PROMESAS

de Manuel Quintana Oliveros
«El Canario Negro»

Yo oí en los intersticios

de su cráneo ya disuelto

batir sus leves alas

el soplo nocturnal.

Y súbito en las rocas

la vibración de un eco

lo mismo que el preludio

de un cántico nupcial.

Quiés sabe qué promesas

dejó en su seno trunco

me dije contemplando

tan trsite solución.

Y el viento parecía

que suspiraba trunco

Promesas nunca mueren

si son del corazón.

Enviado por Walter Huambachano

Del Callejón a la Quinta

Vals
de César y Victoria Santa Cruz

Todo deviene nada permanece

las tradiciones reviven cosas de ayer

y al embrujo de las reminiscencias

cobran encanto intentando renacer

Solar muriendo diste paso a la quinta

hoy no hay portera ni alambre para tender

y tus cifras cambiaron por letras

y hasta el caño tiene doble V

A la humilde quincha

reemplazo el ladrillo

y su arrogancia no entendió

la confidencia del bordón

las criollas fiestas en el vecindario

tapa la antena de un gran televisor

Callejón de barrio tu mil quitasueños

yacen marchitos a la sombra de un rincón

sin rumor surgiran

las quintas con sus pretensiones

tu eras sincero mi viejo callejón

Enviado por: Mercedes Mendoza

NUESTRO SECRETO

(Vals)

Autor: Félix Pasache

Este secreto que tienes
conmigo nadie lo sabrá.
Este secreto seguirá
escondido una eternidad.
Yo te aseguro nunca diré
nada de lo que pasó;
y no te preocupes,
que todo lo nuestro
queda entre tú y yo. (bis)

Nadie sabrá que tu pecho
juntito al mío ha latido,
que disfrutamos instantes
de fascinante dulzura.
Nunca diré que hubo noches
que te adoré con locura,
nadie sabra que en tus brazos,
borracho de amor,
me quedé dormido. (bis)

RENACIMIENTO

(Vals )

Buenaventura Muñoz

El evocar, el hilvanar retazos del pasado

Es como retornar retroceder así el ayer

En la ilusión mental que atrofia la imaginación

Veo mi vida incierta noches de bohemia

mi antigua ilusión

Tuve artísticos afanes pulsee la guitarra

en complicidad con ella me atrajo la farra,

dueño de una joven voz en el barrio apreciada

fui trovador obligado de la muchachada

hoy que travieso el invierno de mi edad madura

es mi anhelo retornar pues mi ilusión perdura

pero envejeció el trinar del jilguero abatido

por los años y sumido me hallo en el olvido

Como un fantasma de mi voz

que hoy se encuentra extinguida,

quiero mi ayer volcar

en un vals para así

sentirla revivida.

Será el avatar

de este criollo corazón

que al morir su cantar

renace a la bohemia

en la composición.

Tuve artísticos afanes, pulsé la guitarra,

en complicidad con ella me atrajo la farra,

dueño de una joven voz en el barrio apreciada,

fui trovador obligado de la muchachada.

Hoy que atravieso el invierno de mi edad madura,

es mi anhelo retornar pues mi ilusión perdura,

pero envejeció el trinar del jilguero abatido,

con los años y sumido se halla en el olvido

Enviado por: José Antonio «El Chalan»

Nada Soy

Vals

Nada soy sin tu cariño nada soy

Nada soy sino te tengo nada soy

Me enseñaste a quererte con delirio

hoy mi vida es un martirio si no estas mas junto a mi

te busque por todas partes te busque

y al no poder encontrarte te llore

que dolor siento en mi pecho hay que dolor

te olvidaste de tu amor y hoy no viviras en mi

Te fuiste sin motivo de mi lado

lloro mi corazon sacrificado

el ser que a ti te quiso con pasion y que te dio su amor,

no tiene la dulzura de tus besos

tampoco la ternura de tu amor

ahora nada soy sin tu cariño, nada soy (bis)


	

PINCULLO – pinkillo – pingullo

Descripción:

Posee canal de insuflación, la dimensión del instrumento varia entre los 30 y 40 cm de largo; posee seis agujeros destinados a su ejecución. Su estructura es similar a la Quena, pero en la abertura superior lleva una boquilla semejante a la flauta dulce. Consta de 7 agujeros y de ejecuta en forma casi vertical. En la parte superior lleva otra abertura para armonizar, es uno de los instrumentos musicales más completos y cumple funciones similares a las de las quenas.

Clasificación:

Aerófobo con canal de insuflación

Construcción:

Flauta con canal de embocadura constituida por una caña cuyo extremo superior se corta a bisel para formar la embocadura, mediante un pequeño taco de madera o cera que se le coloca en su interior, para formar el canal.

Historia y funcionalidad:

Se ejecuta en las festividades religiosas de la Virgen de la Peñas de Livilcar y en la Tirana, las bandas instrumentales de las cofradías danzantes usan Quenas y Pincullos de tamaños mayores que los comunes.

Origen:

Es quechua y Aymará.

Dispersión:

Después de la Quena es el aerófobo mas popular del norte de Chile y del área de influencia Andina.

 

EL PINKILLO:

También llamado pinkullo o pingullo (foto de la derecha), dependiendo del país donde se ejecuta; es ya una flauta mestiza, es decir inventada después de la llegada de los españoles a la región andina, y hecho a semejanza de las flautas dulces barrocas.
Esta flauta se cree que es también ecuatoriana, sin embargo su difusión alcanzó a otros países como Perú, Bolivia e inclusive Argentina.
Su peculiaridad principal es que cuenta ya con la embocadura de las flautas europeas, pero conserva la afinación original de las quenas, la embocadura de referencia permite una mejor administración del aire, y el sonido que se obtiene; aunque ,menos potente, es mucho más dulce y exacto.

Se construyen regularmente de bambú, pero ya hay algunos en el mercado de madera o metal.
Los tamaños en que se pueden obtener son tres: el normal (a la derecha en la foto), el chico (a la izquierda) y uno más llamado trifónico, pues solamente sirve para acompañar a otro pinkillo con «latigazos» (sonido de tres notas consecutivas tocado rápidamente), que en la actualidad está cayendo en desuso.

El pinkillo normal se encuentra afinado en la misma escala que las quenas y el pinkillo chico se encuentra afinado en la escala de Do iniciando su tono más grave en Re, ambos pinkillos se ejecutan de la misma manera que las quenas.
Este instrumento se usa mucho menos en la música andina que las quenas; probablemente por la disminución de su potencia en la salida del sonido, sin embargo la posibilidad de administrar la cantidad de aire que se le insufla, permite ejecutar melodías más complicadas.
Muchos puristas de la música andina prefieren usar la quena que el pinkillo, quiza por motivos de su origen o por la dificultad implícita de la ejecución de la quena, sin embargo es un instrumento que vale también la pena disfrutar.

MARIO CAVAGNARO

Más allá de sus actividades, tan ligadas al ambiente músico-cultural, la vida de MARIO CAVAGNARO LLERENA. es tan sorprendente que, si guardáramos todas y cada una de sus aficiones y realizaciones, al abrir una imaginaria caja, habríamos abierto iUna Caja de Sorpresasl.

Nacido en la Ciudad Blanca, fue criado en Lima, e instruido en el Colegio de los Padres Salesianos.

Mario -primera sorpresa- no se llamaba así, su nombre real era Miguel Angel. Desde niño se caracterizó por su entusiasmo y, si bien es cierto, no era ‘el mejor deportista del Colegio’, su espirítu de liderazgo lo llevó a luchar por los justos intereses de las mayorías: es así, como tendríamos, en estas breves lineas, que recordarlo como uno de los más combativos defensores del DERECHO DE AUTOR. Con él, entre otros autores y compositores, hace, ya, algunas décadas surgió la APDAYC y, a pesar de haber sido el último Presidente de la Sociedad Peruana de Autores y Compositores (SPAC), se nos «escapó» un día siendo, nuevamente, miembro de excepción de la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), donde, nuevamente, junto a otros connotados creadores, reunieron a lo más representativo del gremio autoral.

En 1949. había egresado de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Poco tiempo después, la publicidad, la radio: los medios de comunicación lo habían capturado para participar de, en y con ellos. Fue así como llegó a una empresa discográfica y su nombre pasaría, rápidamente, a engrosar la lista de grandes difusores de la música del Perú, Podríamos decir que en la profesión de Productor Discográfico, la calidad de Realizador,se instauró nuestro país, con MARIOCANARO LLERENA.

Si bien es cíerto que sus inicios en la música fueron como músico saxofonista y luego como compositor de canciones de ritmos foráneos, como su inolvidable OSITO DE FELPA interpretado por muchas extrellas internacionales de la canción, e incluso llevado al cine («Concierto de Amor » por Rosita Quintana ) el gran Salto a la consagración como autor-compositor de género criollo, lo da con LOS TROVADORES CRIOLLOS (Jorge Pérez y Lucho Garland), cuándo en los primeros ¡cincuenta, viste de gala el argot juvenil de nuestras costasy asi con la deliciosa REPLANA – bien definida por Jorge » El Cumpa» Donayre Belaúnde, como el aporte hecho neologismo,de los jóvenes criollos al idioma Español, escribe preciossas melodias con letras, algunas veces costumbristas (CARRETAS AQUÍ ES EL TONO, CABEZA DE CLOROFILA, etc, de alto contenido de dramático (YO LA QUERIA PATITA, CANTAME ESE VALS PATITA; TE HAN VISTO POR ORRANTIA, etc)

Paralelamente, el dúo de Pérez y Garland popularizas, otras composiciones de Cavagnaro, escritas, IiteraImente en términos comunes: pero, con la vena poética del arequipeño (MALA MUJER, por ejemplo). LA HISTORIA DE MI VIDA, DEBEMOS SEPARARNOS, DOS AÑOS, EN VANO,EL ROSARIO DE MI MADRE, LIMA DE OCTUBRE y tantos etcéteras, cuantos puedan ser escritos describirían la prolifica carrera del autor, a quien cantaron, entre otros, Los Pafichos, Armando Manzanero, Olga Guillot, Julio Jaramillo, Maria Dolores Pradera, Palmenia Pizarro, Olimpo Cárdenas, Daniel santos, La Sonora Matancera, Celio González, Raúl ShowMoreno, Rolando Laserie, e incluso » La voz » Héctor Lavoe, quien grabó EMBORRACHAME DE AMOR, recientemente regrabado por el panameño Basilio LA PRIMERA PIEDRA que, inicialmente,fuera interpretada por pepe Miranda, en versión de Celio González llegó al Primer Lugar del Ranking Latino,en New York y Miami

A pesar del logro de escucharse interpretado por tantos cantantes extrangeros,MARIO CAVAGNARO LLENERA enarbolaba el orgullo de haber sido acertado por los grandes cantores y cancionistas del Perú, quienes engrandecierón sus composiciones y que hicieron conocidas : » Gracias a ellos-decia Mario,refiriendose a los intérpretes peruanos, mis canciones se hicierón conocidas por los extrangeros que se daban una vuelta por el Perú.

Fue director y actor teatral,animador y maestro de ceremonias,director de la orquesta (La Sonora Sensación) y desde 1990,sumó a sus actividades artísticas, la carrera de cantautor que lo llevo desde esta LIMA MODERNA,su querida LIMA DE NOVIA, a los Estados Unidos,Argentina,Chile y México.

Un día antes de su inexorable partida,había estado conduciendo un canal de cablesu programa AVANZADA CRIOLLA que era,además,fiel reflejo de su empecinada lucha por inculcar,entre los jóvenes el amor por lo nuestro, por el acervo criollo.Nos dejó,finalmente,titulos como CANTO A TRUJILLO,LA PALABRA FINAL,TODOS LOS PERUANOS SOMOS EL PERU,QUE VIVA EL PERU SEÑORES Y premonitoriamente, LOS DIAS QUE ME QUEDAN.

A INICIOS de los noventa, el compositor Mario Cavagnaro publicaba sus memorias en las páginas de un diario local. “Contaba cómo se inició en el mundo de la música, quiénes fueron sus grandes amigos y cómo vivió sus mejores anécdotas”, afirma doña Belsa Bardaracco viuda de Cavagnaro.
Estas páginas, que la memoria fue olvidando, han sido rescatadas gracias a la fiel colaboradora Elena Bustamante, una de las figuras más queridas del mundo del criollismo. Con la publicación del libro Historia de mi vida, ella decidió rendir un homenaje, junto con doña Belsa, al creador de Osito de felpa.
En las doscientas páginas del libro también narra cómo ingresó en el mundo de la replana con la que popularizó valses festivos y por los que fue considerado un artista de vanguardia. Igualmente, recoge sus opiniones en torno a los polémicos derechos de autor, recuerda sus pasos por la disquera Sono Radio, empresa a la que dedicó 26 años de su vida y donde descubrió y apoyó a figuras de nuestro criollismo.
Finalmente, escribe acerca de lo que fue su última obra musical, el movimiento Avanzada Criolla, donde reunió a jóvenes valores como Claudia Aguirre, Marco Romero y otras voces mayores como la intérprete Sonia Bertha, quien nació en el Centro Social Musical El Sentir de los Barrios, Lucha Reyes.
Al principio, se planificó que Historia de mi vida apareciera el pasado 29 de setiembre –fecha en que, hace cuatro años, un paro cardiaco nos lo quitó–, pero hubo problemas de edición que impidieron este propósito. La presentación, mañana jueves a las 19.00 horas, estará a cargo de Alfonso Grados Bertorini, quien escribió el prólogo y fue amigo de infancia del recordado compositor. La cita será en el Club Social Miraflores. En la mesa de presentación estarán también Antonio Cisneros, Erasmo Díaz y Edith Barr.
Releer las páginas de Historia de mi vida será como tenerlo de nuevo entre nosotros, con la misma intensidad humana, la sonrisa de un padre bueno y la experiencia de un compositor sensible.

Don Mario Cavagnaro triunfó incorporando la replana a sus composiciones. Recurrió mucho al uso de metáforas a través de frases cargadas de picardía e ingenio. Su viuda, la Sra. Belsa Badaracco de Cavagnaro, publicó el año pasado un libro en homenaje a tan magnífico compositor, «Historia de mi Vida», allí podrán conocer detalles sobre su vida y sus composiciones.

Este 29 de setiembre se conmemoran seis años del fallecimiento de un gran compositor peruano, Don Mario Cavagnaro. Entre las composiciones de Mario Cavagnaro, destacan: «Historia de mi Vida», «Afane otro estofao», «Barranco en el ayer», «Barrio mío, barrio añejo», «Cántame ese vals, patita», «Canto a Trujillo», «Carretas, aquí es el tono», «Cuando un criollo se muere», «Cutato ¿Por qué te baten?», «Debemos separarnos», «Destino sin amor», «Dos extraños», «El Regreso», «El Rosario de mi Madre», «Gracias por haberte conocido», «Hoy te quiero más», «La noche de tu ausencia», «Lima de novia», «Lima de octubre», «Los días que me quedan», «Mala mujer», «Todos los peruanos somos el Perú», «Yo la quería, patita», «Osito de felpa» y muchos más.

Un Gran Señor y Caballero fue Don Mario Cavagnaro quien debido a su enorme cultura y su facilidad de palabra se convirtió en creador y conductor de programas de radio y TV, además de maestro de ceremonias. Don Mario Cavagnaro no componía música criolla en sus inicios ya que él se dedicaba a componer boleros. En el bolero, género que le trajo muchos gratos momentos, debemos citar «Osito de Felpa», un bolero que ha hecho y sigue haciendo latir más rápido el corazón a muchos, que dio la vuelta al mundo interpretado por el trío «Los Panchos». Como una demostración de la gran capacidad para componer que tenía él, años después, compuso también un twist, «La Primera Piedra», que fue un «hit» en la voz de Pepe Miranda.


Los valses criollos estaban de moda en Lima y Don Mario Cavagnaro no los componía. Sus amigos lo fastidiaban y le empezaron a decir que él no era capaz de poder componer valses ni música criolla. Fue así que Don Mario, tomándolo como un reto, compuso «Historia de mi Vida» y desde allí nadie pudo pararlo en su gran ascendencia y riqueza con que llenó el pentagrama criollo de nuestro Perú.

El gran periodista, investigador y estudioso de nuestra historia, tradiciones, costumbre y criollismo, Gonzalo Toledo, en su artículo «Lima de Octubre» publicado el 23 de noviembre de 1993 en el diario El Comercio y, posteriormente, también en el Tomo II de su libro «Déjame que te cuente…»; relata que muchas de las composiciones de Mario Cavagnaro están inspiradas en el programa hit que tuvo Radio El Sol, «Dibujos Animados de la Radio». Los temas de Mario Cavagnaro trataban de los personajes tan singulares que tenían esta serie como el oso, el lobo feroz, la cucarachita Martina y otros. Sin embargo, el vals «Lima de Octubre», dice Gonzalo Toledo, no está incluido en esa secuencia. Aquel hermoso y alegre vals de Mario Cavagnaro, que el conjunto «Fiesta Criolla» hizo popular, fue inspirado en los recuerdos que tenía Mario Cavagnaro de sus años juveniles cuando vivía en una casa de altos de la céntrica calle de Velaochaga, desde cuyo balcón solía presenciar el procesional paso de las andas del Señor de los Milagros.

El movimiento «Avanzada Criolla», que ha reunido a Ronny Zuzunaga, Claudia Aguirre, Marco Romero y muchas otras figuras más, fue una de las últimas obras que nos dejó Don Mario Cavagnaro.

Don Mario Cavagnaro triunfó incorporando la replana a sus composiciones. Recurrió mucho al uso de metáforas a través de frases cargadas de picardía e ingenio. Su viuda, la Sra. Belsa Badaracco de Cavagnaro, publicó hace dos años un libro en homenaje a tan magnífico compositor, «Historia de mi Vida».

 

NACE NUESTRO CANTO

LANDO

Letra, Musica y Arreglos: Manuel Garcia

Nace en las venas de la tierra,
en el paso abierto del río,
suena como el viento en la Sierra,
va creciendo junto al sembrío.

Allí donde el frío es uno más,
los caminos surcos sin final,
sueños y penuria hay por demás,
pero también fuerza mineral.

Nace nuestro canto,
fragua, voz, cañaveral,
trigo, mar, montañas,
esperanza y libertad.

El color y danza del maizal,
el sudor y llanto del carbón,
el abuelo cantando al zorzal,
raíz, mano, destino y razón.

SUSANA BACA

Hace unos cuatro años, supongo, caminaba al mediodía por la calle principal de Barranco —distrito limeño de artistas e intelectuales, que cada fin de semana es invadido por miles de jóvenes ansiosos de libertad y sedientos de cerveza—, cuando vi su cuerpo menudo y su sonrisa universal y le dije hola, esperando quizá que recordara mi rostro de casi veinte años atrás, cuando de una u otra forma frecuentábamos los mismos grupos de artistas, músicos, y diletantes varios. No que hubiéramos sido propiamente amigos. Le hice una venia leve y sonriente, y creo que reconoció mi rostro, pues nos saludamos, y le dije que me había encantado su Fuego y agua (originalmente publicado por Editora Pregón, en el Perú, y que se ofrece ahora en el mercado norteamericano en una edición de Tonga Records, como Del fuego y del agua), disco-libro que acababa de ver la luz (y que —hay que decirlo— incluye una memorabilísima versión de la marinera norteña La veguera, en que su voz justa se entrelaza con la banda de la Policía Nacional del Perú, heredera de la que antes fue la banda de la Guardia Republicana, incomparable cuando de marineras y tonderos se trata). Conversamos brevemente, y era obvio que yo sabía perfectamente quién era ella y que ella no tenía la menor idea de a quién pertenecía este rostro conocido. Me dio su tarjeta, yo le di la mía, y adiós: extraños encuentros de un diletante periférico que estuvo pero ya no está, con quien es, definitivamente, una artista excepcional.Si Susana Baca no fuera artista ni folclorista; si ella no cantara ni trabajara tan duro por el arte y la música; inclusive si no hubiera sido acosada —menos mal que brevemente— por los servicios de «inteligencia», que le dicen, por aparecer su nombre en las notas de algún detenido político; en fin, si sólo fuera Susana Baca, persona, habría que quererla por tener siempre la sonrisa fresca y la sencillez incomparable de aquellos que vale siempre la pena recordar. Esa sencillez no se ha visto afectada por su creciente fama entre los cada vez más numerosos amantes de la música afroperuana, y ni siquiera por haber sido nombrada embajadora de buena voluntad de la UNESCO. Supongo que seguirá igual en estos días, en que muchos lugares de los Estados Unidos la han visto —en un espectáculo llamado Divas del mundo— compartir escenarios con Tish Hinojosa, popular cantantautora bilingüe norteamericana, y con Stella Chiweshe, gran intérprete de Zimbabwe.

Susana Baca, el disco

Pero esta vez queremos escribir de Susana Baca, cantante, inventora y dueña de una hermosa voz que sabe atacar con la fuerza justa los ritmos africanos asentados hace tantos años en la costa del Perú, y que igualmente, persuasiva, nos canta poemas de hoy en la cadencia suave del vals peruano contemporáneo. Este disco, titulado simplemente Susana Baca (Luaka Bop, Inc., setiembre de 1997, Warner Bros. Records, 9 46627-2), de sabor negro indudable, mezcla músicas que van o —mejor— vienen desde el folclore afroperuano hasta el sabor de las armonías modernas. La cosa empieza con una conocida pieza de Andrés Soto, Negra presuntuosa, de los años 70, cuando Andrés —a la sazón miembro notabilísimo del círculo de Chabuca Granda— deslumbraba a tirios y troyanos con sus poéticas canciones, varias de las cuales se han asentado —a pesar de la poca atención de la radio comercial— en la música popular peruana.

La segunda pieza, Molino molero, de la tradición afroperuana con arreglo de Susana, es una muestra cabal de la suave percusión de tumbas, cajas y palitos, que se hacen recibir por un violín, que aún se toca mucho en El Carmen, distrito negro de Chincha, a pocas horas al sur de Lima. Luego viene Heces, un poema de César Vallejo, musicalizado por Noel Nicola —que con Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y otros inició la Nueva Trova cubana— y la propia Susana, como una mezcla de triste peruano, con leve aroma andino, y vals-balada que sólo necesita hacerse acompañar por una guitarra, la de Félix Casaverde, señor de muchas noches barranquinas.

Otra pieza de Andrés Soto, Tu mirada y mi voz, le permite a Susana mostrarnos la belleza inigualable de su voz, para dar paso a una pieza ya clásica del folclore afroperuano, el landó Zamba malató, que Susana trata con una cadencia imposible de imitar y con las notas altas que en su voz ni se sienten: «ese pajarillo pecho colorado/ eso te sucede, negro, por enamorado».

Luego, al centro del disco, Susana canta para el mundo Luna llena, de Simón Díaz, que se abre y se cierra con unas notas de zampoña, la característica flauta de pan andina de sonido profundo: «Yo vide una garza mora / dándole combate a un río». Pero en esta hermosa canción las palabras parecen ser sólo un pretexto para soltar la música: pura melodía, pura voz.

Sigue Caras lindas, un vals peruano en el estilo baladístico de hoy, que ya ni se baila, y que termina con un cambio de ritmo hacia percusión y contrapunto de voces, para dar paso, casi transparentemente, a Se me van los pies y Enciéndete candela, muestrarios de puro ritmo afroperuano, con coros de fondo nada tradicionales que le dan más musicalidad: canciones llenas de alegría, percusión, quijadas de burro, pasando del festejo al «ingá», y de ahí al «alcatraz», ritmos más africanos que peruanos, pero también más peruanos que africanos.

El disco cierra con Señor de los Milagros, canción original de Francisco Basili y, adivinen, Susana Baca, tema que es una pintura de la procesión del culto que se manifiesta en las procesiones más grandes del mundo católico. El cajón afroperuano, que recuerda un poco a los tambores de las saetas sevillanas, se une fácilmente con la zampoña andina, y ambos dan paso a la voz de Susana y de sus vocalistas, sin salirse del ritmo procesional.

¡Qué bueno que por fin el mundo pueda conocer a Susana Baca! Antes era sólo nuestra, y ahora tenemos que compartirla con el mundo, con ese orgullo —injustificado, como todos los orgullos chauvinistas— nacido de haberla escuchado por un par de décadas. Suertudos que somos todos.

SUSANA NOS HIZO SOÑAR

Nuestra Susana Baca y su cuarteto de geniales músicos sobre el escenario de la Huaca Pucllana nos transportaron por un tiempo indefinido a la tierra del ensueño. La mente descansó, y el espíritu travieso se enredó con el cuerpo, conmovidos, lenta y sensualmente.

«Toro mata» ese clásico nuestro de color negro, fue el tema que eligió Susana para iniciar la noche. Ella, envuelta en un vestido blanco vaporoso que se mecía al compás del viento y de su aliento, nos embelesó con su presencia y su carisma. Como fondo tenía la huaca en tonos rojizos y azulados, según las connotaciones sonoras.

«Nos estábamos extrañando» expresó con su voz trémula. Y la gente se rindió a sus pies. Ella regaló «una canción de amor». Acabó y todo quedó a oscuras, hasta que su voz solitaria entonó un poema de Alejandro Romualdo.

«Zamba Malató» sonó como nunca. David Pinto (en baby bass), Hugo Bravo (en percusiones), Juan Medrano Cotito (en cajón) y Sergio Valdeos (en guitarra) fueron los culpables. Antes que nos recuperábamos, ya «Panalivio» nos volvía a dar un baño de bendita negritud. Susana, con embajadora de su raza expresa gestualmente el trance que la acomete sobre el escenario de la vida

Otra canción de amor: «Aparición» hizo estremecer corazones a ritmo de guitarra, cajón y esa voz de suspiro limeño que posee Susana. Otros corazones, más fríos, tiesos en sus asientos, escudriñaban la escena como preguntándose: «¿es así como canta la negrita que ganó el Grammy?». Eso, señores, era notorio. Y es que el arcaico racismo aún respira nuestro aire. Susana como percibiendo ese olor, sacaba de su repertorio los himnos de su raza. «Hablan los negros del Congo, contestan los de Tumán» o mejor dicho «Golpe e tierra» y antes «Caras lindas», daban fe de ello. Cantaba la negra linda mientras sus pies dibujaban sobre el escenario. ¡Qué baile mamá!

El tema final, alargado para presentar a los músicos, era uno que me hizo recordar tonadas tropicalonas. «Pájaro lindo de la madrugada» o como se llame iba ser la despedida, pero sólo Mario Vargas Llosa abandonó el histórico recinto pues los demás nos quedamos para seguir gozando. «Se me van los pies» y «Enciéndeme candela», que deben ser oraciones para Susana, trajeron abajo el imaginario telón para algunos, y para otros (me incluyo) la vuelta al país de las pesadillas. ¡Cómo te quiero Perú!

Recibirá medalla

La ganadora del Grammy Latino, la cantante peruana Susana Baca, será condecorada hoy por el Congreso de la República en reconocimiento de su esforzado trabajo de difusión de la música afroperuana en el mundo.


La ganadora del Grammy Latino sigue recibiendo homenajes.

En dicha ceremonia, que estará a cargo de la congresista Elvira de la Puente Haya, la intrérprete será condecorada con la Medalla Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, en la sala Gustavo Mohme del Poder Legislativo.
Durante los últimos 25 años, Susana Baca ha realizado un arduo trabajo en pro de la música afroperuana interpretando lo mejor de su repertorio y rescatando tradiciones olvidadas.
Fueron su tenacidad y constancia las que hicieron que en setiembre último obtuviera el primer Grammy Latino para el Perú en la categoría Mejor Album Folclórico por su disco Lamento negro, algo sin precedentes y que llena de orgullo a todos los peruanos.

ANITA

Vals
Pablo Casas Padilla

Quisiera confesarte mi cariño,
quisiera que comprendas mi dolor;
no sé como podré explicar
mi afecto, mi pasión, mi amor,
mas temo el llegar a fracasar.
Tal vez será por falta de optimismo
que me haga rehusar mi confesión;
no puedo soportarla más,
presiento que me aceptarás,
entonces por mi triunfo cantaré.
Feliz seré,
y entre tus brazos me enterneceré
y a los acordes de un modesto vals
la dicha entera te la brindaré.
Anita ven,
a acariciarte como anhelo yo
si tú comprendes bien la realidad
no atormentes por piedad mi ser.

Enviado por Dario Mejia