PERÚ CAMPEON

(Polka)

Félix Figueroa

¡Perú Campeón! ¡Perú Campeón!
Es el grito que repite la afición.
¡Perú Campeón! ¡Perú Campeón!
Dice en cada palpitar mi corazón. (bis)

Hay que ir a triunfar al mundial.
Venceremos a todo rival,
con el lema: Perú a campeonar,
siempre arriba, Perú debe ganar. (bis)

Con Rubiños en el arco la defensa es colosal,
González, Orlando La Torre, Nicolás Fuentes y Chumpitaz,
Challe, Mifflin y Cubillas, y el gran Perico León,
Baylón y Alberto Gallardo completan la selección.

LA CHINA DEL CANTARITO

Tondero

LETRA Y MUSICA : CARLOS M. CHINCHAYAN C.

La china del cantarito

Reparte chicha en potito (BIS)

Después de un poto de chicha

Se pone a bailar bonito (BIS)

Coquetea con su cholo

Graciosa y muy suavecito (BIS)

Dos cholos que se enamoran

Bailando mi Tonderito (BIS)

Asi Ella es

Verónica Castro

Ella es

Verónica Castro
Gran campeona de Tondero

El norte tiene su encanto

Cuando ella baila el Tondero

Verónica hermosa chola

La china del Cantarito

Ella es

Verónica Castro

Ella es

Verónica Castro
Gran campeona de Tondero

El norte tiene su encanto

Cuando ella baila el Tondero

Verónica hermosa chola

La china del Cantarito

Gran campeona de Tondero

GLOSA :

EL TONDERO DE MI TIERRA

TIENE EXPRESION ESPECIAL

BAILANDO VERONICA CASTRO

GRAN CAMPEONA NACIONAL

Enviado: CARLOS CHINCHAYAN

SINCERA CONFESIÓN

Erasmo Díaz

Amar, sin pedir nada a la vida
restañando mil heridas
así yo te quiero a ti
con fe, en la luz de tu mirada
de tu voz y tus palabras
se ha formado mi querer.
Tal vez, no he llegado comprenderte
en mi afán por adorarte
me olvidé de la ilusión
perdón si he escondido una caricia
una frase una sonrisa
a tu ansioso corazón

Quiero vida quiero que comprendas
que nuestro cariño
es tan puro como el alma
de inocente niño
que yo soy sólo de ti
que tú eres para mí
la vida, la luz y el amor.

Enviado por: Felipe

A LA HUACACHINA

(Polka)
F.Pérez/Carlos A. Saco

Juntito a la huacachina una mañana te vi
juntito a la huacachina una mañana te vi
y me miraste de mala gana
y yo me muero de amor por ti
y me miraste de mala gana
y yo me muero de amor por ti.

A la huachachina que yo te quiero
a la huacachina que yo te adoro
y me miraste de mala gana
y yo me muero de amor por ti
y me miraste de mala gana
y yo me muero de amor por ti

Semblanza del desaparecido compositor Víctor Merino

0imagen-0El Ministerio de Cultura rinde tributo y homenaje a Víctor Merino, uno de los grandes creadores de la música popular peruana, cuya muerte, acaecida en la madrugada de hoy, se dio luego de haber sufrido un derrame cerebral durante la Nochebuena pasada.

Víctor Merino se hizo conocido como compositor y musicalizador de poetas insignes. Supo engarzar maravillosamente el sonido y las palabras. “Hacer Música”, le confesó al periodista Paco Moreno en una ocasión, “no es otra cosa que ordenar esos sonidos con la misma pasión que los poetas ordenan las palabras”.

Esa íntima relación entre el sonido y la palabra fue lo que mejor supo cultivar cuando se atrevió a musicalizar los poemas inmortales de Juan Gonzalo Rose o Mario Benedetti, de César Vallejo o César Calvo, de Octavio Paz o Rubén Darío.

Merino, hijo y descendiente de músicos, nos abandona a los 69 años. Queda en nuestro recuerdo múltiples composiciones y musicalizaciones. Una de las más bellas, quizá, Tu Voz, un entrañable poema de Rose en la voz de la no menos inigualable Tania Libertad.

Paseó su arte por América y Europa, precisamente de la mano de Tania Libertad. Colaboró con Armando Manzanero, Willy Colón, Mercedes Sosa, Juan Manuel Serrat. También con Héctor Lavoe, Chico Buarque e Irakere.

Merino supo decir y reconocer que la composición era para él como la respiración. Hoy, solo nos queda escuchar su música y agradecer su encomiable existencia.

Fuente: [Ministerio de Cultura]

OSCAR AVILES

Cerca de la calle América en el tradicional barrio chalaco de Zepita nació Oscar Avilés Arcos. Hijo de don José Avilés Cáceres, notable fotógrafo profesional y pionero de la cinematografía en el Perú. A Don José Avilés se debe el hecho de haber formado reconocidos artistas y profesionales que enrumbaron hacia los periódicos y revistas. Se casó con la dama chilena Angelina Arcos. A los doce años de edad fue la abuela materna de Oscar, doña Carmela Alván, quien le enseñó a tocar guitarra. Casi a los veinte años decide ser un profesional y toma aprendizaje del profesor don Isidro Purizaga.

Desde los años 38 al 40 empieza a trabajar en los tríos de cuerdas de las emisoras locales. Aurelio Collantes en su «Historia de la canción criolla» destaca que fue puntero del famoso trío de cuerdas: Avilés, Núñez y Arteaga. Avilés siente y expresa lo que toca. En todo ello estriba una suma de cualidades: sonido propio, poder sobre el instrumento y documentación musical.

El destacado artista comentó sobre Isabel Granda Larco: «Chabuca le cantó a las cosas que todos amamos. Nos volvió a la realidad del algo encantador como fue la vieja Lima, los antiguos señores, los rincones sin ocasos. Aparte de su obra como compositora fue una intérprete eminente. Sin tener en cuenta su voz que era limitada, nadie argumentó mejor las canciones… «.

En los últimos años es notable el trabajo que realizó con Alicia Maguiña, que han sido editados en dos discos compactos. En el 2001, ha sido interesante el ciclo de conciertos dados mano a mano con otra grande de la guitarra, Pepe Torres.

 

Este texto es una recopilación que encontramos en el libro de Raul Serrano Castrillón, «Confesiones en tono menor: Oscar Aviles 70 años de peruanidad», Hoy con 75 años a cuestas, «El chino» aun no vive de los recuerdos, vive del presente. Conozcamoslo más.

Al inicio de la lectura del libro nos enteramos que Oscar Aviles recibio su primera guitarra a los 8 años, de manos de su padre, un regalo que marcaría su vida. Nuestro legendario músico perteneció a una familia modesta pero donde no falto nada. Don José Aviles Cáceres, su padre, fue el fundador de la primera agencia periodística-fotográfica del Perú. Así, el «chino» (asi lo llamaban en el barrunto) veía como todos los días desfilaban por su casa, los directores de diarios, en busca de fotos para sus primeras páginas.
Oscar iba dos veces por semana al domicilio de Isidoro Purizaga, su maestro de guitarra, quien vivia en el Rimac (cerca al templo San Lorenzo). En el cine Hollywood, de la calle Loreto, en Breña, lo bautizaron como el «Gardelito Peruano». En una oportunidad Rosita Ascoy (una de «Las Limeñitas») acudio a su casa a contratarlo para una gira. La popularidad del «chino» (el firme no el que tenemos ahora) crecia. Oscar tenia apenas 15 años.
Pasaron los años y aparecen «Los Morochucos» llamados los caballeros de la canción criolla. Augusto Ego Aguirre le propuso a Oscar formar el trío. Refiere el libro que Oscar recibe su primer «puñal» en cañete. este es un acto por el cual una persona cobra menos dinero de lo pactado. Fue Ego Aguirre quien se lo «Clavó».
La primera vez que «Los Morochucos» lanzan un disco fue en la sala de grabación del chileno de apellido Calcagno. Por esos años muere la actriz y cancionista Lucy Smith, al caer de un auto en marcha, deceso del que hasta hoy se ignora si fue accidente o asesinato.
Para los entendidos, en 1949 aparece otro grupo muy conocido como contraparte de «Los Morochucos», se hicieron llamar «Los embajadores Criollos». Ellos nacieron en la casa de la mamá de Rómulo Varillas, quien vivia en la zona conocida como Ancieta Baja, donde se construyo posteriormente el Cementerio El Angel.

PROYECCION INTERNACIONAL:
La primera guitarra de Los Panchos, Alfredo Gil, admiraba a Oscar Avilés. El popular trío mexicano ofrecía una temporada en escenarios limeños y Avilés ya había logrado cierto prestigio, se conocieron y entre ellos surgió una gran amistad. Así mismo, tubo el reconocimiento de Paco de Lucia, quien comentó de él alguna vez su extraordinaria capacidad para arrancarle sentimientos a las cuerdas.

Cuenta Avilés que en casa del pinglista José Moreno, ubicada cerca a la plaza Dos de Mayo, Chabuca Granda termina de componer el segundo himno del Perú: La flor de la canela.

Corría el año de 1954, cuando Avilés y Humberto Cervantes forman un dúo y consagran el tema argentino «Comarca». Semanas después, Oswaldo Campos le sugiere al guitarrista que escuche a Panchito Jiménez, quien llegaba de Bolivia. Se gestaba así Fiesta Criolla, nombre que nació del grupo chileno Fiesta Linda.
A sólo tres meses de estar en actividad, Fiesta Criolla opacó a Los Embajadores Criollos, trío que no grabó mucho porque su disquera dio preferencia a otros rubros.
Sin embargo, a juicio de Avilés, fue don Mario Cavagnaro quien desintegró a Fiesta Criolla, ya que ofreció atractivos contratos a dos de sus integrantes principales cuando él quiso llevarlos a Iempsa, sello donde era productor general. Es así como desaparece el grupo más popular de todos los tiempos.

Algunos años después, Chabuca Granda y Oscar Avilés participan en una de las ediciones del Festival de Viña del Mar. Más tarde, la pareja es invitada por la Casa de la Cultura del Ecuador a ofrecer un recital, al que Avilés llega luego de varias peripecias y una noche de parranda.

Una de las últimas confesiones que recuerda Avilés es que debido a la bohemia, muy propia de los criollos, Los Morochucos perdieron la oportunidad de presentarse en el Show de Ed Sullivan, el más sintonizado programa de la televisión estadounidense. La fama y el dinero se les fue de las manos. Sin embargo, para él la historia resultó ser otra: galardones, diplomas y aplausos. Justo reconocimiento a un hombre que, pese a no saber leer música, ha conquistado a Latinoamérica gracias a su destreza con la guitarra.

PARECE UN SUEÑO

VALS PERUANO

Letra de Felix Pasache
Musica de Felix Pasache

Parece un sueño
que estés aquí, conmigo
y que yo sea el dueño
de todo tu cariño,
parece un sueño
y sin embargo es cierto
y porque estoy despierto
te digo lo mucho que te quiero.

Después de verte
no me hace falta nada
porque en cada mirada
me dices que eres mía.

Quiero que sepas
que eres mi preferida
que eres la primavera
que iluminó mi vida

Contigo encontré la dicha
que estaba ausente
contigo encontré la fé
que tenía perdida.

Por eso te adoro así
por eso soy tan feliz
por eso parece un sueño
tenerte aquí.

DECIMA A MANUEL ACOSTA OJEDA

SEA EN LIMA O EN MOQUEGUA

UD. NACIÓ CON VIRTUD

Y PERTENECE AL PERÚ

DON MANUEL ACOSTA OJEDA

En Marzo del treintaiuno

El dieciséis era el día

En donde se alumbraría

Peruano como ninguno

Y es que en su nacer reuno

Luchador social sin tregua

Investigador de a leguas

Al cantor con agudeza

Poesía de belleza

Sea en Lima o en Moquegua

Esos versos tan sentidos

Que escribió desde la infancia

Con mística resonancia

Endulzan nuestros oídos

Por eso me he permitido

En mi modesta actitud

El robarle la quietud

Y dejar que mi voz hable

Diciendo lo que se sabe

Ud. Nació con virtud

Siempre, si tu me quisieras

O En un atardecer

Es donde se deja ver

Sensibilidad sincera

Y con Madre enterneciera

El error de juventud

Que la madre por virtud

Perdona con excelencia

Toda su obra es gran ciencia

Y pertenece al Perú

Más con ponerle al señor

Leyenda del Criollismo

Pareciera ser lo mismo

Que forzar al inventor

Que creara el ascensor

A bajar por la escalera

Me disculpo en gran manera

Por el alto atrevimiento

Que me forzó el sentimiento

Don Manuel Acosta Ojeda

Cortesia: ERNESTO LOPEZ SOTO

Barranco, 27 de Abril de 2,003

Un Adiós de 20 Años

El 8 de marzo de 1983 se apagó la voz de Chabuca Granda. Pero sus canciones siguen contando al mundo la magia y la leyenda de lo que fue su gran amor: el Perú.

Escribe DANIEL ROCA ALCAZAR

PROLOGO.- Hace treinta años yo vivía en Buenos Aires, eran los tiempos del retorno al poder del caudillo Juan Domingo Perón. Un período muy difícil en la historia argentina. Asistía a la escuela y debo confesar con total vergüenza que no me interesaba en absoluto la música peruana, al tener por entonces una acentuada preferencia por la ópera y el tango.

Una noche mis padres me llevaron al «Embassy» de Buenos Aires a ver un espectáculo titulado «Tres mujeres para el show». Desfilaron Julia Elena Dávalos, Susana Rinaldi y Chabuca Granda, que cerraba el programa.

Cuando salió Chabuca al escenario, observé asombrado que el público, que colmaba la sala, se puso de pie y le brindó un aplauso interminable, mientras le gritaba frases de afecto y de admiración con tal entusiasmo que tuvo ella dificultades para comenzar a cantar. Por primera vez en mi vida sentí orgullo de mi música. A través de cincuenta minutos, ella cantó y contó muchas historias de Lima, «mi ciudad», y de sus tradiciones.

Y ¿cómo era posible que yo no la hubiese descubierto antes? Su voz, discutida y discutible, me parecía por momentos un extraño violín sentimental y al mismo tiempo una queja desgarradora que brotaba desde las entrañas mismas del Perú. Hablaba de callecitas encendidas, de balcones y noches de interminable bohemia, de ficus, jazmines y jacarandá, de una Lima señorial de casonas enrejadas y zaguanes, de Barranco y su tradicional Puente de los Suspiros. Pero también nos explicaba en una canción el ideal de Bolívar, evocaba el continente americano a través de la figura romántica de María Sueños y nos acercaba a personajes como Pancho Graña, Manuel Solari Swayne, Violeta Parra y Javier Heraud.

Desde ese momento comencé a investigar su obra maravillosa y a través de ella empecé no sólo a amar nuestra música sino a comprender mejor la «geografía sentimental» de mi país y de su gente.

PRIMER Y UNICO ACTO.- Ha pasado mucho tiempo desde entonces y durante los largos años que he vivido en el exterior he vuelto a sentir ese mismo orgullo y esa misma admiración por esta genial artista. Y es porque donde quiera que se escuchen las notas de «La Flor de la Canela», «Zeñó Manué», «Fina Estampa», «Gallo Camarón» o «José Antonio», se piensa en nuestro país y en nuestro muy rico patrimonio artístico y cultural.

Chabuca Granda ha sido, más que una cantante, una compositora, y más que una compositora, una personalidad insustituible dentro del mundo cultural latinoamericano. Nadie como ella supo recrear y salvaguardar, con inteligencia, inspiración y refinada vena poética, nuestras más puras tradiciones: los caballos de paso, las peleas de gallos, las corridas de toros, la trilogía de esos tres personajes tan limeños: El río, el puente y la alameda. En este último caso Chabuca pareció hacerse eco de las palabras de don Raúl Porras Barrenechea, quien suplicaba «piedad para el puente y la alameda».

No es mi intención analizar la historia del vals peruano, pero sin lugar a dudas existe un «antes» y un «después» de Chabuca. Con esta maravillosa artista, la música peruana comenzó a recorrer el mundo, con enorme aceptación, en las voces extraordinarias de Los Morochucos o de Edith Barr, por ejemplo. Chabuca ha sido llamada poetisa o poeta por algunos, juglar y cantautora por otros. Pero fue además una extraordinaria intérprete de innegable carisma, aunque ella como cantante se autodefinía irónicamente «un San Bernardo con swing».

Creo que su mejor descripción la hace el artista y arquitecto Fernando Guembes, cuando nos dice: «… cada tema de Chabuca Granda nos vuelve cómplices de sus anhelos. Es ella la que se convierte en la gran escultora que, mediante sus versos, nos talla el alma de la patria presente para dejarla así… con eterno aire de modernidad».

EPILOGO.- Chabuca Granda nos dejó tempranamente el 8 de marzo de 1983. Hoy estamos conmemorando veinte años de su viaje sin retorno. En una ocasión como ésta debemos reflexionar sobre la trascendencia de este personaje, síntesis de peruanidad. Ella es patrimonio indiscutido e indiscutible del Perú. Su nombre, ya elevado a la categoría de mito popular, ha pasado a integrar, para orgullo nuestro, ese grupo legendario y exclusivo de los más grandes exponentes de la música continental que conforman Libertad Lamarque, Agustín Lara, Ernesto Lecuona, Carlos Gardel, Pedro Vargas, Lola Beltrán, Rafael Hernández, María Grever. Me atrevo a preguntar y ¿qué es lo que hemos hecho hasta hoy para recuperar y salvaguardar la totalidad de su obra creativa?

La cultura de este país está forjada en gran medida por sus artistas. Chabuca Granda es una columna inquebrantable sobre la cual se ha edificado el prestigio musical de nuestro país en el exterior. Los peruanos le debemos un monumento de gratitud: comencemos a construirlo respetando su legado artístico, parte de nuestra historia pasada y presente y, por cierto, valioso patrimonio nuestro que tenemos la obligación de preservar, como ejemplo e inspiración para las generaciones futuras. Chabuca Granda, de auténtica alcurnia limeña, simboliza ese orgullo por lo nuestro que no debemos ni podemos perder.