SEMANA SANTA EN LA LIMA ANTIGUA

La Semana Santa es una festividad religiosa en que la Iglesia recuerda el Sacrificio del Hijo de Dios para la Redención de la Humanidad.

Con la llegada de los españoles al Perú, esta costumbre, al igual que muchas otras, se trasladó al Perú y caló muy pronto en el espíritu del hombre andino, no sólo asimilándola sino también dándole un sabor muy característico, ejemplo de ello son las diferentes manifestaciones de estas fiestas en todo el territorio.

En el caso de Lima, las celebraciones se llevaban por todo lo alto y se preparaban desde el Miércoles de Ceniza que marcaba el fin de los tres días de desenfreno de los Carnavales y el inicio de un periodo de arrepentimiento y ayuno: la Cuaresma, ocasión para múltiples procesiones y manifestaciones de piedad cristiana, como la procesión de la Penitencia de Cuaresma que salía de Santo Domingo o la procesión de la Amargura, que incluso sirvió para denominar así a todo el actual Jr. Camaná, en cuyos paredones de su última cuadra -hacia la Recoleta- estaban pintados los pasos de la Pasión.

Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos, en la Lima de antaño, se efectuaba una muy popular procesión, con la que se daba inicio a la Semana Santa propiamente dicha. Esta procesión salía entre las 5 y 6 de la tarde, muy pintoresca no sólo por sus bellos motivos religiosos, sino también por la gran cantidad de gente que la acompañaba: en un anda iba Jesús montado en burro, con sus apóstoles y Zaqueo trepado en una palma; en otra, la Virgen Dolorosa con el corazón traspasado por siete puñales de plata.

El vestido de Zaqueo llamaba la atención, pues cada año cambiaba de ropaje: marino, militar, diplomático, bombero, seminarista, torero, o algún personaje de actualidad. La misma curiosidad despertaba la burrita, finamente enjaezada; cuentan de ella que venía sola desde su potrero a pararse frente a la iglesia a que la preparen para tan solemne acto.

Desde la mañana acudía la gente a misa también llamada de Ramos, por las muchas flores que cubrían los altares y porque se regalaban ramitas de palma y olivo bendecidas, las cuales servían para seguir la procesión. Era familiar también los pregones de los cholos de Corongo, que ofrecían sus golosinas en su media lengua de castellano y quechua, causando gran alboroto en la chiquillada: al buen pan de dulce de regalo; uva blanca, zambita y mollarita, pera-perilla, lúcuma y helados de leche, piña.

La Banda de la Artillería llegaba del cuartel para acompañar la procesión, que anunciaba su salida con repiques de campana y cohetes. Gran revuelo y general contento.

El tráfico de coches y tranvías quedaba suspendido. En la Plaza Mayor se sentía el fervor religioso que desbordaba entre las miles de personas ubicadas, desde horas antes, en los portales y balcones, en la desembocadura del Callejón de Petateros y en el atrio de la Catedral. En los balcones encajonados del antiguo Palacio aparecía el Presidente, sus familiares, edecanes y Ministros, mientras que los mayordomos salían a vaciar sobre las andas grandes azafates de jazmines y azucenas.

En las bocacalles de la Plaza, carruajes descubiertos de familias adineradas; negras sahumadoras saturaban el ambiente con humo del incienso; los niños querían ver el traje de Zaqueo y sus padres los subían a sus hombros. La vuelta alrededor de la Plaza se hacía dentro de un marco de esplendor formado por luces que se destacaban por todos lados, rutilando al compás de la música. En los balcones del anterior Palacio Arzobispal aparecía el Arzobispo rodeado de canónigos, para impartir la bendición episcopal.

De regreso al templo, las dos andas escuchaban junto con la multitud que abarrotaba la iglesia, el laudamus de rigor y la concurrencia se retiraba a sus casas por lo general más allá de las diez de la noche.

SEMANA SANTA

Así amanecía el lunes, primer día conmemorativo de Pasión y Muerte, cuando Cristo empezaba a padecer y en los corazones de los Cristianos se acababan las alegrías dejadas por las flores y palmas del Domingo. El amor y temor de Dios era tal que la mayoría de los hogares se entregaba al más místico recogimiento. En ninguno, por más pobre que fuere, faltaba la repisa con el Crucifijo o la Virgen velándose, delante de la cual se rezaba el rosario día y noche.

Hasta los más palomillas se sabían al dedillo los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos con sus letanías, padrenuestros y avemarías consiguientes. Toda la semana, a la hora en que el Ángel del Señor anunció a María, los muchachos se sentaban por lo general alrededor de una de las abuelas con misal y rosario en ambas manos, para iniciar el rezo. En seguida del rosario, el lunes la explicación sobre el Paso de la Cena; el martes la Oración del Huerto, y el miércoles la Prisión.

JUEVES SANTO

El jueves, estos ejercicios tomaban un cariz más solemne. Se celebraba la última misa de Pasión y había que confesarse y comulgar obligatoriamente. Después, chocolate con pan de dulce para el desayuno y de ahí hasta el almuerzo, que consistía por lo común, según cuentan los antiguos, en una buena sopa de yuyos con bonito. En este día, también a partir de las doce, cambiaba por completo el aspecto de la ciudad: teatros y cantinas cerrados, tránsito paralizado, los trenes no tocaban pitos ni campanas, no se escuchaban ruidos de ninguna clase.

Acabado el almuerzo, se salía a visitar las Siete Estaciones: la gente luciendo sus mejores ropas negras en señal de duelo, lo hacía hasta altas horas de la noche. Las mujeres de mantilla y sin adornos. De regreso a casa, el rosario y la explicación dolorida del paso de Jesús por la calle de Amargura camino al Calvario.

También se solía llevar a lo niños a la Plaza Mayor a ver la Formación de Semana Santa que duraba todo el tiempo de los Oficios Divinos de la Catedral, en los cuales el Arzobispo oficiaba acompañado por los canónigos. Concurrían como hoy, el Presidente, los Ministros, Vocales de las Cortes, funcionarios públicos, con ligeras variantes.

Era de ver al Ejército dispuesto en las cuatro alas, con sus cañones y ametralladoras relucientes, uniforme de gala con pompón y luto al brazo, rindiendo honores al Altísimo. En el desfile final, los soldados marchaban con el estandarte cubierto de negro crespón y con los rifles a la funerala, apuntando al suelo.

En Palacio Arzobispal, a las doce del jueves eran llevados 12 ciegos mendicantes a quienes el Arzobispo les lavaba los pies en una palangana de plata, como lo hizo Jesús con sus discípulos. Acto seguido pasaban al comedor donde el mitrado almorzaba con ellos, igual también que Jesús con sus apóstoles en la Cena postrera, un gran plato de bacalao.

En Palacio de Gobierno también había almuerzo presidencial los jueves y viernes santos, después de los Oficios en la Catedral. Cuando terminaba el almuerzo salía el presidente a visitar las Estaciones a pie, acompañado de ministros, edecanes y otros funcionarios. Una compañía del Regimiento Escolta, con banda de músicos, marchaba detrás de la comitiva.

Según se cuenta, allá por 1906, en la época del presidente José Pardo, se sirvió uno de esos almuerzos, cuyo menú fue confeccionado por monjas de conventos famosos: cebiche de corvina, por Santa Clara; chupe a la limeña, por la Concepción; arroz con conchas atamalado; por Santa Catalina y torrejitas, el cronista no recuerda de qué, por la Encarnación. Dulces y frutas al escoger, rociado por discreta cantidad de vino.

VIERNES SANTO

El viernes, mayor solemnidad. Ayuno forzoso en todos los hogares; el pescado subía de precio y carne no se veía en los mercados sino para enfermos con licencia del cura. Otra vez sopa de yuyos o chupe cimarrón. En la tarde, Sermón de las Tres Horas y luego la famosa procesión del Santo Sepulcro, que salía de la Basílica del Rosario, en Santo Domingo, bajo la dirección de la Archicofradía conocida con el nombre de la “Vela Verde”. Este era otro de los momentos de mayor atracción, en especial para gentes de etiqueta, pero sin el resplandor popular del Domingo de Ramos. Recorrido siempre por las calles adyacentes a la Plaza Mayor, regresando a su templo ya de noche.

La explicación evangélica abarcaba la flagelación, la Cruz a cuestas, la crucifixión y la agonía y muerte de Jesús. Pobre de aquel muchacho que se atreviese a juguetear, a regañar o a hablar fuerte siquiera.

SÁBADO SANTO

El sábado olía a gloria desde que salía el sol. Todos se acostaban la víspera pensando en la gran misa de ese día que se celebraba a las diez. La iglesia de San Pedro era la más concurrida por fieles de las diversas clases sociales. Los altares presentaban sus imágenes engalanadas con múltiples y olorosas flores.

Finalizada la misa, el grito de gloria se lanzaba a los cuatro vientos por el repique de campanas, cohetes, camaretazos y hasta disparos de armas de fuego, alegrados por la música de las bandas militares que duraban varias horas, mientras que en las puertas de los templos se repartía agua bendita. La ciudad nuevamente volvía al bullicio característico. El menú casero variaba, con la reaparición de la carne después de dos días de suspensión: se servía el sempiterno sancochado en el almuerzo (una taza de caldo sustancioso, espesado con arroz y garbanzos bien cocidos, rajitas de pan frito y aderezo de perejil, cebolla y ají verde bien picaditos y entremezclados, luego un buen pedazo de pecho o cadera, media yuca, un camote entero, col, zanahoria, pellejo de chancho y su trocito de cecina; un pan de los llamados cemita y de postre un plátano de la isla y su porción de ranfañote).

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Luego, a dormir temprano para levantarse el domingo a la Misa de Resurrección de las 4 de la mañana en San Francisco, que concluía con la Procesión del Señor Resucitado precedido de San Juan Evangelista. Buena parte de los asistentes a la procesión, que servía además como refugio a los trasnochadores, se iba por las calles de Lima en busca de buen desayuno, apuntando las narices hacia los sitios donde más rico olor a tamales y chicharrones despedía y que quedaban en las calles Santo Toribio (2a. de Lampa), Arzobispo (2a. de Junín), Polvos Azules (Jr. Santa) y Pescante (1a. de Camaná). Sobre todo esta última, famosa por sus cocinerías criollas, siempre llenas de comensales alegres y aficionados al buen plato y a la chicha. Atraía también su infaltable música jaranera.

Así era una Semana Santa en la Lima de inicios del siglo XX.

LIMA, CIUDAD JARDIN

(Vals Criollo)

Letra y Música: Willy Hartmann Eguren

Con belleza de rosa
y aroma de jazmín,
ya Lima eres famosa
como Ciudad Jardín.
Tus parques y avenidas
inspiran al amor,
y por tu suave clima
floreces de color. (bis)

¡Oh! Lima, tan hermosa,
te brindo esta canción
de alegre melodía,
vibrante de emoción,
pues siempre tu fragancia
se impregna en nuestras almas,
y aunque de tí me aleje
se queda el corazón. (bis)

Los 90 años de Lorenzo Humberto Sotomayor

Lorenzo Humberto Sotomayor Lishner, notable pianista, autor y compositor, nació el 10 de agosto de 1915 en Lima. Hijo de José Francisco Sotomayor, natural de Lima, y Leonor Lishner, natural de Cajamarca, estudió en el colegio de los Hermanos Maristas del Callao (Colegio San José), luego pasaría al Colegio Guadalupe a terminar la secundaria.
La música lo envolvió tanto que decidió abandonar sus estudios de letras en la universidad. Dirigió el conjunto «Los Chalanes del Perú» por los años 40’s, el cual estaba integrado por Gonzalo Barr, Manuel Campos, Ernesto Samamé, José Ladd, Samuel Herrera y Lorenzo Humberto Sotomayor en el piano.
En el año de 1945 compuso el vals «Corazón», el cual se convertiría en uno de los temas clásicos de nuestro cancionero criollo. Jesús Vásquez hizo una grabación memorable de «Corazón» con el acompañamiento, en el piano, de Lorenzo Humberto Sotomayor, siendo hasta ahora una de las canciones preferidas del repertorio de Jesús Vásquez.
El periodista Alex Hartley Sotomayor en el artículo «Una vida dedicada a la música peruana», publicado en el diario «El Comercio» de Lima el 11 de agosto de 2000, recogió la historia del hermoso vals «Corazón» del mismo compositor a quien había entrevistado: «Un día mi señora se encontraba muy grave de los nervios, allá por 1945, y salí del hospital con un amigo, para tomar un café mientras a mi mujer la operaban. Mi amigo me dijo: ‘Lorenzo, hay que mirar hacia delante, hay que reír’, y yo le contesté, ‘Reír, quién habla de reír…’ que es como comienza la letra de la canción. En ese momento tomé una servilleta y empecé a escribir. Después de unos días, cuando mi esposa ya estaba recuperada, escribí la música. Fue inspiración del momento.»
«Corazón» es una canción que varias generaciones de intérpretes la han cantado. Del mismo modo, son varias las generaciones que han sentido, vivido y su corazón se ha acelerado al escuchar la letra y melodía de tan hermoso vals que enriqueció, aún más, a nuestra música criolla.
A Lorenzo Humberto Sotomayor le pertenece, también, los valses: «Si me amaras», «Cariño mío», «Burla», «El solitario», «Pasión», «Lima de mis amores», «Mi tesoro» y «Mi pena». Con el músico argentino Rodolfo Coltrinari compuso «Un vals y un recuerdo», que sirvió para inmortalizar al intérprete Néstor Chocobar.
Don Lorenzo Humberto Sotomayor vive en el distrito de Santiago de Surco, en Lima, pero sus 90 años los recibirá en el Hospital Rebagliati donde se encuentra internado hace más de una semana por problemas de salud. De todas maneras, la APDAYC le rendirá un homenaje por sus 90 años, de los cuales la mayor parte los ha dedicado a engrandecer la música peruana. Su vals «Corazón», tan igual como en su aparición, sigue haciendo que nuestros corazones aumenten su palpitar y que los recuerdos invadan nuestra memoria.
CORAZÓN
(Vals Peruano)
Letra y Música: Lorenzo Humberto Sotomayor

Reír…

¡quién habla de reír!
si en la vida todo es
sólo sufrir, sólo llorar.
Creer…
en la felicidad,
sólo es un sueño loco,
imposible realidad.
Lo digo,
porque todo para mí
fue angustia y penar.
Lo digo,
porque nunca en mi vivir
tuve felicidad.
Gozar…
jamás pude en la vida,
pues ella siempre ha sido
perseguida por el mal.

Corazón,
¡hasta cuándo estás sufriendo,
hasta cuándo estás llorando,
hasta cuándo corazón!

Yo confío que ésta ha sido
una prueba corazón,
una de las tantas pruebas
que nos suele mandar Dios.

Corazón,
ya bastante hemos sufrido,
ya la vida nos ha dado
muchos golpes, corazón.

Y confío que algún día
no habrá más fatalidad
y ese día gozaremos corazón.

Dario Mejia
Melbourne, Australia

RELATO: NOTAS DE UN CONCIERTO

Un festival de música criolla no es noticia para la prensa local, que parece más interesada en que figurita de T.V. estrena nuevo físico. Ante su ausencia, el homenaje a los 12 años en la música de Jorge Luis Jasso, fue un excelente espectáculo para un público numeroso. Jasso, Los Hermanos Santa Cruz, Pepe Vásquez, Ernesto Pimentel, Cecilia Barraza y el ballet de danzas Expresión Folklórica, armaron la jarana.

La tarde caía cuando Los Hermanos Santa Cruz subieron al escenario. Enternados, arrancaron con “Y se llama Perú”. Su participación fue muy divertida, jugaron en el escenario, representaron las canciones. “Hemos lanzado nuestro disco y hoy hacemos otro lanzamiento”, dijo uno de los hermanos y lanzó un disco al público. Los cajones retumbaron, mientras los hermanos cantaban: “ese ritmo de negro, ese ritmo sabroso, ese ritmo festejo aquí”. Festejo final para una noche que recién empezaba.

Dos negros bajaron del escenario y subió otro, que pesaba por los dos. Pepe Vásquez y su habitual show. Sin embargo, la gente lo quiere así, pues en realidad el público criollo es muy conservador. Sudó la gota (super) gorda y elevó aún más la temperatura del recinto. En un momento de su actuación, invitó a Leticia Curay. Muy tímida ella, esperaba siempre una venia de Pepe para acercarse.

Sin esperar más, como si se tratase de un nuevo cantante, en medio del espectáculo, subió Jorge Luis Jasso, elegantemente vestido. “Hoy comparto estos doce años, agradeciendo a nuestros artistas y compositores. Pido un aplauso para nuestra música, y para quienes han construido esta historia hermosa”, fue lo primero que dijo un generoso Jasso. Luego recordó sus inicios y en honor a ese recuerdo, interpretó clásicos como “Corazón” o “Cariño Malo”. A continuación, su aguda voz se elevó por los aires para interpretar temas propios.

Ernesto Pimentel, amigo de Jorge Luis desde la época en que estudiaban teatro, cantó algunos temas clásicos. Lo más resaltante de su participación fue la simpatía que le mostró el público. Luego apareció en escena, Cecilia Barraza de negro y pequeñita, pero de chispa grande. Provocó a los hombres (“¿hay alguno aquí?”), se quitó los zapatos para bailar, encantó a la audiencia y bajó rápido.

Es necesario resaltar la participación del conjunto musical que acompañó a todos los artistas, ¡qué tal vitalidad, no paraban nunca! Y, por supuesto, hay que mencionar a Expresión Folklórica, conjunto que presentó diversas danzas del Perú, demostrando versatilidad y derrochando gracia.

El capítulo final, fue la vuelta al escenario de J. L. Jasso. Invitó a Cecilia a cantar juntos “Alma, Corazón y Vida”. El público vibró. A Jasso, no se le escapó ninguna…como buen piurano que es, se puso el poncho y el sombrero y cerró con un tondero, con sus padres y representante organizador del espectáculo Pepe Polanco en el escenario. Acabó echado en el escenario entre aplausos del rendido auditorio . Luego él aplaudió. La faena del delgado matador había concluido. Y la noche cubrió ya.

Texto y fotos: Wili Jiménez Torres

EL HUERTO DE MI AMADA

Vals peruano

Felipe Pingo Alva

Si pasas por la vera del huerto de mi amada
al expandir tu vista hacia el fondo veras
un florestal que pone tonos primaverales
en la quietud amable que los arbustos dan.

Alla es donde he dejado lo mejor de mi vida
ahi mis juramentos vagando han de flotar

BIS: por que ese ha sido el nido de amargos
sufrimientos y alli la infame supo de mi amor renegar.

II

Quien quiera con el alma el corazon no mande
quien busque amores buenos que deje de sonar,
el corazon y el alma son dos fuerzas humanas
que emprenden una senda para no regresar.

Sus afectos son leyes que gobiernan y mandan
labrando asi la dicha como tambien el mal

BIS: y reciben y cumplen las voces del destino
que tan pronto nos rie o nos hace llorar.

FESTEJO DE NAVIDAD

Villancico Negroide
Herbert Bitrich

BURUM BURUM BUM BUM — JA (varias veces)

I
Señor don José, señora María,
ha nacido en Lima el niño Manuel.
Los negros del Rímac traen para el,
tondero y festejo, buñuelos con miel.

II
La comadre Juana sera su madrina,
y pa’ hacerle caldo mató a su gallina,
será su padrino, el compay Quiñones,
pa’ su «aijau» divino, ricos picarones.

Lento:

El negro Gaspar desde Casagrande,
trae pa’l niñito cana pa’ chupar,
Un fino alfajor, su tío Melchor,
que pa’ su zambito quiere lo mejor.

El buen Baltasar, agüita de azar,
pa’ que Manuelito no vuelva a llorar.

III

Jesusito e’ mi alma, no llores así,
que todos los negros se mueren por tí,
del Paseo de Aguas vienen hasta aquí,
con arroz con leche, flor de capulí.

IV

Los de Malambito, traen para tí
humitas de dulce, pan de ajonjolí,
Jesusito e’ mi alma, no llores así,
que todos los negros ya estamos aquí.

BURUM BURUM BUM BUM — JA (varias veces)

Homenaje a Carmencita Lara en el dia de la Mujer

Al principio de los años 60, ya florecía y con mucho éxito, la incomparable y única en su estiloCarmen-cita Lara, su voz inigualable, de niña hecha mujer, cantaba junto a su esposo Víctor Lara, bellas canciones, tanto criollas como Huaynos y Marineras, son comparables los dos estilos pronunciados del vals peruano, el Limeño y el Norteño, los cuales eran ambos magistralmente cantados por esta artista de sabor norteño- nostálgico, su virtud está en el sentimiento que ponía al cantarlas, las cuales además tenían un profundo valor musical.

Seamos justos con ella, tenía gran impacto y aceptación, nuestra Carmencita Lara, cada canción que entonaba se convertía en hits de primera clase, ella decía: «Idolo tú eres mi amor, prestame tus armonías y aunque llores de dolor no serán como las mías», otras veces cantaba «Cuando era joven nunca me olvido, vivía en un rancho bajo un sausal, y de sus ramas colgaba un nido y allí cantaba siempre un zorzal» Ah….que épocas aquellas, cuantas veces dimos serenatas con sus canciones..Y cuantas veces nos enamoramos con esos cantos de profunda inspiración, era agradable escuchar su voz, muy bien timbrada, voz que llegaba al público Peruano e Internacional, sin reservas, Carmencita Lara se entregaba completa, al público y a sus canciones.

Por supuesto: Don Víctor Lara, era su arreglista y sentimentalmente, se le ligaba también con la intérprete él además conducía hábilmente el marco musical que secunda a la gran diva peruana.

Ella cantaba así: » soy peruana, soy limeña, caramba, soy la flor de la canela, a los pobres y a los ricos, les da vuelta el corazón, cuando oyen cantar sus coplas con guitarra y cajón».

Entonces me pregunto: «¿Dónde está ahora Carmencita Lara?». ¿Saben?….aún, cuando yo vivía en Lima, jamás vi a Carmencita en la televisión, ni siquiera sus fotos eran publicadas, eso es injusto, porque si nos gozábamos con sus interpretaciones, deberíamos darle también a ella, su lugar preferencial, el que a ella le pertenece, ¿no lo creen Ustedes?

No quiero terminar sin mencionar algunas frases que ella al cantar decía : Al son de Guitarras Peruanas, castañuelas, panderetas y palillo, la linda mujer peruana demuestra su gracia que de España heredó, al pasear por la Alameda, demostrando su garbo al caminar, se escuchan los «Oles» por doquier….etc.

Por esto y por mucho más, yo propongo un cariñoso saludo a Carmencita Lara por el día de la mujer, ya que ella es un digno ejemplo de la mujer peruana , y nuestra gran intérprete Nacional.

 

Por: Gerardo Rehuel Sanchez.

DOS AÑOS

(VALS PERUANO) (II)
Letra de Mario Cavagnaro
Musica de Mario Cavagnaro

Del mismo creador del vals peruano «Historia de mi vida»…existe una
grabación de Alberto Castillo quién tenía en su repertorio gran
cantidad de valses peruanos.

La noche que te fuiste, crei que moriría
creí que no podría vivir sin tu querer
y luego mucho tiempo sufrí por tu cariño
como si fuera un niño sin luz y sin calor.

Recuerdo todavía cuando salí a buscarte
y como al no encontrarte sentí pena y dolor
al escuchar tu nombre correr de boca en boca
entre la risa loca del mundo y del placer.

Hoy se cumplen dos años desde que te marchaste
si vieras tú qué lindo está el hijo de dejaste
él cree que tú eras de amor y encantos llena
y que por ser muy buena te recogió el Señor.

Por eso es que no quiero que vuelvas a mi puerta
él crée que estás muerta y así es mucho mejor
cuando alguien le pregunta por tí, dice con celo:
«Mamita era muy linda y ahora está en el cielo».

Enviado por: Raúl Alvarez-Russi

“Chimpum Callao” es Perú

Parece ser que a algunos peruanos les esta molestando, el que el antiquisimo y muy peruano grito “Chimpum Callao” haya traspasado las fronteras de latinoamerica, haciendose popular en otras latitudes, convertiendose en el simbolo con que se identifica al peruano en general (no solo al “Chalaco”) y yo me pregunto ¿es acaso eso, algo malo?
El mundo entero sabe que nuestro hermozo “Machu Pichu” es Perú, a pesar que esta ubicado en nuestra capital Inca del Cuzco. Nos sentimos todos orgullosos de tan bello legado, sin importar su procedencia. Asi como el “Pisco”, que tambien es netamente peruano, como la chirimoya y que decir del cajón criollo. En una oportunidad uno de los mejores percucionistas del mundo, el neoyorquino, Mangual Jr. dijo: “No hay como los peruanos para ejecutar el cajón, eso es de ellos” . Y me podria pasar todo el articulo nombrando “nuestras cosas o dichos nacionales”, de los que deberiamos sentir mucha satisfacción y orgullo sin importar donde nacieron o crecieron, lo importante es que salieron de nuestro Perú bendito y punto.
Recuerdo que en una oportunidad, en un show salsero en la ciudad de New York al que asisti con mi esposa, esta le pidio en alta voz a nuestra inmortal Celia Cruz , el “Toro Mata” (del maestro Caitro Soto) y Celia le contesta: “Ya peruana, ya te la canto…..” con esto solo para decirles que igualmente una canción nos identifica, lei en un articulo muy bonito que en un pueblo de la Republica Dominicana sabian del Perú por el vals del maestro Eduardo Marquez Talledo “Nuve Gris”.
Y como todo esto tenemos nuestras originalidades. Sabran que solo los peruanos llamamos “Palta” a esta fruta que en todos los otros paises de habla hispana conocen como “Aguacate”. Disculpen si me apaciono, pero no veo con buenos ojos que esto deba molestar a nadie, aceptemos que el grito “Chimpun Callao” identifica al peruano donde quiera que este se encuentre y tambien que se ha convertido en un simbolo de nuestra patria. Quiza no se vea justo que yo sea el portador de una critica (mi opinion muy particular) ya que soy “Chalaco”.
Y pregunto si tiene algo de malo con base, ya que por algun tiempo he podido apreciar de cerca a la gente de otros paises (en especial caribeños) asi como tambien a latinos de todas partes que viven en los EEUU. Con ellos se da comienso a esta extención de la palabra por todo el mundo ya que la comunidad peruana se encuentra en todas partes y cada vez que una orquesta o artista extranjero esta actuando (y saben que dentro del publico se encuentran peruanos) la expresion “chimpun callao” retruena y es coreada. El extranjero conoce la expresion como peruana e inmediatamente identifica al peruano, no al “Chalaco” (ellos no saben de la procedencia) Creo que debemos ver al grito de “Chimpum Callao” como algo nuestro, tan peruano como cualquiera de nosotros.
“Chim Pum Callao”.

Escribio para ustedes desde Pennsylvania
Victor Hurtado Riofrio

Nota: Amigos los dejo con una de mis mas recientes composiciones.

Chimpun Callao, Viva el Perú
Autor: Victor Hurtado Riofrio

Como un grito guerrero
naciste en en mi Puerto
en mi Callao querido
que nunca he de olvidar
-aunque ha pasado el tiempo
aun vives en tu gente
que orgullosos corean
tu viril “Chimpun Callao”(Bis)

Traspasando las fronteras,
te conoce el extranjero
hoy al “Chimpun” lo conoce
el mundo entero
Chimpun Callao, grita tu gente
sin importar su proceder
Chimpun Callao siguen coreando
y el corazón peruano es

Te has convertido en simbolo patrio,
eres el grito de mi nación
grito guerrero, grito del pueblo,
de mis hermanos de mi Perú
en el deporte o en las tarimas
nuestro “Chimpun” se ha escuchar
siempre el peruano con mucho orgullo
lanza su grito al festejar

Chimpun Callao, grito glorioso,
grito del barrio, de mi Perú
no importa donde nos encontremos
somos peruanos, somos “Chimpun”
Chimpum Callao ese es el grito,
la que el Chalaco le dio al Perú
vamos peruanos gritemos todos
Chimpun Callao….. que Viva el Perú!

************

Si un rosal se muere

(Vals)

Autor: Juan Gonzalo Rose

Si un rosal se muere herido de aromas
y se hunde en el polvo su rosa mejor
el jardín recoge aquel mismo aroma
y sobre el olvido dibuja otra flor.

Si un amor nos quita la luz de la vida
y en la despedida nos ciega un dolor
La vida recoge la luz de esa herida
y en la despedida renace otro amor (bis).

Así tu corazón dejó nubes de invierno
en el cielo doliente del adiós
más traerá el estío su costumbre de rosas
y la más hermosa le dará su amor (bis).

Así tu corazón dejó nubes de invierno
en el cielo doliente del adiós
más traerá el estío su costumbre de rosas
y la más hermosa le dará su amor (bis).

El vals «Si un rosal se muere» de Juan Gonzalo Rose,
interpretado por Tania Libertad, ganó el «Festival de la Canción Peruana».

Enviado por Dario Mejia