciones.

Desde el año 1951 hasta 1980 publicó nueve poemarios de los cuales se hizo un compendio en el año 1984 que fue publicado en la «Antología de la Poesía de Amparo Baluarte».

Su talento autoral fue unido a la de grandes compositores naciendo de esa manera canciones que han dado mucha gloria a nuestra música criolla como los valses «Así será mi suerte», «Juventud, que te vas», «No quiero recordar», «Noche Criolla» y las polcas «Mágica Flor» y «Vivacia» con Nicolás Wetzell; los valses «Nativa», «Nostalgia», «Secreto» y la polca «Mañanita» con Francisco Reyes Pinglo; la polca «Alborada» con Alcides Carreño Blas y el vals «Separación» con Polo Bedoya Bambarén. Filomeno Ormeño, Juan Reyes Calderón y otros grandes compositores también unieron su talento al de Amparo Baluarte.

Falleció el 19 de diciembre de 1992 y sus restos descansan en su amada Moquegua.

Por cortesia de Peruan-ita

Es sabido que el influjo de la tierra ejerce una acción determinante y definida en el carácter y en la vida misma de los seres que nacen sobre su suelo. Y si es el caso, en particular como es el que nos ocupa, que esa tierra haya sido regada con el dolor y la sangre de sus hijos predilectos que se inmolaron en horas lejanas, luctuosas y de triste recordación como es el de nuestra sureña ciudad de Moquegua, tan vinculada al sentimiento nacional y a nuestra historia, este influjo adquiere caracteres indelebles y muy especiales, los que en un día veinticuatro de un jubiloso y primaveral Setiembre de hace unas cuantas décadas se manifiesta con un raro esplendor cuando presurosa llega a este mundo una moqueguana egregia, que más tarde será el orgullo de su terruño y de su país; ella es AMPARO BALUARTE CORNEJO.

Fueron sus padres don Felipe Neri Baluarte Ugarteche y la distinguida dama doña María Encarnación Cornejo de Baluarte, ambos moqueguanos.

Más adelante apreciaremos la profunda huella que el permanente cariño y el recuerdo que AMPARO siempre profesó a sus padres, primero en vida de los mismos y posteriormente honrando su memoria, se perenniza en diversas etapas de su fecunda obra poética.

El año mil novecientos cincuenta y uno contrajo matrimonio con don Ángel Alvarado Valdez -su «alma gemela» como lo proclamaría años más tarde en sus versos enamorados, oriundo del Departamento de Amazonas, Profesor de Coros Escolares del Ministerio de Educación, con quien comparte un hogar en el que impera el amor y el afecto verdadero, sólidamente afianzado durante largos años de feliz unión.

AMPARO, por esas cosas del destino, vino a Lima en compañía de sus padres a la temprana edad de cinco años y aquí se quedó cursando sus estudios en el Colegio María Auxiliadora del Callao. Pero no por ese hecho olvidó su lejana y amada Moquegua, pues ella vive bajo la permanente nostalgia del suelo que la vio nacer y al que le ha entregado su afectuoso recuerdo en versos sentidos que testimonian su memoria.

Su infancia y su posterior asomo a la juventud transcurre en un hogar en el que no se hace ostentación de riquezas, pero en el que existe un sólido soporte espiritual que impregna todo su ser de bondad y dulzura y forja la fragua incandescente de su intelecto creador.

Es así que sucesivamente y cual si fuera una ola incontenible, sus poemas toman forma y al materializarse se engarzan unos con otros formando un collar precioso inmenso, inacabable, pues de su mente ligada en íntima comunión con su espíritu, que fulgura como si hubiera recibido un soplo divino, la poesía fluye con la vital fertilidad que emana de su radiante juventud.

Sus tempranas obras literarias fueron recogidas por destacados compositores nacionales que tuvieron en los poemas de AMPARO la fuente de inspiración para producir temas musicales que engalanaron con brillo sin igual una década de oro en el cantar popular de nuestra patria (comprendida entre los años 1940-1950), pródiga en temas musicales que el tiempo no alcanza a borrar y han quedado para deleite de las generaciones venideras.

Podemos mencionar entre muchísimas de sus co-producciones, pues AMPARO aporta las letras, su cálido e idílico vals «Secreto», una de las canciones más difundidas y conocidas de nuestro cancionero y de la que se conocen y están registradas veintidós grabaciones por distintos intérpretes tanto en el Perú como en el extranjero, el poético vals «Cerca de ti», la perfumada y también ampliamente difundida polka «Mañanita», su tersa y anhelante «Nostalgia», temas que se complementan en la parte musical con la participación de Francisco Reyes Pinglo, a esa incomparable y descriptiva «Noche Criolla», rebosante de alegría y auténtico sabor limeño, la sutil «Fantástica», el vals «La Espera» en cuyas notas se trasunta la ansiedad por la demora del ser amado en acudir a la cita de amor; tenemos también ese bello manojo de polkas conformado por «Viva…ia» y «Mágica flor» y el expresivo vals «No quiero recordar» entre otras tantas composiciones musicalizadas por el maestro y eximio laudista don Nicolás Wetzell y así, debiendo hacer penosas abstenciones por razones estrictamente de espacio, de cientos de otros poemas llevados al pentagrama por destacados compositores, llenaríamos páginas enteras proclamando el significado que tiene el aporte del Talento, la inspiración y el verso florido y galano de AMPARO para llenar de poesía las letras de nuestro cancionero popular, el mismo que ha contribuido a enriquecer y enaltecer como muy pocos han logrado hacerlo a través de los años.

Por otra parte, la rima y la métrica en la poesía de AMPARO se ha caracterizado por el esmerado afán y cuidado que siempre ha puesto nuestra insigne poetisa en la conformación gramatical de sus poemas. De esa manera, la conjugación musical de los mismos se ve facilitada por la homogeneidad de las sílabas que conforman sus versos haciendo que su incorporación dentro de la rigidez imperante en los compases musicales se vea facilitada en extremo, dando oportunidad al lucimiento de todo aquel que musicalice el incomparable mensaje que encierra su poesía.

AMPARO BALUARTE es la poetisa auténtica de nuestra canción y tuvo el singular acierto de aparecer en el firmamento musical cuando nuestro cancionero popular más lo necesitaba, engalanando con su talento páginas musicales que supieron calar hondamente en nuestro más profundo sentimiento y en tal razón obtuvieron de inmediato el favor y el aplauso no solamente dentro de nuestras fronteras sino que han sabido transponerlas hacia distintas latitudes y figuran en el repertorio de artistas consagrados a nivel mundial, contribuyendo a la exitosa difusión internacional de nuestro cantar, asociando el nombre de AMPARO a esa nostalgia que se siente y experimenta cuando se escuchan en países hermanos los acompasados versos de su canto. Esta faceta tan particular de AMPARO ha sido recogida en las páginas de su libro «ALMA CANCIONERA» editado el año mil novecientos sesenta y siete. (Quinto Libro).

Mas el éxito alcanzado por AMPARO en el campo de la composición musical no ha podido sustraerla de acciones lesivas a su auténtico prestigio y por qué no decirlo, también a sus legítimos intereses, pues se han detectado diversos plagios, muchos de ellos en forma aviesa y sutil y otros en forma total, en los que se ha cambiado el título y el «nombre» del autor, perpetuándose un delito que lamentablemente debido a la carencia de una adecuada jurisprudencia, queda impune y sin la necesaria rectificación.

El reconocimiento del país entero a la participación de AMPARO BALUARTE en esta actividad literario-musical de singulares relieves y que tienen su origen en la belleza, hondura y ponderación de sus versos, podemos sintetizarlo en el tema musical en tiempo de vals «Nativa», con letra de Aurelio Collantes y música de Francisco Reyes Pinglo, hizo ampliamente conocido y divulgado y del cual incluimos las últimas estrofas que recogen el testimonio de gratitud y admiración nacional.

«AMPARO de la nueva armonía BALUARTE de nuestra canción,auténtica es la melodía

que brota de tu inspiración»

Si bien AMPARO BALUARTE se dio a conocer mediante su aporte literario al cantar nacional, es en la poesía en la que adquiere dimensiones astrales, elevándose a las más altas cumbres de la emoción estética, deslumbrando con el insoldable misticismo de sus versos tersos, tiernos y sentidos, plenos de rara musicalidad y de dulzura, cual si hubieran sido transportados por alados mensajeros venidos de un lejano país de ilusión.

En sus primeros poemas se trasluce el tierno candor que le brota de su inocente adolescencia, que transcurre entre sueños y quimeras, entre alegrías y por qué no, entre tristezas. También se percibe en ella su temprano anhelo de poder forjar su «mundo poético» cimentado en el amor, que en sus versos adquiere dimensiones celestiales pues en él no tienen cabida la maldad, la envidia o el rencor; tan solo se siente animada de sentimientos positivos, elevados y de una acrisolada pureza espiritual.

No es por lo tanto una poesía de acabada madurez, pues le hace falta esa hondura que le confiere la experiencia que se recoge en el diario transitar por la vida; y esto es explicable si tomamos en cuenta que su temprano despertar a ese mágico mundo de rimas, versos y poesía la sorprende cuando en «ese SU mundo» todo es bueno y alcanzable, es utópico, noble, limpio y puro, pues AMPARO vive intensamente esa dulce edad de las ilusiones desenfrenadas de dudas y presentimientos, de anhelos exaltados, todos ellos rociados del más puro romanticismo con que alimenta una insaciable sed de amar y ser amada.

En esta etapa la pureza de su amor premunido de romántico embeleso la hace vibrar constantemente y, al hacerlo, canta a todo lo que ve, percibe o siente y aún a lo que inocentemente presiente. Así indistintamente canta al agua clara y cristalina, al fuego que todo lo abrasa y consume, al aire, al Sol y a la Luna que siempre es cómplice de todo romance, al lucero rutilante que es callado confidente de sus cuitas, o al viento que lleva en su vertiginoso batir el mensaje de su alma enamorada de la vida misma.

Desde su más tierna edad, luego en su febril adolescencia, más tarde en su jubilosa juventud y cuando ya florecida se asoma a la vida convertida en mujer, la imagen de AMPARO reluce nítida, fervorosa y diáfana, circundada de un aura luminosa y resplandeciente que ciñe su alma de poetisa refulgente y cuyos destellos fulguran en las rimas que con mayor o menos intensidad brotan espontánea e incesantemente de su sentir.

El correr de los años y las experiencias y vivencias que en ese discurrir se asimilan. Van cincelando su alma, dándole nuevas perspectivas, mostrándole nuevos horizontes hacia donde se dirige presurosa, guiada por su inefable sed de amar, amar y por siempre amar!… El amor es y será, como lo ha sido desde un principio, el sello característico con que rubrica y enmarca todos los actos de su vida y la fuente en que sacia sus ardores y sus ilusiones, pues quien nació para amar seguirá haciéndolo mientras tenga un soplo de vida. Esta es la mejor definición que he podido hallar para dimensionar, aunque creo no poder recoger en mis palabras la verdadera valía literaria y espiritual de AMPARO BALUARTE.

Por eso, para quien supo conjugar desde su más tierna edad el verbo amar, es fácil advertir en AMPARO de modo sustancia y preponderante su amor a Dios, a sus padres, a su terruño lejano y a sus semejantes. Posteriormente ese amor germinaría al unir su destino con el ser que conjuga sus ansias, que calma sus inquietudes y sus temores y vivifica su existencia.

Toda la producción literaria correspondiente a su asomo al mundo del verso y cuyas características hemos detallado en líneas anteriores las vuelva ansiosa, llena de esperanza y fe en su primer poemario: BREVIARIO PASIONAL, que se edita en el año mil novecientos cincuenta y dos y con lo cual brota en germen de su fertilidad literaria.

Y así, habiendo tomado contacto con el mundo de ensueño y de ilusión que para ella es «su vida», la poesía incesantemente aflora de lo mas hondo de su ser. Para AMPARO la poesía es vida y ella vive la vida en verso y como el tiempo transcurre por su cauce inexorable, dejándonos alegrías y sinsabores, esas mismas vivencias hacen que nuestra poetisa ingrese a una etapa de evidente superación y consistencia literaria que origina la publicación de su segundo libro al que denomina LA RUTA LUMINOSA, publicado el año mil novecientos cincuenta y ocho, en el que ya surge como poetisa profunda, inspirada e iluminada. Ya no solo canta al amor idealizado sino que también asoman los primeros vestigios de estado de ánimo contrapuestos, ya la desilusión se hace presente en actitudes en las que su entrega no es correspondida, añadiendo al gozo de amar el dolor que produce la incomprensión o el temor que la invade ante la posibilidad de la pérdida o alejamiento del ser amado.

También la huella de la separación surca profundamente su vena lírica y aún los elementos de la naturaleza se van revistiendo de inclemencia, de frigidez y del tedio que produce el hastío y el desasosiego.

Lo que sí se afianza es ese sólido afecto que le profesa a todos sus semejantes, a quienes identifica y valora como si fueran sus hermanos. Este amor le brota como un murmullo cuando en forma categórica, plena de convencimiento de lo que siente y ansía nos expresa con la ternura de su verso cálido y febril:

«Hoy comprendo que todos, todos son mis hermanos,

y ungidos por un óleo milagroso y divino

con mi lámpara en alto voy mostrando el camino

del amor verdadero a los seres humanos…»

AMPARO ya encontró su destino, su lugar en la vida y el por qué de su existencia; para ella la poesía es TODO y vive para ella, pues preside todos sus actos, es su principio y su fin, es su sustento material y espiritual, es el alimento con que nutre sus ansias, es como si en las alas de su verso quisiera recorrer el mundo entero…!

Y efectivamente emprende ese periplo lírico y sus poemas recorren el firmamento y llegan a otros países, algunos de ellos muy lejanos y va….es hermanos en fe y en el verso se preguntan: ¿quién es esta diosa que a las alturas se remonta, cruza mares y montañas trayéndonos su mensaje de bondad, de amor y de ternura? Es el insondable misterio de poder transmitir un sentimiento elevado por medio de las letras y si éstas se conjugan poéticamente, ese mensaje es capaz de aperturar todos los corazones.

Y cual románticos trovadores inician una cruzada epistolar con nuestra AMPARO a quien colman de ofrendas galanas que ponderan la exelcitud y virtudes tanto de la poetisa como de la mujer. Y AMPARO recoge el guante literario que le han enviado y teje sutil a veces, ingeniosa en otras y siempre afectuosa en todas, las respuestas a los cálidos mensajes que le llegan de todas partes del mundo del verso, de ese mundo de ilusión y fantasía en que ella vive intensamente.

Todo este conjunto de poemas dedicados a AMPARO y sus consecuentes contestaciones a los bardos que la ofrendan, es recogido en su tercer libro bajo el título de EPISTOLARIO LIRICO, que se publica el año mil novecientos sesenta y tres y contiene cual rico joyel, multitud de homenajes líricos que vienen de España, Argentina, Uruguay, México, Brasil, República Dominicana, Cuba, El Salvador, Honduras, Colombia, Chile y Bolivia. Este libro marca el espaldarazo consagratorio para AMPARO, pues la presenta como maestra en la poética. Es un libro en el que el aroma de las rosas queda perennizado y el jazminero destila su fragancia nocturnal en cada una de sus páginas.

En mil novecientos sesenta y cinco publica su cuarto poemario al que pone por título la esencia de su vida misma, de su propio ser: AMOR. Este libro recoge todo el fuego y la profundidad emocional que proviene de un alma enamorada. Lo divide en dos partes: la primera denominada LUZ, y la segunda SOMBRA, en las que aparecen versos llenos de optimismo, de bondad y de fe, y otros pletóricos de pesar, desilusión y desesperanza, respectivamente.

La diferencia entre las dos etapas anímicas es muy marcada, pues mientras en uno de los sonetos iniciales de LUZ define el amor en forma categórica y sencilla, en otro poema de la etapa de SOMBRA, muestra su desesperante angustia por la falta de afecto del ser amado.

Ambos versos se recogen en las líneas siguientes:

«El amor es la esencia de la vida

es aroma del blanco jazminero,

LUZ es la luz temblorosa de un lucero

es la dicha soñada y presentida…»

«Están vacías mis manos

SOMBRA porque no tengo tu amor…

estaban plenas, colmadas

de ardientes sueños en flor…»

Este manojo de versos floridos se puede reducir a la fervorosa ofrenda que hace AMPARO al comienzo de este libro, cuando expresa plenamente convencida:

«En cuatro letras

-como en cuatro brasas-

arde mi corazón…

AMOR

suprema esencia de la vida:

¡tuya por siempre soy!»

Agotado el primero de sus libros de poemas, el año mil novecientos setenta y uno se publica una nueva edición de BREVIARIO PASIONAL a la que se agregan nuevos poemas y estancias amorosas con los que se rubrica el éxito alcanzado años atrás y se afianza entre ese selecto público lector sediento de beber del cáliz de su fraganciosa poesía.

Y qué mejor para exaltar la cúspide artística ya alcanzada por AMPARO, que esa primera cuarteta de su deliciosa ofrenda de este libro en ese verso que dice:

MI NOMBRE…

«Mi nombre vino del Cielo,

me lo puso el mismo Dios;

AMPARO de la ternura

y BALUARTE del AMOR!…»

Ya a estas alturas estamos ante la presencia de una artista del verso consagrada y laureada en repetidas ocasiones. Su poesía se va haciendo cada vez más cálida, pletórica, hechizante. Y a la vez que acrecienta su verbo, en AMPARO fluye a borbotones un torrente de lo que la encandila y la acerca paso a paso a Dios, en quien reconoce al Supremo Hacedor de dichas y desventuras y ante quien postra su verso de rodillas.

De esa manera, como queriendo dar testimonio viviente de esa SU FE, en mil novecientos sesenta y cuatro publica su último libro al que le da un titular incandescente como su amor: LÁMPARA VOTIVA, que en su parte primera ofrece poemas místicos en los que hace una cálida invocación a Dios como se puede apreciar en estos versos:

«Mi corazón es lámpara votiva

que arde perennemente ante Tu Altar;

Por eso mi canción es llama vida

que te alaba, ferviente y sensitiva,

hasta que Tú la quieras silenciar…!»

Mas no es solamente el amor a Dios el que ilumina su musa sino que también rinde su homenaje de fe cristiana a muchos de los Santos que brillan en el firmamento celestial al lado de Cristo Redentor, y así una tras otra, suben sus plegarias convertidas en versos que son testimonio de su devoción.

La segunda parte lleva como sub-título «Corona Filial» y está dedicada al recuerdo fervoroso de su señora madre y está llena de poemas de tal hondura y sentimiento como aquél que dice así…:

«Yo no puedo creer que te hayas ido

al lugar del que nunca se regresa,

y en la ansiedad de verte, vive presa,

……………………..(no se entiende)……

Y vamos llegando a la etapa de la consagración de AMPARO y en la que, por derecho propio y ante la aclamación que se le brinda a su intelecto, se ciñe el laurel que testimonia su talento. Ya su poesía ha llegado a la cumbre y más allá, sólo queda la Gloria…

El año mil novecientos setenta y cinco sale a la luz su octavo libro titulado CÁLIZ DE AMOR, con cuyos versos participa en el Grand Prix de Poesie de la Ville d´Artes et Prix Louis Jullian, (Ar…s, Francia – Julio de 1972), haciéndose merecedora a la más alta distinción por su Ensamble de Poemas obteniendo Diploma y Medalla de Honor. Y así como esta guirnalda que se le ciñe en Francia, muchas otras adornarán sucesivamente su aterciopelada frente en reconocimiento a la inmensidad de su verso.

AMPARO tiene por costumbre hacer una Ofrenda poética al comienzo de cada uno de sus libros, pero en la que a mi manera de ver alcanza a describirse en cuerpo y alma es en aquella que adorna el encabezamiento de CÁLIZ DE AMOR y que dice así:

OFRENDA

«Ofrezco el brindis de la vida mía

en un CÁLIZ DE AMOR al mundo entero;

que me recuerden, para siempre quiero

los que beban mi ardiente poesía…

Late en ella la sangre de mis venas,

la fiebre que a mi cuerpo consumía,

el amargo secreto de mis penas

y el torrente de luz de mi alegría…!»

En este libro aparece una nueva faceta de la ilustre poetisa en la que saliéndose de sus pautas de rima florida y exacta, da paso a poemas como su «Requien para la paz» en el que hace una apología de la guerra y sus funestas consecuencias. También figura su retrato de los diversos Paisajes del Perú en los que pinta poéticamente todo el encanto y el colorido de las distintas circunscripciones de nuestra patria.

Pero en donde su poesía alcanza la cima del dramatismo hondo y desgarrador es en una de sus composiciones más sentidas en la que refleja un sentimiento de pesar y su desencanto al no haber podido ser madre; y este anhelo frustrado por obra del destino se manifiesta patético, inconsolable en los versos de su «Romance del hijo que……………..(no se entiende)…………

«¡Ay!…, pero me fue negado ese don de la natura… ¡mis manos están vacías, no fue mi entraña fecunda!…».

Y de esta manera vamos culminando este recorrido literario que hemos realizado tomados de la mano de AMPARO BALUARTE, y en el que nos ha mostrado los variados matices que adornan su mosaico poético.

Y el último ejemplar de estas joyas literarias es su noveno poemario que aparece el año mil novecientos ochenta y lleva un título florido, período del aroma que despide su singular contenido: FLORES DEL ALMA. En este libro ya aparece su poesía con toda la fuerza que emana de su madurez intelectual y espiritual y los versos se suceden unos a otros con una rima incomparable y esa donosura que tan solo es propia de unos pocos elegidos. En él rinde también su afectuoso tributo a la amistad y la engalana con sus Guirnaldas como sublime ofrenda de ese cariño que solamente seres como AMPARO son capaces de entregar.

Hay otro capítulo que nuestra poetisa ha titulado «Un alto en el camino» y que encierra mensajes de amor y de esperanza «de mujer a mujer» y en los que se refleja su alma diáfana, limpia y pura. Y este libro tiene lo que su autora denomina su «Broche de oro», pues así se titula el último poema que entra nuestra AMPARO con la siguiente dedicatoria: «Para el compañero de mi vida, Ángel Alvarado Valdez, con todo mi amor…».

Yo me pregunto, ¿cabe agregar algo más a todo lo que ya hemos expresado de esta laureada artista del verso? Definitivamente creo que no, salvo el hacer mención al aspecto curricular de la señora BALUARTE indicando que pertenece a la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA), a la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), a la Directiva del Club Moquegua con carácter Honorario y es además Presidenta-Fundadora del Círculo Literario y Artístico Internacional del Perú (CLAIP); ha sido galardonada por Instituciones Culturales del Perú y del extranjero y que sus obras literarias figuran en Antologías tanto de nuestra patria como de otras latitudes en donde consideran que sus versos deben figurar en el recuento universal de toda actividad creadora que encumbre a su autora a la cima de la fama.

Como dato complementario mencionaremos que, honrando su memoria y considerándola como un faro y guía de la juventud de la tierra que la vio nacer, dos promociones de la Gran Unidad Escolar «Santa Fortunata» de Moquegua llevan con orgullo su nombre.

Pero todas las cuentas de este rosario galano y florido se quedarían truncas al no completarse la decena de perlas que complementarían el misterio. Por tal razón y culminando una anhelada y largamente acariciada ilusión, se vierten en un crisol ardiente las mejores poesías que están contenidas en los nueve libros que hemos detallado y comentado y de esta manera nace esta ANTOLOGÍA DE LA POESÍA DE AMPARO BALUARTE, que ella entrega al mundo premunida de ese místico fervor con que ilumina, desde sus inicios, la tersura de su verso. En ella también se recogen los últimos poemas que han brotado de la cantera inagotable de su estro refulgente y diáfano.

Finalmente debo agregar que la señora AMPARO BALUARTE asumiendo una actitud deferente que no creo merecer por motivo alguno, me ha pedido que prologue esa ANTOLOGÍA.

Lo hago conciente de la responsabilidad que ese honroso e inmerecido encargo encierra, mas creo con absoluta certeza que la dimensión universal que ha alcanzado su obra me releva de proseguir exaltándola. Por tal motivo me he limitado a comentarla resumiendo los pasajes más determinantes de su vida poética, teniendo en cuenta la cronología observada en la aparición de sus nueve libros publicados, la misma que se observa en la presente ANTOLOGÍA.

Pasarán los años y el rastro luminoso que deja en el espacio azul del firmamento literario esta inigualable poetisa fulgurará con más y más intensidad, pues sus versos son como una pasión que se acrecienta con el tiempo y luego es imposible borrarla de nuestro corazón.

Pocas personas como nuestra laureada poetisa han dignificado tanto nuestro idioma, nuestra gramática y a la poesía con la magnificencia del lenguaje que utiliza para expresar a viva voz todo lo que siente y lleva dentro de sí, ese fuego interior que arde en el altar de su intelecto. Siempre sus pensamientos aparecen elevándose, tratando de acercarse al infinito, proyectándose hacia lo bello y lo sublime, como queriendo llegar a Dios.

AMPARO BALUARTE ha tenido la virtud de despertar en muchas personas -entre las cuales me incluyo-, ese «algo» tan personal que todos llevamos muy adentro, en un rincón del alma, y que a veces lo ignoramos durante casi toda una vida y nos hace experimentar, un sentimiento de vacío, como si algo nos faltara para poder realizarnos completamente como seres humanos. Y así estamos a la espera de la llegada de esa «Hada Madrina» que viene hacia nosotros envuelta entre pliegues de ilusión, y al influjo de su mágica varita, que en este caso es su verbo florido, fértil y deslumbrante, nos trasmita el cálido soplo que despierte nuestra musa adormilada y silente.

Pasarán los años prosiguiendo su marcha implacable, pero de lo que podemos estar seguros es que con el correr del tiempo este mundo convulso y desaprensivo que se debate en bajas pasiones, odios, rencores y mezquinos intereses, deberá enmendar su rumbo si no quiere llegar a su autodestrucción. Y entonces asomará, como una esperanza, como una luz en el camino que ilumine la oscura noche de nuestra vida, el verso terso, puro y sentido que emana de la maestría de la pluma de nuestra siempre recordada AMPARO, dando testimonio de AMOR, bondad, de paz y unión entre todos los seres del Universo pues su poesía hermana, une, comprende y perdona.

Querida AMPARO: nunca el fantasma del olvido rondará en pos de opacar el recuerdo imperecedero de tu obra. Yo te puedo asegurar que el tiempo será testigo inmortal de tu triunfo.

¡Qué Dios te bendiga eternamente!

LUIS FRANCISCO GARLAND LLOSA

Amparo: Baluarte de la inspiración popular

Amparo Baluarte es la mejor letrista del criollismo. Porque es poeta.

Ganadora de concursos literarios, su nombre y obras figuran en las antologías poéticas de América y España. Nacida en Moquegua. Fueron sus padres don Felipe Neri Baluarte Ugarteche y la distinguida dama doña María Encarnación Cornejo de Baluarte, ambos moqueguanos.

A los cinco años de edad Amparo vino a Lima en compañía de sus padres y aquí se quedó cursando sus estudios en el colegio María Auxiliadora del Callao. Es autora de los libros: «Brevario pasional», 1952; «La ruta luminosa», 1958; «Epistolario Lírico», 1963; «Amor», 1965; «Alma cancionera», 1967; «Brevario pasional» (segunda edición), 1971; «Lámpara votiva», 1974; «Cáliz de amor», 1975; «Flores del alma», 1980; «Antología poética», 1984.

Con su obra «Cáliz de amor» ganó el premio Internacional de poesía, Francia.

En su acogedora residencia de Breña se pueden ver las fotografías del Diploma de Honor que le enviaron de Francia por haber ganado el «GRAND PRIX DE POESIE» de la Ville d´Arles, 1975.

El año de 1951 contrajo matrimonio con el extranjero músico compositor Ángel Alvarado Valdez, con quien ha conformado un hogar pleno de amor. Decimos que Amparo Baluarte es la poeta del criollismo, porque todas las letras de sus ofrendas musicales tienen candor, ternura y profundidad.

«Secreto» es uno de sus más conocidos valses y ya pertenece a la inmortalidad de la lírica popular. Este valse tiene más de 20 grabaciones por consagrados músicos y cantantes. Hernando Avilés, ex – primera voz de Los Panchos, la grabó con su conjunto Los Caminantes en México. La música de «Secreto» pertenece al gran músico Francisco Reyes Pinglo.

Amparo Baluarte también tiene la gracia de la mujer limeña. En «Noche criolla» encontramos nuestra hermosa tradición: ´Ven amor, a bailar este vals en mis labios te quiero estrechar / y después pasaremos al bar / calmar nuestra sed y cenar. / Los licores provocan mi bien / y la causa limeña también / que rico está el camarón, / que dulce está el picarón / y los choclitos que tiernos son…´, etc.

(Max Dextre)

Hecho por Reneè Alvarado e Maria Julia Avellaneda

Amparo Baluarte
La gran poetisa peruana Amparo Baluarte nació en la ciudad de Moquegua el 24 de setiembre de 1921. Fue a fines de la década de los 30’s cuando el talento de esa gran poetisa se incorpora a la canción popular convirtiéndose en una de las más fecundas entre las mujeres peruanas. Autora de aproximadamente 200 canciones entre valses, polcas y otros, como pasillos y boleros, vivió inmersa en un mundo de versos, rimas, poemas y canciones.
Desde el año 1951 hasta 1980 publicó nueve poemarios de los cuales se hizo un compendio en el año 1984 que fue publicado en la «Antología de la Poesía de Amparo Baluarte».
Su talento autoral fue unido a la de grandes compositores naciendo de esa manera canciones que han dado mucha gloria a nuestra música criolla como los valses «Así será mi suerte», «Juventud, que te vas», «No quiero recordar», «Noche Criolla» y las polcas «Mágica Flor» y «Vivacia» con Nicolás Wetzell; los valses «Nativa», «Nostalgia», «Secreto» y la polca «Mañanita» con Francisco Reyes Pinglo; la polca «Alborada» con Alcides Carreño Blas y el vals «Separación» con Polo Bedoya Bambarén. Filomeno Ormeño, Juan Reyes Calderón y otros grandes compositores también unieron su talento al de Amparo Baluarte.
Falleció el 19 de diciembre de 1992 y sus restos descansan en su amada Moquegua.

Por cortesia de Peruan-ita

Es sabido que el influjo de la tierra ejerce una acción determinante y definida en el carácter y en la vida misma de los seres que nacen sobre su suelo. Y si es el caso, en particular como es el que nos ocupa, que esa tierra haya sido regada con el dolor y la sangre de sus hijos predilectos que se inmolaron en horas lejanas, luctuosas y de triste recordación como es el de nuestra sureña ciudad de Moquegua, tan vinculada al sentimiento nacional y a nuestra historia, este influjo adquiere caracteres indelebles y muy especiales, los que en un día veinticuatro de un jubiloso y primaveral Setiembre de hace unas cuantas décadas se manifiesta con un raro esplendor cuando presurosa llega a este mundo una moqueguana egregia, que más tarde será el orgullo de su terruño y de su país; ella es AMPARO BALUARTE CORNEJO.
Fueron sus padres don Felipe Neri Baluarte Ugarteche y la distinguida dama doña María Encarnación Cornejo de Baluarte, ambos moqueguanos.
Más adelante apreciaremos la profunda huella que el permanente cariño y el recuerdo que AMPARO siempre profesó a sus padres, primero en vida de los mismos y posteriormente honrando su memoria, se perenniza en diversas etapas de su fecunda obra poética.
El año mil novecientos cincuenta y uno contrajo matrimonio con don Ángel Alvarado Valdez -su «alma gemela» como lo proclamaría años más tarde en sus versos enamorados, oriundo del Departamento de Amazonas, Profesor de Coros Escolares del Ministerio de Educación, con quien comparte un hogar en el que impera el amor y el afecto verdadero, sólidamente afianzado durante largos años de feliz unión.
AMPARO, por esas cosas del destino, vino a Lima en compañía de sus padres a la temprana edad de cinco años y aquí se quedó cursando sus estudios en el Colegio María Auxiliadora del Callao. Pero no por ese hecho olvidó su lejana y amada Moquegua, pues ella vive bajo la permanente nostalgia del suelo que la vio nacer y al que le ha entregado su afectuoso recuerdo en versos sentidos que testimonian su memoria.
Su infancia y su posterior asomo a la juventud transcurre en un hogar en el que no se hace ostentación de riquezas, pero en el que existe un sólido soporte espiritual que impregna todo su ser de bondad y dulzura y forja la fragua incandescente de su intelecto creador.
Es así que sucesivamente y cual si fuera una ola incontenible, sus poemas toman forma y al materializarse se engarzan unos con otros formando un collar precioso inmenso, inacabable, pues de su mente ligada en íntima comunión con su espíritu, que fulgura como si hubiera recibido un soplo divino, la poesía fluye con la vital fertilidad que emana de su radiante juventud.
Sus tempranas obras literarias fueron recogidas por destacados compositores nacionales que tuvieron en los poemas de AMPARO la fuente de inspiración para producir temas musicales que engalanaron con brillo sin igual una década de oro en el cantar popular de nuestra patria (comprendida entre los años 1940-1950), pródiga en temas musicales que el tiempo no alcanza a borrar y han quedado para deleite de las generaciones venideras.
Podemos mencionar entre muchísimas de sus co-producciones, pues AMPARO aporta las letras, su cálido e idílico vals «Secreto», una de las canciones más difundidas y conocidas de nuestro cancionero y de la que se conocen y están registradas veintidós grabaciones por distintos intérpretes tanto en el Perú como en el extranjero, el poético vals «Cerca de ti», la perfumada y también ampliamente difundida polka «Mañanita», su tersa y anhelante «Nostalgia», temas que se complementan en la parte musical con la participación de Francisco Reyes Pinglo, a esa incomparable y descriptiva «Noche Criolla», rebosante de alegría y auténtico sabor limeño, la sutil «Fantástica», el vals «La Espera» en cuyas notas se trasunta la ansiedad por la demora del ser amado en acudir a la cita de amor; tenemos también ese bello manojo de polkas conformado por «Viva…ia» y «Mágica flor» y el expresivo vals «No quiero recordar» entre otras tantas composiciones musicalizadas por el maestro y eximio laudista don Nicolás Wetzell y así, debiendo hacer penosas abstenciones por razones estrictamente de espacio, de cientos de otros poemas llevados al pentagrama por destacados compositores, llenaríamos páginas enteras proclamando el significado que tiene el aporte del Talento, la inspiración y el verso florido y galano de AMPARO para llenar de poesía las letras de nuestro cancionero popular, el mismo que ha contribuido a enriquecer y enaltecer como muy pocos han logrado hacerlo a través de los años.
Por otra parte, la rima y la métrica en la poesía de AMPARO se ha caracterizado por el esmerado afán y cuidado que siempre ha puesto nuestra insigne poetisa en la conformación gramatical de sus poemas. De esa manera, la conjugación musical de los mismos se ve facilitada por la homogeneidad de las sílabas que conforman sus versos haciendo que su incorporación dentro de la rigidez imperante en los compases musicales se vea facilitada en extremo, dando oportunidad al lucimiento de todo aquel que musicalice el incomparable mensaje que encierra su poesía.

AMPARO BALUARTE es la poetisa auténtica de nuestra canción y tuvo el singular acierto de aparecer en el firmamento musical cuando nuestro cancionero popular más lo necesitaba, engalanando con su talento páginas musicales que supieron calar hondamente en nuestro más profundo sentimiento y en tal razón obtuvieron de inmediato el favor y el aplauso no solamente dentro de nuestras fronteras sino que han sabido transponerlas hacia distintas latitudes y figuran en el repertorio de artistas consagrados a nivel mundial, contribuyendo a la exitosa difusión internacional de nuestro cantar, asociando el nombre de AMPARO a esa nostalgia que se siente y experimenta cuando se escuchan en países hermanos los acompasados versos de su canto. Esta faceta tan particular de AMPARO ha sido recogida en las páginas de su libro «ALMA CANCIONERA» editado el año mil novecientos sesenta y siete. (Quinto Libro).
Mas el éxito alcanzado por AMPARO en el campo de la composición musical no ha podido sustraerla de acciones lesivas a su auténtico prestigio y por qué no decirlo, también a sus legítimos intereses, pues se han detectado diversos plagios, muchos de ellos en forma aviesa y sutil y otros en forma total, en los que se ha cambiado el título y el «nombre» del autor, perpetuándose un delito que lamentablemente debido a la carencia de una adecuada jurisprudencia, queda impune y sin la necesaria rectificación.
El reconocimiento del país entero a la participación de AMPARO BALUARTE en esta actividad literario-musical de singulares relieves y que tienen su origen en la belleza, hondura y ponderación de sus versos, podemos sintetizarlo en el tema musical en tiempo de vals «Nativa», con letra de Aurelio Collantes y música de Francisco Reyes Pinglo, hizo ampliamente conocido y divulgado y del cual incluimos las últimas estrofas que recogen el testimonio de gratitud y admiración nacional.
«AMPARO de la nueva armonía BALUARTE de nuestra canción,auténtica es la melodía
que brota de tu inspiración»
Si bien AMPARO BALUARTE se dio a conocer mediante su aporte literario al cantar nacional, es en la poesía en la que adquiere dimensiones astrales, elevándose a las más altas cumbres de la emoción estética, deslumbrando con el insoldable misticismo de sus versos tersos, tiernos y sentidos, plenos de rara musicalidad y de dulzura, cual si hubieran sido transportados por alados mensajeros venidos de un lejano país de ilusión.
En sus primeros poemas se trasluce el tierno candor que le brota de su inocente adolescencia, que transcurre entre sueños y quimeras, entre alegrías y por qué no, entre tristezas. También se percibe en ella su temprano anhelo de poder forjar su «mundo poético» cimentado en el amor, que en sus versos adquiere dimensiones celestiales pues en él no tienen cabida la maldad, la envidia o el rencor; tan solo se siente animada de sentimientos positivos, elevados y de una acrisolada pureza espiritual.
No es por lo tanto una poesía de acabada madurez, pues le hace falta esa hondura que le confiere la experiencia que se recoge en el diario transitar por la vida; y esto es explicable si tomamos en cuenta que su temprano despertar a ese mágico mundo de rimas, versos y poesía la sorprende cuando en «ese SU mundo» todo es bueno y alcanzable, es utópico, noble, limpio y puro, pues AMPARO vive intensamente esa dulce edad de las ilusiones desenfrenadas de dudas y presentimientos, de anhelos exaltados, todos ellos rociados del más puro romanticismo con que alimenta una insaciable sed de amar y ser amada.
En esta etapa la pureza de su amor premunido de romántico embeleso la hace vibrar constantemente y, al hacerlo, canta a todo lo que ve, percibe o siente y aún a lo que inocentemente presiente. Así indistintamente canta al agua clara y cristalina, al fuego que todo lo abrasa y consume, al aire, al Sol y a la Luna que siempre es cómplice de todo romance, al lucero rutilante que es callado confidente de sus cuitas, o al viento que lleva en su vertiginoso batir el mensaje de su alma enamorada de la vida misma.
Desde su más tierna edad, luego en su febril adolescencia, más tarde en su jubilosa juventud y cuando ya florecida se asoma a la vida convertida en mujer, la imagen de AMPARO reluce nítida, fervorosa y diáfana, circundada de un aura luminosa y resplandeciente que ciñe su alma de poetisa refulgente y cuyos destellos fulguran en las rimas que con mayor o menos intensidad brotan espontánea e incesantemente de su sentir.
El correr de los años y las experiencias y vivencias que en ese discurrir se asimilan. Van cincelando su alma, dándole nuevas perspectivas, mostrándole nuevos horizontes hacia donde se dirige presurosa, guiada por su inefable sed de amar, amar y por siempre amar!… El amor es y será, como lo ha sido desde un principio, el sello característico con que rubrica y enmarca todos los actos de su vida y la fuente en que sacia sus ardores y sus ilusiones, pues quien nació para amar seguirá haciéndolo mientras tenga un soplo de vida. Esta es la mejor definición que he podido hallar para dimensionar, aunque creo no poder recoger en mis palabras la verdadera valía literaria y espiritual de AMPARO BALUARTE.
Por eso, para quien supo conjugar desde su más tierna edad el verbo amar, es fácil advertir en AMPARO de modo sustancia y preponderante su amor a Dios, a sus padres, a su terruño lejano y a sus semejantes. Posteriormente ese amor germinaría al unir su destino con el ser que conjuga sus ansias, que calma sus inquietudes y sus temores y vivifica su existencia.
Toda la producción literaria correspondiente a su asomo al mundo del verso y cuyas características hemos detallado en líneas anteriores las vuelva ansiosa, llena de esperanza y fe en su primer poemario: BREVIARIO PASIONAL, que se edita en el año mil novecientos cincuenta y dos y con lo cual brota en germen de su fertilidad literaria.

Y así, habiendo tomado contacto con el mundo de ensueño y de ilusión que para ella es «su vida», la poesía incesantemente aflora de lo mas hondo de su ser. Para AMPARO la poesía es vida y ella vive la vida en verso y como el tiempo transcurre por su cauce inexorable, dejándonos alegrías y sinsabores, esas mismas vivencias hacen que nuestra poetisa ingrese a una etapa de evidente superación y consistencia literaria que origina la publicación de su segundo libro al que denomina LA RUTA LUMINOSA, publicado el año mil novecientos cincuenta y ocho, en el que ya surge como poetisa profunda, inspirada e iluminada. Ya no solo canta al amor idealizado sino que también asoman los primeros vestigios de estado de ánimo contrapuestos, ya la desilusión se hace presente en actitudes en las que su entrega no es correspondida, añadiendo al gozo de amar el dolor que produce la incomprensión o el temor que la invade ante la posibilidad de la pérdida o alejamiento del ser amado.
También la huella de la separación surca profundamente su vena lírica y aún los elementos de la naturaleza se van revistiendo de inclemencia, de frigidez y del tedio que produce el hastío y el desasosiego.
Lo que sí se afianza es ese sólido afecto que le profesa a todos sus semejantes, a quienes identifica y valora como si fueran sus hermanos. Este amor le brota como un murmullo cuando en forma categórica, plena de convencimiento de lo que siente y ansía nos expresa con la ternura de su verso cálido y febril:
«Hoy comprendo que todos, todos son mis hermanos,
y ungidos por un óleo milagroso y divino
con mi lámpara en alto voy mostrando el camino
del amor verdadero a los seres humanos…
»
AMPARO ya encontró su destino, su lugar en la vida y el por qué de su existencia; para ella la poesía es TODO y vive para ella, pues preside todos sus actos, es su principio y su fin, es su sustento material y espiritual, es el alimento con que nutre sus ansias, es como si en las alas de su verso quisiera recorrer el mundo entero…!
Y efectivamente emprende ese periplo lírico y sus poemas recorren el firmamento y llegan a otros países, algunos de ellos muy lejanos y va….es hermanos en fe y en el verso se preguntan: ¿quién es esta diosa que a las alturas se remonta, cruza mares y montañas trayéndonos su mensaje de bondad, de amor y de ternura? Es el insondable misterio de poder transmitir un sentimiento elevado por medio de las letras y si éstas se conjugan poéticamente, ese mensaje es capaz de aperturar todos los corazones.
Y cual románticos trovadores inician una cruzada epistolar con nuestra AMPARO a quien colman de ofrendas galanas que ponderan la exelcitud y virtudes tanto de la poetisa como de la mujer. Y AMPARO recoge el guante literario que le han enviado y teje sutil a veces, ingeniosa en otras y siempre afectuosa en todas, las respuestas a los cálidos mensajes que le llegan de todas partes del mundo del verso, de ese mundo de ilusión y fantasía en que ella vive intensamente.
Todo este conjunto de poemas dedicados a AMPARO y sus consecuentes contestaciones a los bardos que la ofrendan, es recogido en su tercer libro bajo el título de EPISTOLARIO LIRICO, que se publica el año mil novecientos sesenta y tres y contiene cual rico joyel, multitud de homenajes líricos que vienen de España, Argentina, Uruguay, México, Brasil, República Dominicana, Cuba, El Salvador, Honduras, Colombia, Chile y Bolivia. Este libro marca el espaldarazo consagratorio para AMPARO, pues la presenta como maestra en la poética. Es un libro en el que el aroma de las rosas queda perennizado y el jazminero destila su fragancia nocturnal en cada una de sus páginas.
En mil novecientos sesenta y cinco publica su cuarto poemario al que pone por título la esencia de su vida misma, de su propio ser: AMOR. Este libro recoge todo el fuego y la profundidad emocional que proviene de un alma enamorada. Lo divide en dos partes: la primera denominada LUZ, y la segunda SOMBRA, en las que aparecen versos llenos de optimismo, de bondad y de fe, y otros pletóricos de pesar, desilusión y desesperanza, respectivamente.
La diferencia entre las dos etapas anímicas es muy marcada, pues mientras en uno de los sonetos iniciales de LUZ define el amor en forma categórica y sencilla, en otro poema de la etapa de SOMBRA, muestra su desesperante angustia por la falta de afecto del ser amado.
Ambos versos se recogen en las líneas siguientes:
«El amor es la esencia de la vida
es aroma del blanco jazminero,
LUZ es la luz temblorosa de un lucero
es la dicha soñada y presentida…»

«Están vacías mis manos
SOMBRA porque no tengo tu amor…
estaban plenas, colmadas
de ardientes sueños en flor…»

Este manojo de versos floridos se puede reducir a la fervorosa ofrenda que hace AMPARO al comienzo de este libro, cuando expresa plenamente convencida:

«En cuatro letras
-como en cuatro brasas-
arde mi corazón…
AMOR
suprema esencia de la vida:
¡tuya por siempre soy!»

Agotado el primero de sus libros de poemas, el año mil novecientos setenta y uno se publica una nueva edición de BREVIARIO PASIONAL a la que se agregan nuevos poemas y estancias amorosas con los que se rubrica el éxito alcanzado años atrás y se afianza entre ese selecto público lector sediento de beber del cáliz de su fraganciosa poesía.

Y qué mejor para exaltar la cúspide artística ya alcanzada por AMPARO, que esa primera cuarteta de su deliciosa ofrenda de este libro en ese verso que dice:

MI NOMBRE…

«Mi nombre vino del Cielo,
me lo puso el mismo Dios;
AMPARO de la ternura
y BALUARTE del AMOR!…»


Ya a estas alturas estamos ante la presencia de una artista del verso consagrada y laureada en repetidas ocasiones. Su poesía se va haciendo cada vez más cálida, pletórica, hechizante. Y a la vez que acrecienta su verbo, en AMPARO fluye a borbotones un torrente de lo que la encandila y la acerca paso a paso a Dios, en quien reconoce al Supremo Hacedor de dichas y desventuras y ante quien postra su verso de rodillas.
De esa manera, como queriendo dar testimonio viviente de esa SU FE, en mil novecientos sesenta y cuatro publica su último libro al que le da un titular incandescente como su amor: LÁMPARA VOTIVA, que en su parte primera ofrece poemas místicos en los que hace una cálida invocación a Dios como se puede apreciar en estos versos:

«Mi corazón es lámpara votiva
que arde perennemente ante Tu Altar;
Por eso mi canción es llama vida
que te alaba, ferviente y sensitiva,
hasta que Tú la quieras silenciar…!»

Mas no es solamente el amor a Dios el que ilumina su musa sino que también rinde su homenaje de fe cristiana a muchos de los Santos que brillan en el firmamento celestial al lado de Cristo Redentor, y así una tras otra, suben sus plegarias convertidas en versos que son testimonio de su devoción.
La segunda parte lleva como sub-título «Corona Filial» y está dedicada al recuerdo fervoroso de su señora madre y está llena de poemas de tal hondura y sentimiento como aquél que dice así…:

«Yo no puedo creer que te hayas ido
al lugar del que nunca se regresa,
y en la ansiedad de verte, vive presa,
……………………..(no se entiende)…..
.

Y vamos llegando a la etapa de la consagración de AMPARO y en la que, por derecho propio y ante la aclamación que se le brinda a su intelecto, se ciñe el laurel que testimonia su talento. Ya su poesía ha llegado a la cumbre y más allá, sólo queda la Gloria…
El año mil novecientos setenta y cinco sale a la luz su octavo libro titulado CÁLIZ DE AMOR, con cuyos versos participa en el Grand Prix de Poesie de la Ville d´Artes et Prix Louis Jullian, (Ar…s, Francia – Julio de 1972), haciéndose merecedora a la más alta distinción por su Ensamble de Poemas obteniendo Diploma y Medalla de Honor. Y así como esta guirnalda que se le ciñe en Francia, muchas otras adornarán sucesivamente su aterciopelada frente en reconocimiento a la inmensidad de su verso.
AMPARO tiene por costumbre hacer una Ofrenda poética al comienzo de cada uno de sus libros, pero en la que a mi manera de ver alcanza a describirse en cuerpo y alma es en aquella que adorna el encabezamiento de CÁLIZ DE AMOR y que dice así:

OFRENDA
«Ofrezco el brindis de la vida mía
en un CÁLIZ DE AMOR al mundo entero;
que me recuerden, para siempre quiero
los que beban mi ardiente poesía…

Late en ella la sangre de mis venas,
la fiebre que a mi cuerpo consumía,
el amargo secreto de mis penas
y el torrente de luz de mi alegría…!»

En este libro aparece una nueva faceta de la ilustre poetisa en la que saliéndose de sus pautas de rima florida y exacta, da paso a poemas como su «Requien para la paz» en el que hace una apología de la guerra y sus funestas consecuencias. También figura su retrato de los diversos Paisajes del Perú en los que pinta poéticamente todo el encanto y el colorido de las distintas circunscripciones de nuestra patria.
Pero en donde su poesía alcanza la cima del dramatismo hondo y desgarrador es en una de sus composiciones más sentidas en la que refleja un sentimiento de pesar y su desencanto al no haber podido ser madre; y este anhelo frustrado por obra del destino se manifiesta patético, inconsolable en los versos de su «Romance del hijo que……………..(no se entiende)…………

«¡Ay!…, pero me fue negado ese don de la natura… ¡mis manos están vacías, no fue mi entraña fecunda!…».
Y de esta manera vamos culminando este recorrido literario que hemos realizado tomados de la mano de AMPARO BALUARTE, y en el que nos ha mostrado los variados matices que adornan su mosaico poético.
Y el último ejemplar de estas joyas literarias es su noveno poemario que aparece el año mil novecientos ochenta y lleva un título florido, período del aroma que despide su singular contenido: FLORES DEL ALMA. En este libro ya aparece su poesía con toda la fuerza que emana de su madurez intelectual y espiritual y los versos se suceden unos a otros con una rima incomparable y esa donosura que tan solo es propia de unos pocos elegidos. En él rinde también su afectuoso tributo a la amistad y la engalana con sus Guirnaldas como sublime ofrenda de ese cariño que solamente seres como AMPARO son capaces de entregar.
Hay otro capítulo que nuestra poetisa ha titulado «Un alto en el camino» y que encierra mensajes de amor y de esperanza «de mujer a mujer» y en los que se refleja su alma diáfana, limpia y pura. Y este libro tiene lo que su autora denomina su «Broche de oro», pues así se titula el último poema que entra nuestra AMPARO con la siguiente dedicatoria: «Para el compañero de mi vida, Ángel Alvarado Valdez, con todo mi amor…».
Yo me pregunto, ¿cabe agregar algo más a todo lo que ya hemos expresado de esta laureada artista del verso? Definitivamente creo que no, salvo el hacer mención al aspecto curricular de la señora BALUARTE indicando que pertenece a la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA), a la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), a la Directiva del Club Moquegua con carácter Honorario y es además Presidenta-Fundadora del Círculo Literario y Artístico Internacional del Perú (CLAIP); ha sido galardonada por Instituciones Culturales del Perú y del extranjero y que sus obras literarias figuran en Antologías tanto de nuestra patria como de otras latitudes en donde consideran que sus versos deben figurar en el recuento universal de toda actividad creadora que encumbre a su autora a la cima de la fama.
Como dato complementario mencionaremos que, honrando su memoria y considerándola como un faro y guía de la juventud de la tierra que la vio nacer, dos promociones de la Gran Unidad Escolar «Santa Fortunata» de Moquegua llevan con orgullo su nombre.
Pero todas las cuentas de este rosario galano y florido se quedarían truncas al no completarse la decena de perlas que complementarían el misterio. Por tal razón y culminando una anhelada y largamente acariciada ilusión, se vierten en un crisol ardiente las mejores poesías que están contenidas en los nueve libros que hemos detallado y comentado y de esta manera nace esta ANTOLOGÍA DE LA POESÍA DE AMPARO BALUARTE, que ella entrega al mundo premunida de ese místico fervor con que ilumina, desde sus inicios, la tersura de su verso. En ella también se recogen los últimos poemas que han brotado de la cantera inagotable de su estro refulgente y diáfano.
Finalmente debo agregar que la señora AMPARO BALUARTE asumiendo una actitud deferente que no creo merecer por motivo alguno, me ha pedido que prologue esa ANTOLOGÍA.
Lo hago conciente de la responsabilidad que ese honroso e inmerecido encargo encierra, mas creo con absoluta certeza que la dimensión universal que ha alcanzado su obra me releva de proseguir exaltándola. Por tal motivo me he limitado a comentarla resumiendo los pasajes más determinantes de su vida poética, teniendo en cuenta la cronología observada en la aparición de sus nueve libros publicados, la misma que se observa en la presente ANTOLOGÍA.
Pasarán los años y el rastro luminoso que deja en el espacio azul del firmamento literario esta inigualable poetisa fulgurará con más y más intensidad, pues sus versos son como una pasión que se acrecienta con el tiempo y luego es imposible borrarla de nuestro corazón.
Pocas personas como nuestra laureada poetisa han dignificado tanto nuestro idioma, nuestra gramática y a la poesía con la magnificencia del lenguaje que utiliza para expresar a viva voz todo lo que siente y lleva dentro de sí, ese fuego interior que arde en el altar de su intelecto. Siempre sus pensamientos aparecen elevándose, tratando de acercarse al infinito, proyectándose hacia lo bello y lo sublime, como queriendo llegar a Dios.
AMPARO BALUARTE ha tenido la virtud de despertar en muchas personas -entre las cuales me incluyo-, ese «algo» tan personal que todos llevamos muy adentro, en un rincón del alma, y que a veces lo ignoramos durante casi toda una vida y nos hace experimentar, un sentimiento de vacío, como si algo nos faltara para poder realizarnos completamente como seres humanos. Y así estamos a la espera de la llegada de esa «Hada Madrina» que viene hacia nosotros envuelta entre pliegues de ilusión, y al influjo de su mágica varita, que en este caso es su verbo florido, fértil y deslumbrante, nos trasmita el cálido soplo que despierte nuestra musa adormilada y silente.
Pasarán los años prosiguiendo su marcha implacable, pero de lo que podemos estar seguros es que con el correr del tiempo este mundo convulso y desaprensivo que se debate en bajas pasiones, odios, rencores y mezquinos intereses, deberá enmendar su rumbo si no quiere llegar a su autodestrucción. Y entonces asomará, como una esperanza, como una luz en el camino que ilumine la oscura noche de nuestra vida, el verso terso, puro y sentido que emana de la maestría de la pluma de nuestra siempre recordada AMPARO, dando testimonio de AMOR, bondad, de paz y unión entre todos los seres del Universo pues su poesía hermana, une, comprende y perdona.
Querida AMPARO: nunca el fantasma del olvido rondará en pos de opacar el recuerdo imperecedero de tu obra. Yo te puedo asegurar que el tiempo será testigo inmortal de tu triunfo.
¡Qué Dios te bendiga eternamente!

LUIS FRANCISCO GARLAND LLOSA
Amparo: Baluarte de la inspiración popular
Amparo Baluarte es la mejor letrista del criollismo. Porque es poeta.
Ganadora de concursos literarios, su nombre y obras figuran en las antologías poéticas de América y España. Nacida en Moquegua. Fueron sus padres don Felipe Neri Baluarte Ugarteche y la distinguida dama doña María Encarnación Cornejo de Baluarte, ambos moqueguanos.
A los cinco años de edad Amparo vino a Lima en compañía de sus padres y aquí se quedó cursando sus estudios en el colegio María Auxiliadora del Callao. Es autora de los libros: «Brevario pasional», 1952; «La ruta luminosa», 1958; «Epistolario Lírico», 1963; «Amor», 1965; «Alma cancionera», 1967; «Brevario pasional» (segunda edición), 1971; «Lámpara votiva», 1974; «Cáliz de amor», 1975; «Flores del alma», 1980; «Antología poética», 1984.
Con su obra «Cáliz de amor» ganó el premio Internacional de poesía, Francia.
En su acogedora residencia de Breña se pueden ver las fotografías del Diploma de Honor que le enviaron de Francia por haber ganado el «GRAND PRIX DE POESIE» de la Ville d´Arles, 1975.
El año de 1951 contrajo matrimonio con el extranjero músico compositor Ángel Alvarado Valdez, con quien ha conformado un hogar pleno de amor. Decimos que Amparo Baluarte es la poeta del criollismo, porque todas las letras de sus ofrendas musicales tienen candor, ternura y profundidad.
«Secreto» es uno de sus más conocidos valses y ya pertenece a la inmortalidad de la lírica popular. Este valse tiene más de 20 grabaciones por consagrados músicos y cantantes. Hernando Avilés, ex – primera voz de Los Panchos, la grabó con su conjunto Los Caminantes en México. La música de «Secreto» pertenece al gran músico Francisco Reyes Pinglo.
Amparo Baluarte también tiene la gracia de la mujer limeña. En «Noche criolla» encontramos nuestra hermosa tradición: ´Ven amor, a bailar este vals en mis labios te quiero estrechar / y después pasaremos al bar / calmar nuestra sed y cenar. / Los licores provocan mi bien / y la causa limeña también / que rico está el camarón, / que dulce está el picarón / y los choclitos que tiernos son…´, etc.
(Max Dextre)

Hecho por Reneè Alvarado e Maria Julia Avellaneda

ALMA,CORAZON Y VIDA

Vals Peruano

Adrian Flores

Recuerdo aquella vez que yo te conocí
Recuerdo aquella tarde pero no me acuerdo
Ni como te ví.

Pero sí te diré que me enamoré
De esos lindo ojos y tus labios rojos
Que no olvidaré.
Pero sí te diré que me enamoré…

Oye esta canción que lleva alma, corazón y vida
Estas tres cositas nada más te doy.

Pero eso no tengo fortuna
Estas tres cosas te ofrezco
Alma, corazón y vida y nada más.

Alma para conquistarte, corazón para quererte
Y vida para vivirla junto a tí.
Alma para conquistarte, corazón para quererte
Y vida para vivirla junto a tí.

En Malambo hay cosa buena

Marinera Limeña

Autor: Luciano Huambachano

I
Si quieren saber, señores,
que en Malambo hay cosa buena
que en Malambo hay cosa buena.
Vénganse pasito a paso
donde el instrumento suena.
Si quieren saber, señores.

II
En el barrio ‘e Malambo
solo hay primores,
cuna donde han nacido
buenos cantores.
En el barrio ‘e malambo
solo hay primores.

III
Sólo hay primores, madre,
arelo, arelo;
por eso es que le llaman
«La Flor del Cielo».
Torito, zas, que le daba
te diera ael alma.

Enviado por Walter Huambachano Icaza

AL MAESTRO

Compositor; Victor Hurtado R.

Llego el momento de rendirte este homenaje
llego el momento de recordar tu historia
fue corto el tiempo que estuviste entre nosotros
pero vives por siempre como el bardo inmortal.

El tiempo a transcurrido, tu pueblo no te olvida,
por siempre te quedaste en tu tu Lima querida
en tu Perú criollo, lleno de tradiciones;
como no recordarte si grande fue tu obra.

Felipe Pinglo Alva, poeta y trovador
describiste a tu gente en todo su esplendor
le cantaste al plebeyo, tambien al canillita,
a la pobre obrerita, a Jacobo el leñador.

Al labriego, al mendigo, cantaste a los espejos,
a las flores, al barrio, tambien cantaste a dios
le diste vida y nombre a nuestro vals peruano
con tu canción sentida hoy vibra tu nación.

Noche Criolla

(vals Peruano)

Amparo Baluarte y Nicolás Wetzell

Ven, amor, a bailar este vals
en mis brazos te quiero estrechar
y después pasaremos al bar
a calmar nuestra sed y a cenar.

Los licores provocan, mi bien,
y la causa limeña también;
qué rico está el camarón,
que dulce está el picarón
y los choclitos tiernos son.

Los anticuchos pican
como tus labios,
mi morenita gentil,
tienen bastante ají
pimienta y perejil.

La chicha sabe a gloria
y hace cosquillas
cuando llega al paladar
y el escabeche está
diciendo: como yo
no hay nada mejor.

Enviado por:

Dario Mejia
Melbourne, Australia

BOUQUET

Vals Peruano

Felipe Pinglo Alva

Las flores que he cogido en el jardín
las he hecho en un bouquet para mi amor,
tiene jazmín del cabo y tulipán,
también claveles rojos de ilusión.

Pensamientos limitan su confín
y blancas azucenas coloqué,
pero también llevo en mi corazón
a una mujer.

Tus ojos ternura reflejan,
me mata tu lindo mirar,
mi nena, me robas la calma y el alma,
mi vida tuya será.

Los rayos de la aurora al penetrar
la coqueta ventana del balcón
hallaron marchitado mi bouquet
y todo en completa desolación.

Aguaitaron más tarde su «boudoir»
y la vieron tan bella como ayer
besando las violetas
que ofrendóle otro querer.

Enviado por Walter Huambachano Icaza