María del Carmen Dongo

Maestra de la percusión Afroperuana y Latino Americana.

Por sus dotes de percusionista célebre, ha trabajado junto a renombrados artistas peruanos y extranjeros, aunque en sus inicios se dio a conocer como guitarrista en el Movimiento de la Nueva Canción Peruana (1983 ).

Recién con Daniel «Kiri» Escobar, Andrés Soto, Richard Villalón y Carmina Cannavino, importantes cantautores peruanos, inició su nueva y actual faceta. Entre 1984 y 1985 continuó con el acompañamiento a reconocidos solistas y grupos del país.

Hasta que en 1986 participó como percusionista estable en el Festival Internacional CICLA que reunió a los más destacados músicos y cantantes latinoamericanos, entre los que figuraban Silvio Rodríguez, Pablo Milanes, León Gieco, Fito Páez, Mercedes Sosa, Gonzalo Rubalcaba, entre otros.

Ese mismo año viajó a España y México, para participar en la grabación de la primera grabación discográfica de Daniel «Kiri» Escobar, titulada «Hojarasca», bajo la producción de Alberto Cortez, y en la primera grabación discográfica de la cantante peruana radicada en México: Carmina Cannavino.

En 1987, integró la delegación musical y cultural «Perú, Hoy y Siempre», presentándose en recitales en las principales ciudades de Brasil, en una temporada de tres meses. Para entonces, la reconocida cantante Tania Libertad, ya había escuchado de su talento y la contrata para ofrecer una serie de presentaciones internacionales, entre las que figura el Festival de Varadero- Cuba 1988 y sesenta conciertos por toda la República Mexicana.

Debido a su versatilidad, en 1988 participó en el Festival Latino » Joe Papp», en la ciudad de Nueva York y Nueva Jersey, siempre al lado de Tania Libertad, hasta que regresa a Sao Paulo, en Noviembre del mismo año, para la presentación Discográfica de la última producción de Tania Libertad para el mercado Brasileño y Sudamericano, bajo la dirección del maestro pianista Cesar Camargo Mariano. Presentación realizada en el primer auditorio de América «Memorial de América Latina».

Su permanencia en Sao Paulo sirvió para compartir y acompañar al afamado grupo de «Músicos Populares Argentinos MPA «, dirigido por el maestro argentino Chango Farias Gómez, agrupación donde participaba el destacado guitarrista peruano Lucho Gonzáles, con quien también inicia una importante relación musical que los llevó a compartir diversos escenarios de América hasta la fecha.

De igual manera se presenta en el gran Estadio Brasileño «Mane Garrincha» en la ciudad de Brasilia, acompañando a la cantante Tania Libertad compartiendo escenario en esa oportunidad con el afamado músico brasileño Ivan Linz.

María del Carmen Dongo regresa al Perú en 1989 para realizar la grabación del disco » Landó de la Vida y Yo», con la más importante cantante de música negra del Perú: «Eva Ayllón»; a quien acompañó durante 10 años (1989 – 1999); realizando diversas giras fuera y dentro del País. Presentaciones dentro de las cuales resaltan: Brasil en el Memorial de América Latina y Puerto Rico con El Gran Combo de Puerto Rico, en la celebración de sus 25 años.

Simultáneamente a estas actividades, ha venido acompañando a los artistas más importantes de su país como: Eva Ayllón, Juan Castro Nalli, Elsa Maria Elejalde, Nancy Calisto, Julie Freundt, Leo Amaya, Fabiola de la Cuba, Cecilia Bracamonte, Félix Casaverde, Lucho Gonzáles, Jean Pierre Magnet, Orquesta Sinfónica Nacional, Kiri Escobar, Andrés Soto, Patricia Saravia, Georgi Bahía entre muchas otras agrupaciones vocales e instrumentales de diversos géneros musicales: Jazz, Latin, Pop, Rock , Música Brasileña, etc.

En Julio de 1997 fue invitada por la Universidad Nacional de Costa Rica para ofrecer clases maestras, realizadas en el Teatro Montes de Oca para la Universidad Estatal a Distancia, Agrupación Cultural Universitaria y Embajada de Perú.

En paralelo cuenta con 15 años de experiencia en la docencia, especializándose en Técnicas de Apreciación, Entrenamiento Auditivo, Entrenamiento Rítmico, y Técnica de la gama completa de Instrumentos de Percusión Latina y Sinfónica.

Por espacio de dos años estuvo a cargo de la Cátedra de Percusión Latina en la «Escuela de Música Antara»; dirigida por el Maestro Jorge Madueño.

Se encuentra realizando estudios de Orquestación y de Técnica Instrumental de Bajo Eléctrico.

Ejecuta toda la gama de Instrumentos de Percusión Latina y Sinfónica tanto acústica como electrónica, de las marcas Latin Percussion, Yamaha, Roland y otros.

Inició el año 2000, con una gira internacional nuevamente al lado de la importante intérprete Tania Libertad; temporada que se inició con la presentación en el mes de Febrero en el FIU FESTIVAL, Festival Internacional de Cine, que se realizo en la ciudad de Miami.

A la fecha, se encuentra de regreso en el Perú, luego de culminar la gira 2000 durante la cual se encontró radicando en la ciudad de México y realizó presentaciones con Tania Libertad y Armando Manzanero en toda la República Mexicana y en las ciudades de Venezuela, Puerto Rico, USA y finalmente en Panamá.

María del Carmen Dongo, culminó la temporada 2000 con el gran concierto UNICEF – «Tengo un Sueño», al lado de grandes intérpretes como Mercedes Sosa, Alejandro Lerner, Daniela Mercury, Aterciopelados, Rubén Blades, Margarita Rosa de Francisco entre otros.

María del Carmen Dongo, desde México, se avocó a la lucha por la paternidad, revalorización, difusión y promoción del Cajón Peruano en el mundo. Esta lucha ha tenido una de sus recompensas cuando se logró que el Instituto Nacional de Cultura del Perú, declarara al Cajón Peruano como Patrimonio Cultural de la Nación, en Agosto del 2001.

Posteriormente María del Carmen realizó una de las producciones mas ambiciosas de su carrera logrando reunir a los principales exponentes nacionales del instrumento y a las agrupaciones de promoción y difusión del Folklore Peruano mas importantes del país, en una Gran Celebración, en el Auditorio del Gran Parque de Lima por esta designación; donde subieron a escena mas de 100 Cajoneros y 16 de las mas reconocidas agrupaciones. A su vez se dio homenaje (en vida y póstumo) a los grandes maestros, pilares del patrimonio musical del Perú: Ronaldo Campos, Abelardo Vásquez y Eusebio Sirio » Pititi » y Carlos » Caitro » Soto de la Colina.

En la actualidad dirige a la primera agrupación de percusiones del Perú «MANO MADERA » con el espectáculo totalmente ideado y dirigido por ella titulado » EL CAJON ES DEL PERU «. Este espectáculo ha sido considerado en este año 2002 por la critica especializada como el espectáculo más completo de percusión, danzas y canto afroperuano; habiendo sido elegido por Promperú ( ente de gobierno que tiene como tarea el difundir la imagen del Perú en el mundo ), para su presentación en el Festival Perú Cultura que se realizó con éxito en Brasil – Río de Janeiro –Mayo 2002. De igual manera se presentó este mismo espectáculo en el II Encuentro de Rescate del Patrimonio Cultural de los Países Andinos- en la ciudad Patrimonio de la Humanidad – Santa Ana de Coro, país de Venezuela- Noviembre del 2001.

A la fecha ha participado como percusionista en mas de 30 producciones discográficas para distintos sellos nacionales e internacionales.

Se encuentra próxima a grabar 2 producciones discográficas: la primera » El cajón es del Perú » (puesta en escena del espectáculo llevado al disco) y la segunda de «Percusiones del Perú y del mundo» con la presencia de la influencia africana del Perú y Brasil como protagónicos además de otros países con la misma influencia.

Es miembro activo del Sindicato Nacional de Músicos del Perú, desarrolla su labor de docencia en la percusión de manera permanente en el centro cultural de la Universidad Católica del Perú y viene dictando clases magistrales en diversos países de américa latina : Costa Rica, Venezuela, Brasil y México a la fecha.

Los Centros Musicales

El primer centro musical fue el “Carlos A. Saco”, que tuvo su local en la Plaza Buenos Aires. De allí fueron Ascoy, Angel Monteverde y, entre otros, Manuel Garrido autor de la polca “Delia”, que popularizaron “Los Embajadores Criollos”. Siguió el “Felipe Pinglo”, fundado el 17 de mayo de 1936, y más tarde aparecieron el “Pedro Bocanegra”, que congregó a sus asociados –cito a Aurelio Collantes- “en una antigua pulpería de la esquina de la Mutua y la Ribera, que regentaba el chino Lam; la idea surgió de don Silvio Travers”; el “Tipuani” en la primavera de 1940, exactamente el 26 de setiembre; el “Musical Unión” (1939). De Juan Criado; el “Montes y Manrique”, de Abajo el Puente; y el “Carlos Valderrama”.

En 1944 actuaban en diversos centros musicales los hermanos Palacios, Filomeno Ormeño, “Las Criollitas”, los hermanos Govea, el trío conformado por García – Barraza – Parras, Jesús Vásquez, Lucho de la Cuba, Alcides Carreño, Nicolás Wetzell, Adela Garza, “Los Trovadores del Perú”, Delia Vallejos, el Dúo Costa- Monteverde, “La Limeñita y Ascoy”, y “Los Chalanes”. Así mismo el Conjunto “Pancho Ferreyros”.

Ya habían alcanzado cierta popularidad. “La Crónica”, en la edición de la mañana del 1 de Noviembre de 1944, dio cuenta de la celebración del “Día de la Canción Criolla” en el “CARLOS A. SACO”, situado en la esquina de Los Naranjos y Acequia de Islas, en los Barrios Altos. Asistió el presidente de la república Manuel Prado, quién fue recibido por los miembros del comité ejecutivo de la institución, Juan Manuel Carrera y el diputado Luis Felipe Andrade. La Plaza Buenos Aires había sido iluminada especialmente.

¿Qué era el “Carlos A. Saco”?. Quizá la respuesta podría ser lo que, al correr de la pluma, sin la urgencia de cumplir una comisión de trabajo, escribió un redactor de “La Crónica” (26-06-1945, ed. De la mañana), aunque sin suscribir su nota: “Ahí en los salones del Centro, se hace música, se charla. Se habla de todo: de música, de belleza, de todas esas cosas que llenan el espíritu y le dan a la vida una razón. Los hombres que allí se reúnen, aman la música sobre todas las cosas y poseen la sinceridad de los que sienten el arte y comprenden la vida de distinta manera que los demás hombres y por eso disculpadores y buenos”.

CALLEJON DE UN SOLO CAÑO

Vals peruano

Victoria y Nicomedes Santa Cruz

Al dulce bordonear de las vihuelas

hoy dia se estremece como antaño

el viejo callejon de un solo caño

con el repiquetear de castañuelas

// Y siguen las guitarras con sus trinos

quitando el sueño a todos los vecinos

// Alegre taconear hace crujir el cuarto 16

a la voz varonil, de un buen cantor que con sabor

en pleno jaranear pide un cajon antes de amanecer

Y empieza la sabrosa marinera…..// (Bis)

ACERCATE AL PERU

Vals peruano


Ariel Ramírez – Música
Félix Luna – Letra

Acércate cholito
tan pronto ya verás
será para contar

Iremos de la mano
contemplando las bellezas
y las fantasmagorías
de la Lima colonial.

Es claro que estarán
el puente y la alameda
recuerdos de un Perú
bonito de evocar

Pero también verás
un horizonte iluminado
por una madrugada
que ya nada detendrá

Ven pronto que esto sí
merece verse aquí de cerca
un pueblo que renueva
de los Incas el solar

Y en el costado mismo
de la América que crece
su esperanza ya estremece
con su canto popular

Ven pronto que un Perú
recién nacido ya te espera
hay un reflejo nuevo
en la sierra y en el mar

Con aire jaranero
de vals criollo y marinera
compañero, compañera
te esperamos por acá.

Acércate al perú
ven pues, no te demores,
que hay mucho para ver
y para imaginar

En un vagabundeo
de callejas y balcones
una magia de otro tiempo
a tus ojos se abrirá.

Sabrás de aquel virrey
que amó a la Perricholi,
contar su viejo amor
a orillas del Rimac

Pero desvaneciendo
aquellas sombras del pasado
hay un Perú que aguarda
tu visita fraternal

Ven pronto que esto sí
merece verse aquí de cerca
un pueblo que renueva
de los Incas el solar

Y en el costado mismo
de la América que crece
su esperanza ya estremece
con su canto popular

Ven pronto que un Perú
recién nacido ya te espera
hay un reflejo nuevo
en la sierra y en el mar

Con aire jaranero
de vals criollo y marinera
compañero, compañera
te esperamos por acá.

Los autores del vals «Melgar»

El Vals «Melgar» es una especie de himno popular de los arequipeños, el cual le pertenece a Benigno Ballón Farfán y Percy Gibson, a quienes, en esta oportunidad, me referiré brevemente.
Benigno Ballón Farfán
El compositor, director, arreglista y cantante Benigno Ballón Farfán nació el 13 de febrero de 1892 en Arequipa, en el tradicional barrio de San Lázaro, en el Callejón de Los Cristales No. 106. San Lázaro es el barrio arequipeño más antiguo por lo que Ballón Farfán estuvo rodeado de la tradición arequipeña desde su nacimiento.
Desde niño sintió una gran afición por la música aprendiendo, primero, a tocar perfectamente el rondín. A los doce años dominaba muy bien la guitarra y el laud, luego aprendería los secretos del piano. Con tan sólo 15 años ya era un músico experto y a los 20 años era el músico más popular de Arequipa. A la edad de 22 años ya dirigía su propia orquesta.
Cuando en 1907, a la edad de 15 años, viaja a Bolivia para descansar y recuperar su salud, tenía como compañía unos versos del poeta Percy Gibson, así que él, que ya era un músico experto, añorando su tierra lejana le pone música a los versos de Percy Gibson y empieza a nacer así el vals «Melgar», en parte.
Ya en Arequipa, y en plena juventud, escribe los versos de la tercera parte del vals «Melgar» por lo que dicho vals fue compuesto en su primera y segunda parte con la letra del poeta Percy Gibson, estando en Bolivia, y la tercera parte en Arequipa con letra del propio Benigno Ballón Farfán.
Se casó 3 veces, enviudó dos veces y llegó a tener 15 hijos. Su obra musical bordea los 280 entre zarzuelas, música clásica, religiosa, arreglos de yaravíes, fox-trot peruanos, canciones escolares, marchas, himnos, carnavales, pampeñas, yaravíes, marineras y valses.
Falleció el 12 de julio de 1957 en Arequipa. Se encontraba muy pobre por lo que el doblado de campanas de la Blanca Ciudad, anunciando su partida, pareciera que quisiera repetir lo que decía Ballón Farfán en su vals «Melgar»… «Blanca ciudad, / de eterno cielo azul, puro sol, / montañas de mi lar, donde nací, / en donde me crié para amar. / Aquí dejo mis sueños, / aquí dejo mi amor, / aquí dejo mis sueños, / aquí dejo mi amor. / Aquí dejo mis lágrimas / de eterno desconsuelo / porque mi estrella triste / fue cruel…»
Jorge Antonio Percy Gibson Möller
El poeta Jorge Antonio Percy Gibson Möller nació el 13 de abril de 1885 en Arequipa. Se le llegó a conocer solamente como Percy Gibson. Estudió en el Colegio Nacional de la Independencia Americana, en Arequipa.
Desde niño sintió afición por los deportes siendo el fútbol el que lo atrajo, llegando a jugar por el Club Atlético Arequipa. En 1904 empezó a firmar sus primeros versos con el seudónimo «Pg». Colabora también con la revista «Cultura». Usó el seudónimo de «Jacobo Dalevuelta» en «El Aquelarre» de Arequipa en 1916.
Su creación poética «El Gallo» es la que más se recuerda. Al respecto dice Luis Alberto Sánchez en Panorama de la Literatura del Perú (Lima, 1974): «Gibson no logró sobresalir por su tono rural, sino por el clamor bélico de ‘El Gallo’, composición muy celebrada, pero acaso menos significativa que su etapa posterior de sonetos irónicos, olientes a fogón de picantería arequipeña, y de églogas escritas en sonetines armoniosos y delicados. Gibson surgiría después, con los colónidas».
Entre sus obras destacan: «Evangelio democrático», «Cantos gregorianos», «Gobelinos de Granada», «Jornada heroica», «Trompetería en tono mayor al 2 de mayo», «Carta al señor William Belmont Parker», «Sátira contra un proyectado diccionario de peruanos contemporáneos», «Coca, alcohol y música incaica», «Quosque Tandem», «Cosas de la era actual», «Don Pío Baroja, el canónigo Ostolaza y Poncio Pilatos», «Luz increada», «El pensamiento creador» y «Yo soy».
Percy Gibson es el padre de Doris Gibson, fundadora de la revista «Caretas». Falleció el 5 de setiembre de 1960 en la ciudad de Bieleffeld, Alemania, pero su nombre, al igual que el de Benigno Ballón Farfán, ha quedado grabado en la memoria y los corazones del pueblo arequipeño por sus maravillosos versos del vals «Melgar».
Dario Mejia
Melbourne, Australia

P.D.
Datos biográficos proporcionados por Dante E. Zegarra López, autor del Diccionario Histórico Biográfico de Arequipa y Subdirector del diario «Arequipa al Día».

LA CANCION DEL CARNAVAL

(Polka)
Letra: Filomeno Ormeño

¡Todos a reír y a gozar!
¡Todos a gozar del Carnaval!
Marcaritas, vamos a danzar
con ritmo triunfal.

Alegremos Lima virreinal,
nuestras reinas se divertiran
y sus risas nos animarán
en el Carnaval.

¡Carnaval, Carnaval!,
es el grito general.
¡Carnaval, Carnaval!,
de alegría sin igual. (bis)

Lucha Reyes

Lucha Reyes
Lucha Reyes

Nació el 19 de julio de 1936 en un hogar humilde. Su verdadero nombre era Lucila Sarcines Reyes. Su padre don Tobías Sarcines, murió cuando Lucha tenía apenas seis meses de nacida. Con la desaparición de su progenitor llegaron las penurias económicas al hogar de doña Lucila Reyes que estaba integrada por 16 niños. Se dedicaba al oficio de lavandera, pero los ingresos no alcanzaban ni siquiera para cubrir las necesidades básicas.aunque vivió varios años en el Callao, al fondo de la calle Marco Polo, cerca de la Mar Brava. Su niñez fue casi una tragedia, tanto que para sobrevivir trabajó hasta de «canillita».

La familia de la pequeña Lucha Reyes, ocupó un cuarto en el callejón del fondo de la calle Mercedarias. Un recinto famoso en donde se reúnen cantores y guitarristas de los Barrios Altos. Las jaranas son frecuentes y muchas veces terminan en peleas. Allí se congregaban Felipe Pinglo, «El Cholo» Nicolás, Pedro Espinel, «El Mono» Olivo, Reynaldo Adrianzén, Samuel Joya, los hermanos Zapata y otros. En ese ambiente de entreveros, Lucha reyes fue saturando su espíritu con las melodías criollas de antaño. La madre de Lucha Reyes enfermó y tuvo que dejar de lavar ropa porque sufría frecuentemente de fiebres y dolores musculares. Esta situación determinó que todos los días mendigara un poco de comida en un convento.

Surgió en «El Sentir de los Barrios», un programa que se propalaba por radio «El Sol». Cuando por sus cualidades de cantante empezó a abrirse camino, la «bautizaron» con el nombre de «La Morena de Oro». Solía presentarse en los restaurantes «El Parral» y «El Palmero».

Cuando su madre logró recuperar la salud, consiguió internarla en el convento Buen Retiro, de las Madres Franciscanas, donde permaneció por espacio de ocho años. Al evocar su estadía en el convento solía decir: «Allí supe ver la vida desde un plano más humano y cristiano. Estudié hasta el tercer año de primaria y por otro lado aprendí costura y otros trabajos manuales… El afecto y el apoyo moral de las religiosas moldearon mi carácter y me prepararon para afrontar con entereza el infortunio y las adversidades. El día de la despedida lloré mucho porque tenía buenas compañeras y me había acostumbrado a la tranquilidad conventual».

La mañana de su muerte, se levantó a las seis y media de la mañana. Su adolorido compañero de la última etapa, Ausberto Mendoza, cuenta: «Ella estaba mal de la vista. Yo le hacía de todo, hasta la pintaba. Me dijo: hoy día me vas a poner bien bonita, porque es el día de la canción criolla. Me voy a poner este vestido rojo, porque soy bien peruana carajo».

«Amaneció bien lisurienta. En el auto, cuando íbamos a la misa de la Canción Criolla en la Sociedad de Actores», le dijo al chofer de su auto: oiga tío, no me ponga radioteatro, carajo. Póngame música criolla… De repente, le dio una palmada en el hombro. Hizo una leve mueca. Después de otras dos palmadas, y estas palabras finales: ¡Ay, Dios!».

No la venció la tuberculosis (curada a tiempo). Murió de diabetes que había envejecido prematuramente sus arterias y produjo un paro cardiaco. Su entierro fue un río de voces y llanto de gente humilde.

Su música ha sido reeditada en varios CDs editados por el sello Discos Hispanos del Perú, bajo los siguientes títulos: «La morena de oro del Perú», «Siempre Criolla», «Una carta al cielo» y «Mi última canción».

Murió el 31 de Octubre de 1973. Lucila Sarcines Reyes se fue cuando estaba en la cumbre de la popularidad. Sus más aplaudidas interpretaciones fueron los valses «Regresa», de Augusto polo Campos; «Tu voz», de Juan Gonzalo Rose; «Como una rosa roja», de María Gladys Pratz; y «Mi última canción», de Pedro Pacheco.

Paco Maceda

El alma de Los Kipus

Podrán cambiar las voces femeninas, pero las canciones de Los Kipus seguirán siendo las mismas mientras Paco Maceda pueda seguir dándole a la guitarra, instrumento que ha acompañado al músico norteño durante 42 años pródigos en alegrías, y también en frustraciones.

«Estoy tan decepcionado… pero no de mí país, sino de las autoridades». Paco Maceda se pone serio y sus manos detienen los arpegios en seco. Aún está fresco el cierre de lo que pretendió ser La Casa de Los Kipus, un local en la Av. Del Ejército que permitiría el lucimiento de ellos y de nuevos valores del criollismo, y eso sigue amargando su generalmente feliz existencia.
«Invertí 20 mil dólares y no pude recuperarlos porque nunca tuvimos regularidad. Se nos negó la licencia, los vecinos se quejaban, y los municipales nos ëvisitabaní todos los días», se queja.
Luego de liberar sus demonios, don Paco vuelve a acariciar la guitarra, y mientras conversa va arrancando un fondo musical que invita a la nostalgia, pero también a materializar ese conocido lema criollo según el cual al que toca y al que canta, se le seca la garganta.
«Eso sí que no, yo no tomo ni fumo óaclara de inmediatoó. Cuando le comuniqué a mis padres que quería ser guitarrista, les dije que sería como trabajo. Yo ensayaba de seis a ocho horas diarias y he impuesto un estilo a base de la investigación».
La referencia es directa a su adolescencia, cuando decidió descolgar la guitarra que se empolvaba en la sala de su casa piurana para ver qué se podía hacer con ella. Logró domarla al oído, pero quería más. Oyó hablar del manual ëAprenda a tocar guitarra en quince días», lo consiguió y no paró hasta hacer realidad en él el titulito ese. «El resto vino con estudios de piano. Aprendí a leer música y a descubrir el gusto por las blancas y negras… me refiero a las notas, eh. Cuidado que mi mujercita vaya a pensar mal».
Al lado de él está, precisamente, la señora Gladys. Riendo con sus ocurrencias, tal como lo hace desde hace 35 años, cuando conoció a don Paco como líder de Los Kipus y decidió acompañarlo en su trayectoria por los escenarios del Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia e incluso México. Bueno, acompañarlo es sólo un decir, pues ella prefería esperar en casa.
«Siempre me he quejado de mi mujer ósostiene don Paco con inusitada picardíaó. Al quedarse, ella me obligaba a bailar con mujeres que yo ni conocía… tremendo sacrificio el que uno hace, pero así es la vida del artista. Y fíjese, ahora sí me está acompañando, no me deja… a estas alturas de mi vida, ya para qué».
La anécdota pone sabroso a don Paco, y con ganas de puntualizar algunas cosas. Dice que él empezó hacia 1955, cuando acompañó con su guitarra a Luis Abanto Morales en la grabación del emblemático valse ëNunca podrání, pero que recién su carrera se consolidó hacia 1959, como guitarrista de Irma y Oswaldo cuando éstos recorrían el país haciéndose llamar el dúo Penta.
Fue en medio de esas giras, en agosto de 1959, que a don Paco se le ocurre proponer a Genaro Ganoza (un guitarrista norteño como él y dueño de un hermoso falsete) buscar una primera voz femenina para conformar un trío. La elegida fue Carmen Montoro, y ëPor qué sigues llorandoí el primer valse que grabaron para Iempsa.
Lo curioso es que, por tener sus canciones un estilo muy cercano a los pasillos, mucha gente pensó que se trataba de un grupo ecuatoriano. La confusión se hizo mayor cuando, a principios del 60, llegó a Lima un caza talentos mexicano diciendo que había escuchado en Quito a un trío que bien podría gustar en el mercado azteca. Grande fue la sorpresa de los empresarios del espectáculo limeño, entre ellos los directivos de Iempsa, cuando el ilustre visitante dejó escuchar la grabación que había traído y empezó a sonar una canción de Los Kipus.
«Nosotros estábamos en Colombia órememora don Pacoó, pero se armó tal alboroto en Lima que nos trajeron de inmediato y apenas llegamos nos llevaron con guitarras y todo al Rosita Ríos, el mejor local criollo de entonces. No entendíamos nada hasta que nos dijeron que teníamos que grabar urgentemente ëRosa Tí y ëAnsiasí. En cierto modo eso fue bueno, porque esas dos canciones nos abrieron las puertas».
Y vaya que así fue. Durante toda la década del 60 y del 70, Los Kipus recorrieron el interior del Perú y los países vecinos como parte de una caravana promovida por el propio don Paco. «Apenas aprendí el negocio, decidí hacer empresa y organizaba dos o tres giras al año llevando a artistas como Julio Jaramillo, Los Arriagada, Los Embajadores Criollos y Tania Libertad, a los cuales sumábamos un folclorista de la zona», detalla.
Por entonces, las actuaciones se realizaban en teatros y auditorios de radio, y los viajes ósalvo a Iquitosó se desarrollaban por tierra durante casi un mes. En todos los lugares los recibían con expectativa, pues sus canciones habían conseguido identificación absoluta en el gusto popular. «Es que Los Kipus cantan lo que vive el pueblo… ¿quién no está enamorado o ha sufrido un desengaño?», enfatiza don Paco añorando las épocas en las que competía sanamente con otros grupos de calidad, como Los Romanceros, Los Embajadores Criollos, Los Cholos y Fiesta Criolla.

Tocan a la puerta y nuevamente las manos de don Paco descansan. Ingresa una jovencita que es todo sonrisas y doña Gladys se encarga de presentarla: «Ella es Elizabeth Panchano, la nueva cantante de Los Kipus». La muchacha saluda tímidamente y pide permiso para seguir acicalándose antes de la sesión de fotos. Yo aprovecho para preguntar por qué Los Kipus ha tenido tantas (casi 18) primeras voces.
«Un comité de la disquera evaluaba la pegada de las canciones, y cuando éstas bajaban me decía: ëPaco, se necesitan cambiosí. Era doloroso, pero por suerte muchas veces la salida de una cantante coincidió con sus aspiraciones de hacer carrera como solistas, y al final les iba bien».
En ese sentido, don Paco recuerda a todas con mucho cariño. «Los Kipus de ayer es lo mismo que Los Kipus de hoy», enfatiza, y pone como ejemplo el hecho que las miles de personas que los aclaman en los conos o en provincias no distingan que Pilar Valdivia fue la que impuso ëYo perdí el corazóní, o que Zoraida Villanueva provocara delirios con ëPerdisteí; y explica que si Eva Ayllón es la que tal vez esté más identificada con el grupo, es porque hoy ella sigue cantando los temas que alguna vez interpretó siendo parte del trío, como ëCariñitoí, ëNada soyí y ëHuye de míí, entre otras.
Nuevamente tocan a la puerta. Esta vez llega Víctor Meléndez (44) y es don Paco quien lo presenta como quien ocupa el lugar (momentáneamente) de don Genaro. De pronto hay dos guitarras sonando y Elizabeth también ya está lista. Las fotos empiezan y, a modo de ensayo, tocan ëTu alma y la míaí, un valse nuevo que demuestra la vigencia del sonido de Los Kipus, y que fue grabado en Miami durante su estancia en los EEUU.
«Mi familia y yo nos fuimos en el 92. Allá me junté con Genaro y con una voz femenina viajamos por casi todos los estados, incluso algunos que otros artistas no visitan. No se imagina cómo lloran los peruanos cuando tocamos ëMelgarí o ëMi lejaníaí, un valse que compuse para los que añoran su tierra».
Terminan de tocar y don Paco ha dejado ya de renegar con todo lo que le está sucediendo desde que decidió regresar al Perú, como si seguir dando vida a Los Kipus fuera una manera, también, de seguir respirando, e incluso de recuperar el optimismo (aunque ahora la televisión lo ignore, e incluso a veces lo dé por muerto). Es que la crisis económica y la indiferencia oficial podrán haberle cerrado la peña y estancado un negocio de duplicadora de discos compactos, pero aparentemente no podrá doblegar su afán de seguir haciendo lo que mejor sabe: ser el alma de Los Kipus.

Juan Alvarez

 

Se fue la guitarra de Tumbes
Integrante del trío los Kipus, Paco Maceda falleció a ayer víctima del cáncer. Sus restos mortales serán sepultados hoy, a las 3 p.m., en los jardines de la paz.
El 8 de mayo iba a recibir un homenaje
Justo cuando se le preparaba un gran homenaje, que iba a tener lugar el 8 de mayo próximo en el Parque de la Exposición, falleció ayer el guitarrista, cantante y compositor tumbesino Paco Maceda víctima de un cáncer al hígado.

Su deceso se produjo en el hospital Rebagliatti donde, en diciembre último, había superado un estado de coma. Tenía 78 años de edad. Hoy sus restos mortales serán sepultados, a las 3 p.m., en el cementerio Los Jardines de la Paz. Dos de sus hijos, que viven en el extranjero ya están en Lima. Por otro lado, la Asociación Peruana de Autores y Compositores del Perú (Apdayc), representada por José Escajadillo y Alejandro Lara, entregó a su viuda tres mil soles para ayudar en los gastos del sepelio.

Maceda, quien aprendió a tocar la guitarra siguiendo las indicaciones de una barata guía de enseñanza, se inició profesionalmente en 1955 formando con Lucho Barrios y Modesto Pastor el trío «Los Incas», que duró muy poco. Después acompañó a Luis Abanto Morales en la grabación del vals «Nunca podrán», de Adalberto Oré Lara, en la disquera Iempsa, y se convirtió en guitarrista del dúo «Irma y Oswaldo».

Fue en 1959 que le propuso a Genaro Ganoza (guitarrista y cantante también norteño (para buscar una primera voz femenina y formar el trío «Los Kipus». Fue así que eligieron a Carmencita Montoro, con la que grabaron el primer disco «Por qué sigues llorando». Sin embargo, el éxito recién llegó cuando grabaron «Rosa Té» y «Ansias», dos temas que habían triunfado en un festival de composiciones criollas.

«Los Kipus» recorrieron todo el Perú y algunos países vecinos. Su fama creció al extremo que despertó el interés en México, que envió un representante que creía que se trataba de un trío ecuatoriano. Aclarada la confusión, Maceda, Carmencita y Ganoza fueron contratados para actuar una temporada en México, donde hicieron televisión y grabaron un disco larga duración para el sello Musart.

A través de los cincuenta años de existencia que tiene «Los Kipus», ha ido variando periódicamente su primera voz femenina y así han integrado el trío en diferentes momentos cantantes como Eva Ayllón, Charito Alonso, Zoraida Villanueva, Zenobia (la esposa de Lucho Barrios), Pilar Valdivia, etc.

Antes de enfermar gravemente, Maceda había venido actuando con Elizabeth Panchano y Víctor Meléndez, y con ellos grabó el disco compacto «Los Kipus Siglo XXI». Cuando ya no podía actuar, Maceda informó que su hijo, que tiene su mismo nombre, lo reemplazará dentro del trío que continuará en actividad.

Alfredo Kato

*** Fuente: El Comercio, Sábado 24 de Abril del 2004

El Cóndor Pasa

La melodía Peruana más conocida a nivel mundial.

Compuesta por Daniel Alomias Robles

(Quechua) – idioma Inca

Yau kuntur llaqtay orgopy tiyaq
Maymantam gawamuhuakchianqui,
kuntur kuntur.
Apayllahuay llaqtanchikman,
wasinchikman chay chiri orgupy,
Kutiytam munany,
kuntur kuntur.

Kuzco llaqtapyn plazachallampyn suyaykamullaway,
Machupicchupy Huaynapicchupy purikunanchiqpaq.

El Cóndor pasa

(Castellano)

Oh majestuoso Cóndor de los andes,
llévame, a mi hogar, en los Andes,
Oh Cóndor.
Quiero volver a mi tierra querida
y vivir con mis hermanos Incas,
que es lo que más añoro,
Oh Cóndor.

Espérame en Cuzco, en la plaza principal,
para que vayamos a pasearnos a Machupicchu
y Huayna-picchu.

La Marinera Serrana

La Marinera Serrana
La Marinera Serrana

Por: Carlos Chinchayan C.

La marinera tiene dos formas de interpretacion claramente diferenciables la de la Costa con música mas alegre y de ritmo, y la de la Sierra de ritmo musical mas lento, en cuya coreografia prima el señorío.

Pensamos que dentro de las marineras serranas, la puneña que es preludio obligado de la pandilla tiene una personalidad propia.

Es la expresion mas cabal del modo de ser, sentir, amar y divertirse de los puneños, se baila en Carnavales, lo que hace que estos sean ansiosamente esperadas durante un largo período lleno de preparativos, la fiesta dura 8 dias, las pandillas llenan de luz y colorido las calles de la ciudad. Bailada primitivamente por la cholada o por las cholas y señoritas en busca del amor, ha llegado a todos los niveles sociales.

La coreografia extensa complicada y muy elegante con múltiples y variadas figuras, se ejecuta por parejas que danzan alegremente a la voz del varon de la primera pareja, que recibe el nombre de » BASTONERO «.

Debemos considerar la identificación característica de los diferentes pueblos de la sierra sur del Perú llegando a tomar algunas pequeñas diferencias en la ejecución de nuestra Marinera, hoy podemos apreciar valiosas expresiones que se difunden como Marinera Ayacuchana, Marinera Arequipeña, Marinera Cusqueña, y otras que sin perder la esencia de nuestro Baile Nacional nos muestran el mensaje de amor, coloquio y enamoramiento con la gracia, elegancia y coquetería de la mujer peruana, acompañada por un varón galante y conquistador.